Raoul Peck vuelve a hacerlo. Tras el éxito de “I Am Not Your Negro” en 2016, el director repite en "Orwell 2+2=5" su modus operandi de mezclar textos de su protagonista, material de archivo y escenas contemporáneas para analizar la historia y su vigencia en el presente.
La narración que anteriormente estuvo a cargo de Samuel L. Jackson, ahora pasa la antorcha a Damian Lewis. El actor británico encarna al icónico George Orwell con una voz en off que relata los últimos años de vida del autor a través de extractos de su diario y diferentes correspondencias que se han recuperado con los años.
Orwell –cuyo nombre real fue Eric Arthur Blair– tuvo una vida corta, pero convulsa. El documental coge como hilo conductor su estancia en la Isla de Jura, desde donde finalizó la que sería su novela más conocida, “1984”. Raoul Peck logra dar forma a una obra maestra cinematográfica conectando el futuro distópico de Orwell –escrito durante los años 40– con la actualidad. Una conexión que estremece a cualquiera, porque aquello que el autor veía como el futuro más desolador, de muchas formas se ha hecho realidad.
Asegurar que todo el mundo debería ver este documental se siente un cliché, pero no deja de ser cierto. A lo largo de los años, por influencias de los medios, de la tecnología, de las redes sociales y mucho más, la mayoría de la población ha entrado en un piloto automático de ignorancia que tan solo funciona para los pocos situados en la cúspide de la pirámide social y económica.
La comprensión de la imposibilidad de subvertir el sistema desde su interior es fundamental y Orwell ya lo tuvo claro hace más de siete décadas. En palabras del autor: “El Partido no puede ser destruido desde dentro. No se puede convencer a quienes están dentro de que se rebelen, porque el Partido controla no solo la acción sino también el pensamiento / Si hay esperanza, está en los proles”.

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