Las canciones de “Master Of Puppets” en orden de menor a mayor grandeza
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Las canciones de “Master Of Puppets” en orden de menor a mayor grandeza

Sergio Ariza — 09-04-2026
Empresa — Blackened/Universal
Fotografía — Carátula del disco

Lanzado originalmente en marzo de 1986, "Master Of Puppets" fue una especie del perfeccionamiento de la visión alcanzada en el también sobresaliente "Ride The Lightning", para conseguir la obra maestra definitiva de Metallica.

Una demostración arrolladora de fuerza y velocidad que destacaba por sus temas más largos, sus vertiginosos cambios de tempo y una impresionante gama de emociones. Aquí están todavía los Metallica más rápidos y thrash de "Kill 'Em All" (83), pero también los más progresivos de "...And Justice for All" (88) e, incluso, los más directos como en “Black Album” (91).

Este es el pico, no solo de Metallica, sino casi de todo el género. Un disco a la altura del "Paranoid" de Black Sabbath, pero que es también disfrutable para cualquier aficionado al rock sin adjetivos gracias a la poderosa, pero también melódica, voz de James Hetfield. También es el último disco en el que participó el añorado bajista original, Cliff Burton.

"Master Of Puppets" puede ser visto casi como un disco conceptual en el que la banda habla sobre diferentes maestros de marionetas que manipulan a la gente, ya sean las drogas, las instituciones mentales, el ejército o la religión, lo que le daba un importante poso de cohesión. Pero ahora vamos a ir desgranando canción a canción por orden de menor a mayor grandeza. Ya que no cabe en este álbum hablar de otra cosa.

8.- Leper Messiah
Bien, comencemos aclarando algo: que "Leper Messiah" sea mi canción menos favorita de “Master Of Puppets” solo significa una cosa, que este disco es gigantesco. Y es que esta es una muy buena canción que, en cualquier otro disco de metal, sería una de las canciones principales. Sin embargo, por algún sitio hay que empezar.

El inicio es otro festival de riffs puestos uno detrás de otro durante un minuto, hasta que entra la voz de James Hetfield. Y una de las cosas por las que este disco me gusta un poco más que su hermano "Ride The Lightning" es porque la voz de Hetfield suena más cruda y grave, perfecta para una canción como esta en la que la banda criticaba a esos telepredicadores que te salvan a cambio de dinero. Esta vez el maestro de marionetas que maneja los hilos para manipularte es la religión, como en otros momentos del disco, serán el Gobierno y el ejército, las drogas o la violencia.

El caso es que el nombre del tema lo tomaron prestado de una línea de la canción "Ziggy Stardust" de David Bowie ("Como un mesías leproso, cuando los chicos mataron al hombre, tuve que disolver el grupo"), y es que Kirk Hammett y Cliff Burton habían convertido el mítico disco de Bowie en una de las bandas sonoras de la gira "Ride The Lightning".

La canción es una composición clásica de Metallica en cuanto a los continuos cambios y giros, aunque dura bastante menos que gran parte de su material de esa época, siendo una de las tres únicas canciones del disco que no pasan de los seis minutos. Antes de terminar Hetfield se desgañita gritando varias veces "¡MENTIRA!" dejando bien claro lo que pensaba la banda sobre el sujeto de la canción.

Es la segunda canción que menos han interpretado en directo del disco, solo por detrás de "Orion".

7.- Damage, Inc.
La canción más emparentada con los dos primeros discos de Metallica. La más thrash a pesar de comenzar de manera calmada. En ese inicio hacen referencia a la obra de Bach "Komm, süßer Tod, komm selge Ruh!" (algo así como "¡Ven, dulce muerte, ven, paz celestial!"), pero lo que llega a continuación es como si se hubiera desatado el infierno en la Tierra, con un ataque brutal a cargo de la banda.

