Tras una exhaustiva preparación, que incluye el aislamiento voluntario, la astronauta Nova ha superado todas las pruebas para una misión pionera: viajar al Planeta L31, situado a dos millones y medio de años luz. La distancia, y el enorme gasto de energía que supondrá ese trayecto, hacen de esta misión un viaje sin retorno; pero Nova, que ha demostrado “una gran aptitud para la soledad”, está preparada y dispuesta a pagar ese peaje con tal de embarcarse en esa aventura ad astra. Sin embargo, antes de emprender esa misión, debe pasar por un trámite obligatorio, una prueba final que demostrará si es o no la candidata óptima: una fiesta de despedida con sus allegados, tres amigos a los que no ve desde hace quince años, vestigios del pasado que quiere dejar atrás para siempre. ¿Podrá superar ese último examen sin que las emociones la desvíen de su objetivo?
“Astra Nova” es la primera obra de la francesa Lisa Blumen editada en nuestro país, una novela gráfica evocativa y bella que usa la ciencia ficción como medio para tratar temas universales como el desarraigo, la nostalgia y la soledad. Situar la acción en un contexto futurista le permite explorar estas cuestiones de la condición humana a través de algunos de los leitmotivs recurrentes en el género: la soledad ante la inmensidad del cosmos, la desconexión de la sociedad o la ausencia del contacto humano, provocada en este caso por su incapacidad de comunicar sus emociones y por su desmedida autoexigencia, una cuestión que le da pie a Blumen para criticar la cultura del éxito, fruto de una sociedad competitiva e implacable con aquellos que fracasan en sus objetivos. Nova es un personaje que vive aislado tanto física como emocionalmente. Cree que ese viaje en solitario que está a punto de emprender le dará significado a su vida. Por eso está dispuesta a cortar lazos y poner dos millones y medio de años luz entre ella y aquellos que la amaron, convirtiéndose de esta manera en una trágica space oddity: una alienígena varada y aislada en un planeta remoto, sola siempre en ambos mundos, la Tierra y L31. En esa última y epifánica noche que pasará junto a sus amigos, tres personajes en busca de sentido que también se sienten solos y perdidos, Nova deberá enfrentarse a sus recuerdos hasta quemar todas las naves.
Cada página de “Astra Nova” desprende una extraña y etérea nostalgia gracias a la delicada textura del rotulador y la preferencia de Blumen por colores pastel que evocan la belleza de las nebulosas y los paisajes inmensos e inabarcables del espacio, aunque su técnica también brilla en aquellas páginas donde el ambiente nocturno del relato toma un cariz onírico en un frágil equilibrio de luz y sombras. Todo, tanto la narración como la parte gráfica, invita a dejarse llevar por la belleza y la melancolía de una obra sencilla y humana que plasma el viaje más difícil del ser humano: llegar hasta los demás. Ad astra per aspera.
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