Tras su estreno en cines británicos (incluida una mediática premier en Londres), llega a la plataforma Prime Video el esperado documental “Paul McCartney. Man On The Run”. La cinta pone el foco sobre aquella etapa protagonizada por el músico desde la disolución de The Beatles y hasta la posterior desaparición de Wings. O, dicho de otro modo, en el periodo acontecido desde finales de los sesenta hasta principios de los ochenta. En términos discográficos, desde la publicación de “McCartney” (Apple, 70) hasta la de “McCartney II” (Parlophone, 80). El objetivo del director Morgan Neville queda enmarcado, por tanto, en torno a las decisiones (personales y artísticas) tomadas por McCartney cuando se ve forzado a una doble (y nada sencilla) tarea: enfocar su vida como ex Beatle y reinventar su carrera creativa.
Neville maneja –con loable pulso argumental y en el que es uno de los activos obvios del producto– la narración de los protagonistas, incluyendo la del propio Paul McCartney como maestro de ceremonias (entreverando material de archivo y generosas declaraciones para la ocasión, plasmadas estas últimas con voz en off sin que el músico llegue a aparecer en pantalla). “Paul McCartney. Man On The Run” desvela, en efecto, el trazado del músico, tomando como punto de partida la agradecida soledad ofertada por su granja escocesa, en la que contaba solo con la compañía de su familia (y un buen puñado de animales), y donde poco después surgiría la necesidad de crear otra banda.
McCartney se sacaba de la manga Wings, entonces con pocas pretensiones y en un proyecto que nacía junto a su mujer (y bastión inamovible) Linda Eastman y Denny Laine (ex Moody Blues), funcionando como las tres patas del banco que sostendrían al grupo durante toda su existencia. La siempre reivindicable banda pasa a convertirse, de este modo, en el principal activo sobre el que orbitan las dos horas de metraje, mostrando la imparable evolución de la formación –desde actuaciones improvisadas en universidades hasta el éxito de su mastodóntica gira mundial– y el alumbramiento, entre otros, del clásico “Band On The Run” (EMI, 73). Por el camino, miembros que salen y otros que se suman, con efímeras impresiones al respecto.
“Paul McCartney. Man On The Run” consigue en buena medida su objetivo, tras esclarecer desde dentro la secuencia espacio/tiempo inherente a aquellos años y a ese universo que parecía acompañar a cada Beatle (en este caso, Paul McCartney) y vio aún más marizadas sus especificidades tras la disolución del grupo de Liverpool. Con multitud de secuencias inéditas hasta la fecha y que valen su peso en oro, el documental satisfará sobradamente a cualquier seguidor de uno de los músicos más talentosos de la historia. Y, al mismo tiempo y apurando la exigencia, también podría despertar la sensación de que el asunto incluso hubiera dado para más de haber profundizado con probada ambición en la elaboración de cada álbum. En cualquier caso, poco menos que orgásmico y, por supuesto, de obligado visionado.

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