Como si Hetfield fuera consciente de que es la última canción del disco, lo da todo, llevando su voz al agotamiento, aunque más rápido es el solo de Hammett, puntuado por la batería de Ullrich y el bajo de Burton. Al final Hetfield suelta ese "Fuck it all and fucking no regrets, never happy ending on these dark sets, all's fair for Damage Inc., you see, step a little closer if you please" que hizo que la discográfica tuviera que poner una de esas pegatinas de advertencia de lenguaje vulgar, lo que llevó a una de las mejores burlas de la banda que decidió colocar su propia pegatina al disco en la que proclamaban: "Probablemente, la única canción que no querrás poner es "Damage Inc.", debido al uso repetido de la famosa palabrota que empieza por “f”. Por lo demás, en este disco no hay ni un solo "mierda", "joder", "mear", "coño", "hijo de puta" o "chupapollas"".

La banda la ha tocado más de trescientas veces sobre un escenario, siendo la cuarta canción más tocada de "Master Of Puppets" en directo, solo por detrás de los tres grandes clásicos del disco.

6.- Orion
Bien, colocar "Orion" tan abajo es un poco herejía, ya lo sé, pero ¿qué le voy a hacer si hay otras cinco canciones que me gustan más? El caso es que entramos en terreno sagrado dentro de Metallica, ya que siempre estará ligada al miembro al que más se echa de menos (lo sentimos Dave Mustaine), Cliff Burton. La canción está construida a la perfección, con las diversas partes funcionando sin problema por sí mismas y apoyándose unas a otras.

"Orion" ya dejaba ver hacia dónde se estaba dirigiendo la banda. Adelantando el metal progresivo de “...And Justice for All”, la canción tiene varios grandes riffs y deja lucimiento para los tres solistas, el solo de Hetfield es el más clásico y deja paso a la increíble parte central, compuesta por Burton, en la que el bajista entrega el que se convertirá en su canto del cisne en la banda. Es una especie de odisea espacial prog rock, de ahí el nombre de la canción y es uno de los mejores momentos de todo el disco.

Los solos se van siguiendo unos a otros, la mayoría compuestos por el propio Burton, hasta terminar con otro riff mostruoso. Evidentemente, Burton es la estrella aquí, en esta canción que retiene la intensidad absoluta de Metallica, pero sin dejar de cautivarte con su irresistible ritmo melódico. Ocho minutos y veintiséis segundos de absoluta magia.

Como todo el mundo sabe Burton moriría el 7 de septiembre de 1986 en medio de la gira de presentación de "Master Of Puppets" y la banda no tocaría la canción en directo hasta 2006, cuando decidió tocar todo el disco al completo por su vigésimo aniversario. Desde entonces la han tocado ciento catorce veces más hasta la fecha. Aun así, sigue siendo la canción del disco que menos veces ha sonado en directo.

5.- The Thing That Should Not Be
Una absoluta debilidad personal, "The Thing That Should Not Be" muestra a los Metallica más pesados y heavys, con un riff principal al que Tony Iommi daría, sin duda, su total aprobación. Una canción que suena amenazante y oscura, algo que se ve subrayado por la poderosa voz de Hetfield y el solo más escalofriante de Hammett, con mucho wah-wah, como a él le gusta.

La letra es igual de terrorífica que la música, con Hetfield volviendo a dar rienda suelta a su amor por H.P. Lovecraft y sus monstruos, a los que ya había rendido homenaje en "The Call of Ktulu". Como anécdota personal, recuerdo  que cuando escuché esta canción las primeras veces confundía los espectaculares "Immortal" de Hetfield por "In Mordor", pensando que era un tema que hacía referencia al mundo de Tolkien, no al de Lovecraft. Imberbe de oídos que era uno por entonces.

Habiendo aparecido doscientas setenta y siete veces en el repertorio en directo de la banda es la quinta canción más interpretada de "Master Of Puppets".

4.- Disposable Heroes
Una canción perfecta en la que música y letra se dan la mano para crear uno de los momentos más thrash y acelerados de la banda. Tema en el que hablan sobre como se usa a las soldados como carne de cañón y que me da por penar que, los militares que decidieron utilizar música de Metallica para torturar a otros seres humanos en Guantánamo, deberían haber prestado especial atención a la letra de esta canción.

Las guitarras de Hetfield y Hammett suenan como metralletas, lo que agudiza esas amenazantes órdenes que aúlla el canatnte: "¡Vueve al frente! Harás lo que yo te diga, cuando yo te lo diga, ¡Vuelve al frente! Morirás cuando yo te diga que debes morir ¡Vuelve al frente! Cobarde, siervo, ciego".

