En la línea de actores que han alcanzado el estrellato con precocidad como Daniel Radcliffe o su compañero de saga crepuscular Robert Pattinson, Kristen Stewart ha buscado (y, ciertamente, ha encontrado) la manera de distanciarse (y distinguirse) del cine hollywoodiense que la catapultó. Si Radcliffe se atrevió con la controvertida obra de teatro “Equus” y Pattinson se alió con cineastas como Claire Denis, David Cronenberg o los Safdie, Stewart ha mostrado como actriz una tendencia por el cine independiente que la ha llevado hasta Kelly Reichardt, Walter Salles o Pablo Larraín e, incluso, a ganar un César por “Viaje a Sils Maria” de Olivier Assayas.
En un paso que dobla la apuesta, Stewart ha debutado como directora de largometrajes –antes había dirigido piezas cortas– con una propuesta indie –detrás está la compañía de Ridley Scott–, con voluntad autoral y sin nombres en el reparto que le aseguren un éxito en taquilla que tampoco busca.
“La cronología del agua” está basada en las memorias de la escritora feminista Lidia Yuknavitch, un recorrido biográfico espinoso que incluye abusos paternos, drogadicción y una experiencia traumática como madre hasta llegar a la sanación mediante la literatura. Protagonizada por una entregada Imogen Spoots y recuperando a un divertido Jim Belushi en el papel desfibrilador de Ken Kesey, autor de “Alguien voló sobre el nido del cuco” y maestro de Yuknavitch en la senda literaria, “La cronología del agua”, título que referencia la carrera frustrada de la protagonista como nadadora, esconde una contradicción entre forma y contenido: sus imágenes chocantes y poéticas, de naturaleza impresionista, disimulan un esquema narrativo propio de los biopics menos inspirados.
Stewart, que firma en solitario el guion, lo quiere explicar todo, sin dejarse nada de la experiencia vital incómoda de la biografiada, lo que deriva en empacho y pérdida de eficacia. Así pues, el film demuestra más las buenas maneras de su directora que las de su guionista.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.