Tras el anuncio de esta edición especial, se organizó una apertura especial de tiendas efímeras., El 12 de diciembre se abrieron varias en París, Londres, Los Ángeles y Barcelona. Al poco de editarse, el disco volvió a convertirse en número uno en Reino Unido y a aumentar sus ventas en todo el mundo. Fue el noveno disco de Pink Floyd y, aunque en su día no obtuvo críticas muy favorables, a día de hoy lleva vendidas más de veinticinco millones de copias y ha pasado a ser considerado otro de los clásicos tanto de sus autores como del rock progresivo.
Era enero de 1975 cuando Pink Floyd se encerraban en los Abbey Road Studios para grabar las canciones que acabarían dando forma a “Wish You Were Here”. Hacía apenas dos años que se había editado “The Dark Side of the Moon” y el éxito había sido abrumador. De hecho, en esas fechas aún estaba en las listas. Pero para la industria, Pink Floyd ya habían dejado de ser un grupo de amigos para convertirse en una maquina de hacer dinero. Agobiados por el éxito y la discográfica que les pedía un nuevo disco, empezaron a surgir roces y hasta estuvieron apunto de separarse. La dicotomía entre lo artístico y lo comercial y las diferencias entre hacer un disco recuperando canciones que ya tenían compuestas anteriormente, defendido por David Gilmour, o uno conceptual por Roger Waters, también se convirtió en foco de discusiones. Al final la idea de Waters prevaleció y tras un largo y tedioso trabajo se editó en septiembre.
En su conjunto, el álbum es un tributo a Syd Barrett, el miembro fundador que había dejado el grupo hacía ocho años debido a problemas de salud mental. Casualmente, o no, el propio Syd se presentó de sorpresa en los estudios cuando ya se estaba mezclando, pero con tal aspecto (había engordado y se había rapado hasta las cejas) que ninguno de ellos lo reconoció. Cuando hablaron con él su conversación fue bastante inconexa, algo que aumentó aún más su tristeza. Aunque el disco no solamente honra a su antiguo amigo, sino que también explora temas universales como la pérdida, la memoria y la fragilidad de la mente humana. Además hace una profunda reflexión sobre la alienación y la desilusión con la industria musical.
Pero vayamos a esta edición especial que llega en varios formatos.
El de tres vinilos incluye el álbum original y dos discos extras con rarezas de estudio, entre las que se encuentran seis versiones alternativas y maquetas inéditas. El formato en dos compactos lleva los mismos temas más un libreto. Existe el Blu-ray que incluye nueve rarezas de estudio y dieciséis cortes en directo del concierto en Los Angeles Sports Arena en abril de 1975. También contiene tres videos de conciertos y un corto de Storm Thorgerson (diseñador de la portada).
La versión Deluxe Box Set suma los tres anteriores más un cuarto vinilo con grabaciones en directo en Wembley en 1974. Además una réplica del sencillo japonés de siete pulgadas de “Have A Cigar” y “Welcome To The Machine”, un libro de fotos de tapa dura, un programa de gira en forma de cómic y un póster del concierto.
Nosotros vamos a centrarnos en el contenido del triple vinilo. El primero de ellos no guarda secretos, se trata del álbum original. El segundo y tercero incluyen demos y versiones alternativas. El primero de ellos es “Wine Glasses”, una canción corta que formó parte de un proyecto descartado titulado “Household Objects”, en el que la banda tocaba todas las piezas instrumentales con objetos domésticos y similares. En este caso es la introducción de “Shine On You Crazy Diamond” en la que unas copas de vino, llenadas con diferentes cantidades de líquido, suenan al tocar su borde con un dedo mojado.
En “Have A Cigar -Alternate Version” son Waters y Gilmour quienes cantan en vez del artista folk Roy Harper, ofreciendo una nueva perspectiva del tema. Quizás lo mejor de todo esté en la toma alternativa de “Wish You Were Here” con la colaboración del genial y virtuoso violinista Stéphane Grappelli. Durante tiempo se consideró desaparecida, pero finalmente se encontró y aquí la tenemos.
Como su nombre indica, “Shine On You Crazy Diamond (Early Instrumental Version, Rough Mix)” es una primigenia versión instrumental del tema, y lo cierto es que escucharla sin voces nos lleva a descubrir nuevos matices a una gran canción.
También resulta de lo más interesante poder escuchar dos versiones distintas de otra de las canciones, “Welcome To The Machine”. Se trata de “The Machine Song (Roger’s Demo)”, que es exactamente eso, la primera maqueta del tema que Roger Waters presentó a la banda, y de “The Machine Song (Demo #2 Revisited”, una toma perfecta para sumergirnos en los entresijos de la pieza. Algo similar a lo que ocurre con “Wish You Were Here (Take 1)” y “Wish You Were Here (Pedal Steel Instrumental Mix)”, que muestran también parte de su proceso creativo, la segunda con acento hasta country.
El capítulo de rarezas se cierra con “Shine On You Crazy Diamond (Pts. 1-9, New Stereo Mix)”, con la que podemos disfrutar por primera vez, oficialmente, de las nueve partes de la canción –recordemos que, en origen, estaba dividida en dos– en una sola pieza continua y con nueva mezcla.
En resumidas cuentas, un lanzamiento imprescindible para cualquier fan de Pink Floyd que todavía quiera sorprenderse y bucear en las profundidades de un disco y un momento cruciales en la historia del grupo británico.

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