See You in Memories
ComicsPen So

See You in Memories

7 / 10
José Martínez Ros — 03-09-2026
Empresa — Planeta Cómic

“Nos hemos acostumbrado a llevar una vida rápida, y por eso nuestro mundo tiene ese ritmo tan frenético en el que todo lo nuevo es mejor que lo anterior. Sin embargo, al observar con calma las cosas del pasado podemos apreciar que en ellas existe una huella humana que nos cuenta historias de la vida de alguien. Probablemente sea justo esa la razón por la cual, en los últimos años, estemos experimentando todos tanta nostalgia por el pasado, como si todos acudiéramos a él para generar una resonancia que nos interpele a todos”.

Este breve monólogo, ubicado en el corazón de las cerca de cien páginas de “See You in Memories”, concentra el sentido último de la obra, la primera que nos llega del autor hongkonés Pen So. Uno de los aspectos que más sorprende de entrada es su planteamiento formal: un estuche que reúne dos cuadernos en formato apaisado. El primero alberga el cómic; el segundo funciona como un auténtico “artist’s sketch book”, con una colección de ilustraciones de enorme poder evocador, centradas en paisajes del “viejo Hong Kong”.

Tal y como explica el propio autor en el epílogo, esos dibujos comenzaron a tomar forma en un periodo en el que su legendaria ciudad natal sufría cambios veloces y dolorosos: algunos de sus enclaves más emblemáticos estaban a punto de desaparecer, sustituidos por nuevos edificios y vías de comunicación, como consecuencia de una presión urbanística que no conoce fronteras. En un primer momento pensó en darles forma de narración gráfica, pero durante años otros encargos y proyectos absorbieron por completo su atención. No fue hasta 2021 cuando una red social le devolvió a la memoria una de aquellas ilustraciones, compartida tiempo atrás. En ese instante comprendió cuál iba a ser la clave de su historia.

Los puntos fuertes de “See You in Memories” son, en primer lugar, además de su envoltorio visual clásico, detallista y, a la vez, muy romántico, su premisa, que nos recuerda al Wong Kar-wai más cercano a la ciencia-ficción, el de “2046” o al Bi Gan de “Largo viaje hacia la noche” o la recientísima “Resurrection”. Podemos lamentar que se queda en una pequeña fábula, que nos hubiera gustado ver más desarrollada. Pero, con esa salvedad, no hay mucho más que objetar a una obra realizada con una sensibilidad exquisita.

Mat Yi Lei despierta un día en la casa de su padre, quien le explica que llevaba tres años desaparecida. La encontraron inconsciente en plena calle. De manera gradual, ella va recuperando buena parte de sus recuerdos: había intentado abrirse camino como cantante, compartiendo versiones y temas propios en internet, hasta que una avalancha de críticas terminó por apagar su ilusión. Cuando su padre le pidió que renunciara a ese sueño, decidió huir de casa… Pero ¿qué ocurrió durante esos tres años de ausencia? De ese periodo no conserva memoria alguna, y la única pista que posee es un cuaderno con dibujos hechos a mano que apareció junto a ella.

A medida que deambula por Hong Kong y se detiene en los espacios representados en esos bocetos, la joven irá descubriendo que pasó esos años en una suerte de dimensión paralela, anclada en el pasado: un ámbito al que se accede a través de determinados lugares y de obras artísticas capaces de encapsular un instante irrepetible. Allí vivió una historia de amor con otro “viajero temporal”, el autor de ese cuaderno. Pero también llegará a comprender que el pasado es un territorio estéril, incapaz de generar nada nuevo; que, si la nostalgia acaba por inmovilizarnos, corremos el riesgo de quedar atrapados en un “eterno retorno”, una metáfora muy aplicable a buena parte de la producción cultural contemporánea.

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