Las cinco canciones esenciales de Maika Makovski
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Las cinco canciones esenciales de Maika Makovski

Redacción — 09-02-2026
Fotografía — Archivo

Maika Makovski se subirá al escenario del Palau de la Música Catalana para ofrecer un concierto muy especial. Será el próximo 4 de marzo dentro del Cruïlla Hivern y el motivo será celebrar sus veinte años de trayectoria.

Una cita imprescindible en la que se rodeará de amigos como Christina Rosenvinge, Anni B Sweet, Howe Gelb, Los Zigarros y muchos más. Por eso le hemos preguntado por sus cinco canciones esenciales.

Lava Love (“Maika Makovski”, 10)
Esta canción me puso en el mapa para mucha gente y me abrió las puertas de salas y festivales que hasta entonces no me habían hecho caso. Es de mi tercer disco, que produjo John Parish cuando tenía veinticinco años. A pesar de que él accedió a producirme a raíz de escuchar otra canción ("Friends", que es también la que usamos de single en Inglaterra), en España "Lava Love” fue la que radiaron y conectó con el público independiente. Es sinuosa y pantanosa, eléctrica, sexy… y oscura, a pesar de que Victoria’s Secret la usará en un anuncio muy blanquito.

Language (“Thank You For The Boots”, 12)
Siempre me ha encantado la música disco, y en esta canción interpretamos el disco a nuestra manera. Salió en el 2012 y se ha mantenido en mi repertorio siempre, nunca le he cogido manía y funciona en todos los formatos. Incluso con cuarteto de cuerda sigue incitando a bailar. La letra es tan críptica que a veces olvido de qué coño iba; la escribí mientras leía “La Rebelión de las Masas”, y luego se me olvidó de qué iba el libro, pero me gusta el misterio, y me gusta bailarla.

Love You Till I Die (“MKMK”, 21)
Una sobre amor incondicional. A mi modo de ver tiene un regusto a “Heroes”, de Bowie, o a “Heroin”, de The Velvet Underground… Me refiero al tono clásico, pero crudo y visceral. Es la canción de tres acordes que te llega al corazón y te mueve porque es un buen bocata de verdades humanas. Andaba ya pelada de pasta y le pedí a Asier Etxeandia que me dirigiera un videoclip muy sencillo, y él, que es un ángel de corazón inmenso y generoso, lo convirtió en el videoclip más divertido y alucinante que te puedas imaginar.

Song Of Distance (“Chinook Wind”, 16)
Con esta canción he acabado muchos conciertos. La grabé en el segundo disco que me produjo John Parish. La versión de estudio es más comedida; tiene batería y el tempo es más rápido. Tampoco tiene la subida vocal que hace que mi padre llore cada vez que me la oye cantar. Es una de esas canciones que parece que se hayan escrito solas porque la emoción que las provocó es tan fuerte que pasa a través de ti guiando lo que cantas. De ese disco, “Not in Love” era otra candidata a esta lista.

The Brotherhood (“Bunker Rococo”, 24)
Este es un tema que, en 2026, es fácil que pase desapercibido: es de subida gradual, la letra es muy incómoda, hay que escucharla con cierta atención… Pero es soberbia, qué quieres que te diga, y la mezcla de Ali Chant, y el arreglo de Aleix Puig (Quartet Brossa) para los instrumentos sinfónicos, que cuando entran parece que se pare el mundo… Ojalá hubiera un universo en el que esa canción pudiera ser un single.

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