Una revisión de la adolescencia tan esperpéntica y descabellada solo podía salir de la mente de Aníbal Gómez. Seis años después de tirar de este pubescente hilo con “El alucinante mundo de Rafaella Mozzarella”, el multidisciplinar actor y músico decide reunir a la banda chanante para su adaptación, ofreciéndonos, de paso, una de las propuestas televisivas más dementes y brillantes del año. Su título, “Rafaela y su loco mundo”.
“Mola mucho ver cómo ha crecido la obra hasta llegar a esto”, comienza diciéndonos al teléfono. “Había que aprovecharse de los recursos que ofrecía el audiovisual, así que le hemos metido de todo. Pero nada de esto habría sido posible sin Arturo Valls, quien, en su día y tras servirme de reclamo famosil en las presentaciones del libro, me animó a dar el paso de adaptar esta locura a un nuevo formato”.
“La rareza humana es muy subjetiva”
En su cuento ilustrado, y ahora también serie, Aníbal nos habla de una muchacha atípica, patosa y espantaja, dispuesta a mirar el mundo desde una óptica disonante y vivir aventuras junto a sus amigas, todavía más merilotas. “La adolescencia es una época vital que me fascina”, puntualiza. “A esa edad, parece que el mundo se va a acabar por cualquier cosa, las canciones te marcan más y todo es como súper intenso. Pero también hay mucha gente que decide no seguir el patrón marcado por la mayoría y opta, en plena ebullición hormonal, por un camino distinto al del resto. Siempre he creído que esas personas que se mueven al margen del sistema o se interesan por referentes que, por edad o contexto, no les corresponde, son las que más cosas tienen que decir. Y creo que este tipo de personajes, pese a ser tan estereotipados, pueden servir para visibilizar que otro tipo de normalidad es posible”.
“La rareza humana es muy subjetiva”, continúa. “Para mí, de hecho, la Feria de Abril es lo más underground y extremo del mundo”. Razón de más por la que Aníbal reconoce la suerte de que una plataforma como atresplayer haya resultado ser crucial para que Rafaela vea mundo más allá de sus páginas. “Apostar por algo tan de nicho y sin ningún respaldo internacional previo tiene cuajo”, añade. “Es un honor, y ojalá que sirva de ejemplo para que muchos otros creadores dejen de creer que lo único que las plataformas quieren son refritos de cosas que ya se han hecho”.
Por lo pronto, de lo que sí ha servido es para regalarle al fan medio un reencuentro de altura. “En los rodajes teníamos que imponernos cierta profesionalidad, pero la mamarrachez no se ha perdido”, nos cuenta sobre esta vuelta a las andadas. “Imaginaos a Ingrid, Carlos, Joaquín y a mí juntos en el set. Ernesto tenía que llamarnos al orden más de una vez, y con razón”.
A pesar de que esto no sea exactamente un “Muchachada Nui 2”, irremediablemente la troupe no renuncia a lo que definió su humor, abrazando sus tropos y contando con gran parte del equipo y de las ideas de aquellos días: desde Nacho Díaz en los efectos o la música original de Enrique Borrajeros (DJ Pollo), hasta los segmentos animados (Jaime Villanueva), los tertulianos o la propia génesis de las amigas de Rafaela, extraída de las pretéritas e incómodas Tontili y Monguili. “Martes y 13 o Monty Python ya lo hicieron antes que nosotros”, continúa Aníbal. “No hay nada más divertido que ver a hombres de medio siglo disfrazados de adolescentes. El disparate está ahí, en ver a gente adulta de esa guisa”.
Sin embargo, la serie no se habría entendido con un elenco únicamente formado por hombres, tal y como Aníbal nos cuenta. Las voces femeninas, lejos de ser testimoniales, cobran en esta nueva propuesta un protagonismo total, desde Carmen Ruiz o Laura Weissmahr, hasta Mariona Terés o Esty Quesada, sin olvidar a la cabecilla del entuerto, Ingrid García-Jonsson. “Puede parecer que, cuando haces comedia, la construcción de los personajes es caótica y todo vale, pero nada más lejos. Ingrid hizo un trabajo metódico que nos dejó locos. En una reunión previa se presentó con un cuadernito en el que había escrito notas sobre el personaje entre colorinchis y florecitas, y nos dijo que hasta se había comprado colonias de adolescente para creerse todavía más a Rafaela”.
Eso sí, nos permitimos finiquitar la charla poniendo en valor a la increíble Pepa Cortijo, quien tras darse a conocer como la amiga Maribel (Ojete Calor) o la alcaldesa de “Bodegón con Fantasmas” (Enrique Buleo), regresa para regalarnos otra interpretación hipnótica. “Siempre me ha fascinado el concepto de ‘infra-actriz’. Esa capacidad para decir el texto desde la neutralidad pura, con cara de no saber si estás bien o estás mal, es única. Pepa no necesita interpretar, su sola presencia hace el resto”.
“Siempre intentamos crear historias en las que tengan cabida todo tipo de personas, porque es lo suyo”, sentencia Aníbal sobre lo importante que ha sido para sus proyectos contar con perfiles anómalos en un mundo estandarizado. “Yo voy a envejecer mejor que Brad Pitt. Ten en cuenta que de adolescente me parecía a Mamá Fratelli de ‘Los Goonies’. Todo lo que venga a partir de ahí, es para bien”.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.