Mildred Pierce
Especiales

Mildred Pierce

10-04-2012

En España estábamos demasiado ocupados en tirarnos los trastos a la cabeza y preparar el caldo de cultivo que derivó en la Guerra Civil, así que no vivimos la Depresión de los años 30 (en compensación buena parte del siglo XX tiene bastante de deprimente en nuestro país). Por eso nos faltan referencias para comparar la situación que estamos viviendo con la que tuvo lugar entonces en EEUU aunque una cosa está clara, como entonces mucha gente ha pasado de tener una vida acomodada a pasarlas putas… James M. Cain (sí, el de "El cartero siempre llama dos veces") publicó en 1941 "Mildred Pierce", una novela sobre una madre  que en plena depresión económica se separa de su marido y echa mano de coraje (y un poquito de arribismo) para salir adelante y hasta crear un pequeño imperio de restaurantes. En un momento determinado  todo este planteamiento da un giro inesperado y lleva la historia por otros derroteros mucho más interesantes como es la complicada relación entre padres e hijos. Cuatro años después de su publicación, en 1945, Michael Curtiz la llevó al cine con Joan Crafword en el papel protagonista. De Joan Crawford  se dice que llegó a acostarse con Marilyn Monroe entre otras muchas actrices y actores del Hollywood clásico. Unas líneas más abajo entendrás la conexión y el por qué de este comentario…

 

 

El año pasado HBO planetó una ambiciosa miniserie protagonizada por Kate Winslet y dirigida por Todd Haynes, quien dejó de lado el toque postmoderno de “I’m Not There” (su peculiar inmersión en el universo Dylan) para acercarse con mayor fidelidad al libreto original que la adaptación de Curtiz. Por ahí tiene un papel destacado Evan Rachel Wood, quien fuera pareja sentimental de Marilyn Manson y siempre al borde de la polémica y la provocación (el Hollywood se armó la troca cuando condfesó públicamente su bisexualidad. En realidad, la Crawford llevó todo esto muchísimo mejor, también lo de meterse en la cama con Marilyn).
Suya es precisamente la escena que tal vez más haya trascendido de la serie. Fuera de contexto se queda simplemente en un desnudo bastante atrevido (la chica está como una tabla, la verdad, pero para gustos colores…). Sin embargo dentro de la línea argumental de la serie… joder, la Rachel Wood es la representación más pura del mal hecho carne, el tiempo con Manson no ha sido en balde…

 


No es la única conexión “musical” en la serie. La banda sonora, de marcado clasicismo (de hecho algún pasaje podría pasar esa “neoclásica” que ha sido tendencia en el terreno de la electrónica de la última década), corre a cargo de Carter Burwell. Burwell es sobre todo conocido por sus colaboraciones con los hermanos Cohen, pero sus primeros años como músico hay que ir a buscarlos a los primeros 80, cuando de la mano de Stanton Miranda formó un grupo, Thick Pigeon, que publicó un disco y varios EPs con Factory, producidos por Gillian Gilbert y Stephen Morris de New Order. Precisamente ahora mismo tengo en frente el recopilatorio de Trevor Jackson “Metal Dance” centrado en el post-punk, la industrial y EBM y entre temas de Cabaret Voltaire, SPK o 23 Skidoo aparece una canción de Stanton Miranda.
Ahí no se acaban los vínculos musicales. En 1990 Todd Haynes realizó un videoclip para Sonic Youth del tema “Disappearer”, para un proyecto que en plena ebullición de la MTV consistía en rodar un videoclip para cada una de las canciones de “Goo”,  primer disco de los sónicos para una multi. Aquel proyecto demostraba el buen ojo y las conexiones de los neoyorquinos en el mundo del arte y el cine: ahí estaban Harmony Korine, Spike Jonze o Mark Romanek. En aquel disco precisamente había una canción, un tema característico de Lee Ranaldo de esos que el italo-americano conduce al límite para terminar estampando la canción contra un muro como quien conduce un coche fuera de control. Se llamaba precisamente “Mildred Pierce” y en el vídeoclip, obra de Dave Markey aparecía una jovencita Sophia Coppola que hacía burla de sí misma.

 

 

La canción decía así…

 

Mildred
¡Pierce Mildred!
¡Mildred Pierce!
¡Mildred Pierce!
Noooo
¡Mildred Pierce!
¡Mildred Pierce!
¿Por qué?
¡Mildred Pierce!
¿Por qué?

 

La letra, esto sí que lo puedo asegurar sin temor a equivocarme, se ajusta como mano al guante a estos tiempos que corren.

 

 

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