Flipo. El domingo me acerqué a La Riviera a ver a Godspeed You Black Emperor sin saber muy bien la forma que se iban a gastar los canadienses. Me encontré con una banda que despejó las sospechas
Flipo. El domingo me acerqué a La Riviera a ver a Godspeed You Black Emperor sin saber muy bien la forma que se iban a gastar los canadienses. Me encontré con una banda que despejó las sospechas de un comeback todo-por-la-pasta con un repertorio que casi en su 50 % era totalmente nuevo, y que ofreció ¡dos horas y media de concierto! en las que no hubo lugar a la especulación: una constante montaña rusa que basculaba entre la suite intimista y el muro de sonido patentado por Branca y Chatham. Un pasote, en definitiva, para sus fans por mucho que este concierto llegue en un momento en el que la atención se la llevan otras propuestas: ahí estan Mogwai publicando discazos sin parar y generando una sensación de deja vu y hastío generalizada.
Ahora me encuentro con reacciones varias que hablan de castaña y bla bla bla. Darse un paseo por los comentarios en la crónica de la web Jenesaispop es desolador. La noche del domingo ya tocó lidiar con personas (pienso en una petarda con gorrita calada que parecía escapada de las carreras de caballos de la Zarzuela) que no se callaron uno solo de los 150 minutos de concierto. Y me pregunto: ¿es que la gente ya no sabe a dónde va cuando entra en un concierto? ¿Aunque tengas de desembolsar 25 eurazos del ala?¿Crisis? ¿Qué crisis? Y lo peor: ¿es esta la ansiada revolución cultural que iba a auspiciar Internet? Que paren aquí que yo me bajo…
PD: el reverso de todo esto fue el conciertazo de Los Chicos en Sol el viernes, con un grupo dándolo todo y un público cómplice, que sabía lo que estaba haciendo allí -por suerte para ellos el rock'n'roll no es trending topic-. Feliz décimo aniversario a una de las bandas más entrañables (también solventes) del Estado.
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