Entrevistamos a Toby L con motivo de la publicación del disco benéfico "Help 2"
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Entrevistamos a Toby L con motivo de la publicación del disco benéfico "Help 2"

Carlos Pérez de Ziriza — 19-03-2026
Empresa — War Child Records
Fotografía — Steve Gullick

Cuando se publicó el histórico disco benéfico y colectivo “The Help Album” (95), compuesto por canciones de Paul Weller, Blur, Radiohead, Oasis, Manic Street Preachers o The KLF, el diez por ciento de los niños del mundo vivía en medio de una guerra o un conflicto. Ahora la cifra se ha duplicado.

Es por este motivo que un puñado de músicos británicos –y también algún norteamericano– de la actualidad se hayan juntado para revivir aquel proyecto desde un prisma actual, bajo el nombre de “Help (2)” (War Child Records/Popstock!, 26), disco disponible desde el 6 de marzo.

Hablo de este magno proyecto, de nuevo impulsado por la oenegé War Child, brindando ayuda inmediata, educación, apoyo especializado en salud mental y protección a los niños afectados por conflictos en todo el mundo, con quien ha sido su principal coordinador a nivel artístico: el británico Toby L, fundador del sello Trangressive Records. Se nota en nuestra conversación que este A&R musical de cuarenta años es también director cinematográfico (ha dirigido las últimas grabaciones en directo de Sam Fender, Gorillaz o Blur: su “Live At Wembley”) y padre. Él es el principal responsable, junto al productor James Ford, de haber reunido en un extraordinario disco de canciones inéditas a Damon Albarn, Anna Calvi, Arctic Monkeys, Arlo Parks, Arooj Aftab, Bat For Lashes, Beabadoobee, Beck, Beth Gibbons, Big Thief, Black Country, New Road, Cameron Winter, Damon Albarn, Depeche Mode, Dove Ellis, Ellie Rowsell, English Teacher, Ezra Collective, Foals, Fontaines D.C., Graham Coxon, Greentea Peng, Grian Chatten, Kae Tempest, King Krule, Nilüfer Yanya, Olivia Rodrigo, Pulp, Sampha, The Last Dinner Party, Wet Leg y Young Fathers.

“Este disco no existiría en un mundo ideal”

¿Cómo se logra reunir a tal elenco de músicos para que graben todo esto en una semana?
Casi todo se hizo en una semana, pero es que el álbum original de 1995 se hizo en un día o dos, fue algo increíble. Nos quisimos dar un poco más de tiempo, aunque siga siendo menos de lo que se tarda en grabar un disco normal. A finales de noviembre lo tuvimos todo. Reservamos un estudio en Abbey Road y lo llenamos con músicos, artistas y niños, y se creó un ambiente explosivo, con mucha energía y un poco caótico, pero con un propósito en el horizonte.

¿Cómo nació la idea?
El álbum original tuvo una gran influencia en su momento. Respondía a todo lo que estaba ocurriendo en el mundo, y tuvo la virtud de coincidir con un momento especialmente significativo en la música del Reino Unido, con el britpop, el trip hop, la música electrónica de baile o la música irlandesa en pleno apogeo, y por eso fue singular para la cultura pop del momento. Esta vez, War Child contactó conmigo y con el productor, James Ford, para proponernos la idea, en un momento muy diferente, en el que el streaming está a la orden del día y la música se consume de un modo más internacionalmente difuso. Personalmente, para mí, como A&R del proyecto, lo que me ilusionó es que yo era un crío de diez años cuando se publicó el disco de 1995: recuerdo lo significativo que fue, que todo el dinero estaba destinado a una causa importante, y que la música era increíblemente buena. Tenía un recuerdo muy emocional, y la conciencia desde el punto de vista de ahora, un poco indignante, de que tres décadas después la historia de las guerras y los conflictos es más grande de lo que ha sido nunca. La idea me parecía trágicamente poética. En un mundo ideal, War Child ni siquiera debería existir. Un disco como “Help (2)” no debería existir. Pero vivimos, lamentablemente, en un mundo que es más codicioso y violento que nunca. Y quienes nunca deberían verse implicados en las decisiones de los adultos son los niños. Era el momento adecuado para revivir el concepto del álbum original. La parte divertida de esto es lograr que todo el mundo diga que sí. Porque todos tienen sus agendas apretadas y sus compromisos. Durante finales de 2024 y todo 2025 nos dedicamos a seleccionar a los artistas. El disco original no contaba con muchos artistas mainstream, y quizá por eso ha envejecido bien, porque exudaba un cierto espíritu alternativo. El desafío era recrear y actualizar ese espíritu en el contexto actual.

