Desde que rompiera la banca en 2006 con la sorpresiva y valiente “AzulOscuroCasiNegro”, Daniel Sánchez Arévalo se ha movido con comodidad por un cine sin prejuicios y con la libertad de quien explica las historias que escribe sin ánimo de sentar cátedra. Si cuadra bien, divierte, pero si conviene también lloras. Aquello que ahora se suele llamar dramedia, una mezcla de drama y comedia. Sánchez Arévalo tan pronto ha abrazado temáticas con fuerte carga crítica y social (“Gordos”) como ha utilizado la excusa de la familia para tramar una película histriónica y extravagante como “Primos”. La última película que estrenó con impacto mediático fue “La gran familia española”, quizá con menos mordiente que otras, pero capaz de dejarnos con un buen sabor de boca. Desde 2013 el director madrileño ha seguido trabajando, más centrado en los cortometrajes, sacando la cabeza nuevamente con una película sencilla como “Diecisiete”, que pasó más desapercibida, o el acierto en 2022 de la serie “Las de la última fila”, que tenía su sello, risas y lágrimas a partes iguales con cinco mujeres treintañeras, cada cual con sus secretos y las pertinentes heridas.
Con “Rondallas” el director vuelve a la primera plana con una película que tiene todos los ingredientes de su cine: humor y realidad, tragedia y esperanza y, en este caso, la música como tabla de salvación. Ambientada en un rincón de esa Galicia gris y lluviosa, la cinta va de la mano de sus personajes, unos están más afectados por el pasado, otros que tienen ganas de olvidar e incluso de enfrentarse a un futuro mejor, sean estos los más mayores –e impedidos– o los jóvenes con voluntad de crecer. Lo que les une a todos es la rondalla, un baile popular que se vive en comunidad, desde la vestimenta hasta la elección de la música. En torno a eso giran las historias individuales de cada uno de ellos, con los personajes de Javier Gutiérrez (espléndido una vez más) o María Vázquez (cada vez con más personalidad ante la cámara) como ancla. En ese trazado, gran cantidad de alianzas (entrañable la del yayo Carlos Blanco y el policía Tomar Novas y su bandera) o la de una pareja de jóvenes que se separa por culpa de una beca y que se encuentran de nuevo cuando ya no lo esperaban.
Con esto, “Rondallas” es una feel-good movie que parte, sobre todo, de la generosidad y la atención al perdón y al arrepentimiento y ese lema que dice, juntos podemos con todo. Porque, no hay mejor terapia que escuchar al que tienes al lado y aparcar el rencor y el dolor. Sin duda, una película que es una lección de vida.

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