Beto Hernandez, al igual que su hermano Jaime Hernandez, es uno de esos historietistas estadounidenses que tienen más prestigio crítico que éxito de ventas. Sus numerosos cómics se han publicado con regularidad en nuestro país y son títulos de fondo de catálogo. Si nos fijamos en "Río Veneno" veremos que se ha editado tres veces, en tres formatos diferentes y a lo largo de un cuarto de siglo. Los Hernandez Bros tienen una pequeña legión de fieles que atesoran toda su obra. Que los cómics que cada uno va publicando pertenezcan a un mismo universo narrativo extendido que los conecta y vincula, también ayuda mucho a que los lectores una vez que entran en él no quieran abandonarlo.
"Río Veneno" se publicó en la revista de autor de ambos hermanos, Love & Rockets, en doce números entre los años 1989 y 1993. Una serie de casi doscientas páginas que fue cocinada en cuatro años y que sufrió cambios muy notables y sorprendentes.
Es la historia de Luba desde su nacimiento, hasta el nacimiento de su hija Marcela y su llegada a Palomar. Las primeras dos décadas de vida de esta Sofía Loren centroamericana que nunca llora y que es la figura central del universo narrativo de Beto Hernandez. Empieza como un melodrama sobre lo dura que es la vida cuándo no tienes nadie que te salvaguarde de los sinsabores que nos brinda la existencia. Hablamos de un padre y una madre, de un trabajo, de seguridad para tu integridad física o de protección contra cualquier amenaza que convierta tu vida en algo extremadamente vulnerable. La pobreza, las dictaduras latinoamericanas, el machismo, o el desdén de la política hacia los ciudadanos marcan el tono sociopolítico de la trama. Hijos sin padres, amores tempestuosos, destinos trágicos o los matrimonios infelices, son los ingredientes de este culebrón en forma de cómic.
Luego la historia da un giro y Beto se empapa de los films "Uno de los nuestros" y de "Casino" de Martin Scorsese y los incorpora a "Río Veneno". La historia se adentra en negocios turbios, organizaciones criminales y tipos duros y violentos. Todo esto sin perder su vínculo con el culebrón lleno de amantes, celos, engaños y traiciones. Beto narra mediante capítulos breves, con un sinfín de personajes que hacen avanzar la historia de manera frenética; copiando el propio ritmo narrativo de Scorsese. El mayor de los Hernandez es un maestro de la elipsis narrativa y el relato avanza con una potencia, un vigor y unos saltos temporales considerables. No se lo pone fácil estructuralmente al lector, pero el esfuerzo merece la pena.
Una mezcla explosiva de melodrama y género negro que funciona a las mil maravillas y que coloca en su trono de gran personaje a Luba. Las mujeres cobran un protagonismo que no era habitual en los cómics a principios de los noventa. El propio historietista declaró que en realidad este cómic va sobre los hombres y cómo estos ven a las mujeres. "Río Veneno" concluye cuando Luba, su hija y su prima Ofelia llegan a "Palomar" que será el lugar fundacional del universo de Beto Hernandez que sigue en expansión.

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