Posiblemente la letra más eficaz de todo el disco. La que dejaba ver más claramente las cuerdas del maestro y la estúpida manipulación de las marionetas. La icónica portada, diseñada por Michael Wagener, es toda una referencia a esta canción.

A pesar de su enorme potencia, este tenma solo ha sido tocado en ciento sesenta y seis ocasiones por la banda, solo por encima de "Orion" y "Leper Messiah".

3.- Welcome Home (Sanitarium)
Entramos en el podio del disco con un clásico indiscutible, "Welcome Home (Sanitarium)", una canción inspirada en la novela de Ken Kesey "Alguien voló sobre el nido del cuco", que no deja de ser una gran balada de metal que toma el relevo de "Fade To Black" en "Ride The Lightning". Puede haber dudas sobre cuál es la mejor canción de las dos, pero lo que queda claro es que la fuerza vocal de James Hetfield en este disco, y en esta canción, es mucho mayor.

El cantante es capaz de intepretar con total convicción la furia impotente de un hombre recluido en un centro de salud mental. La canción, como suele ser habitual en Metallica, comenzaba más tranquila, hasta explotar en una segunda parte mucho más desquiciada, después de que Hetfield grite "dejadme en paz", con varios riffs enormes y otro alocado solo de un Hammett que parece estar siendo sometido a “electro-shock” mientras lo interpreta.

La canción ha sido tocada por la banda en mil cuarenta y una ocasiones en directo siendo la décima canción más interpretada de su carrera y la segunda más utilizada de "Master Of Puppets".

2.- Battery
Metallica ha usado "The Ecstasy of Gold", de Ennio Morricone, como su icónica música de introducción en los conciertos desde 1983, y aquí en la introducción de este clásico absoluto de "Master Of Puppets" dejan claro que su amor por el "El bueno, el feo y el malo" también se nota en su música (luego llegaría "The Unforgiven").

Esa intro con dos guitarras españolas te mete totalmente en la canción antes de que entren la distorsión y la electricidad y la cosa se ponga en marcha con un estimulante ataque thrash. La letra, y la propia música, son un homenaje a la escena metalera de San Francisco que acogió a Metallica desde sus comienzos, con la banda dando un par de conciertos ya legendarios en 1982 en el club Old Waldorf de la ciudad, situado en el 444 de Battery Street.

"Battery" fue la declaración de intenciones de Metallica de dejar claro de dónde venían, pero también el reconocimiento de que la escena metal se les estaba quedando pequeña y estaban preparados para dar el siguiente paso y conquistar el mundo del rock sin ningún tipo de adjetivos.

1.- Master of Puppets
Llegamos a la madre del cordero, la mejor canción, no solo de este disco al que da título, sino de toda la carrera de Metallica. Ocho minutos y medio que contienen multitudes. Desde el brutal riff inicial hasta llegar a esas carcajadas infernales que la cierran, sin olvidar el estribillo más contundente de la historia del metal. Todo en ella es gigantesco y épico, pero puede que por lo que funcione tan bien sea por ese intermedio melancólico con solos de guitarra melódicos, que sirven de contrapunto para los montones de cambios de compás irregulares del resto de la canción.

La forma en la que está construida esta canción es una prueba más del importantísimo papel de Lars Ulrich como arquitecto a la hora de ir pegando riffs y diversas partes a la hora de construir canciones. Hetfield, eso sí, vuelve a ser la estrella con esos riffs que le convierten en uno de los mejores guitarristas rítmicos de la historia, aunque donde vuelve a ser inmejorable es vocalmente, sonando agresivo y melódico al mismo tiempo, gritando sobre los peligros de las adicciones.

Es, como no podía ser de otra forma, la canción que más veces han tocado en diracto, con mil setecientas ochenta y nueve veces. En 1986, cuando publicaron el disco, Cliff Burton la llamó "la mejor canción de Metallica por ahora", Cuarenta años después sigue siendo cierto, aunque a estas alturas el por ahora ya no hace falta que se le añada.

 

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