Creo que Damon Albarn es el único que repite de entre los que estuvieron en el disco de 1995.
Sí, y hay un par más: Beth Gibbons y Adrian Utley, que estuvieron con Portishead. Adrian participa en un par de canciones. Una de ellas, la de Damon Albarn, Grian Chatten y Kae Tempest, “Flags”. Y con Anna Calvi. Graham Coxon también. Queríamos que el disco fuera como una puesta al día de los últimos veinticinco o treinta años de música pop. Hay muchos artistas relativamente nuevos.

¿Fue fácil la selección?
Estuvieron James Ford, su mánager, Luke Williams, yo mismo… Un pequeño grupo que anotó un listado de nombres. No muchos. No queríamos que se diluyera. Que tuviera un espíritu alternativo y que, pese a que los músicos fueran de diferentes estilos y generaciones, compartieran una vibración similar. Si escuchas a Olivia Rodrigo o Beabadoobee, sabes cuáles son sus influencias, sus opiniones acerca del mundo en el que vivimos y cómo las vehiculan a través de sus canales de comunicación. Hay como una esencia y una consistencia que es común a todos ellos. Tuvimos que desechar algunos nombres de la selección inicial. Fue algo complicado lograr los primeros compromisos, pero una vez los tuvimos, todo empezó a fluir. Vimos que podíamos tener un disco.

¿Nadie declinó?
Todo el mundo se dio cuenta de que era un buen momento para grabar un disco como este. Pero cuadrarlo con sus giras, o con sus grabaciones, no es fácil. James Ford tiene una relación extraordinaria con muchos de los artistas implicados. Eso fue una ventaja. Con otros, no, pero se convirtió en una oportunidad de colaboración también para ellos. Damon Albarn y Fontaines D.C. fueron los primeros en apuntarse, y a partir de ahí, las puertas mágicas se abrieron [risas].

De hecho, Grian Chatten y Kae Tempest, que son quienes colaboran con Damon Albarn en la primera canción, “Flags”, ya habían trabajado juntos.
Sí. Yo he trabajado mucho con Damon Albarn a través de mi sello discográfico, Transgressive Records: nosotros publicamos su segundo álbum en solitario, “The Nearer The Fountain, More Pure The Stream Flows” (21), y hemos trabajado con él con Africa Express y en proyectos cinematográficos, y James [Ford] también ha producido el último disco de Blur y ha trabajado con Gorillaz, y ambos sabemos el ánimo colaborativo que siempre tiene Damon para trabajar con otros músicos, y siempre es muy abierto de mente cuando se le plantean asuntos benéficos. Él conocía a Grian Chatten y a Kae Tempest, como bien dices, y le hizo mucha ilusión crear con ellos una canción de la nada, en la que los tres escriben, componen y cantan. Nos preguntó “¿dónde está la banda?”, y nos acordamos de aquel super grupo del primer disco de “Help”, The Smokin’ Mojo Filters, que eran básicamente Noel Gallagher, Paul Weller y Sir Paul McCartney. Así que nos preguntamos si no sería buena idea hacer nuestro propio súper grupo, y llamamos a Johnny Marr, a Adrian Utley, a Femi Coleoso [Gorillaz, Ezra Collective], a Seye Adelekan [Gorillaz] en el bajo, a un coro de cuarenta y tres niños… y luego allí en los estudios Abbey Road tuvimos la suerte de cruzarnos con músicos como Jarvis Cocker, quien estaba grabando el último disco de Pulp, con Carl Barât, con miembros de Black Country, New Road e English Teacher, con Declan McKenna, con Marika Hackman, y todo empezó a cuadrar. Necesitas una causa que sea más grande que ningún artista para juntarlos a todos, que dejen sus egos en la puerta y hagan lo correcto, que es contribuir a un proyecto como este. Hubo momentos surrealistas, porque estás juntando a gente con backgrounds muy diferentes para hacer algo nuevo.

Quizá lo más complicado sea eso, cuadrar un proyecto con músicos tan diversos y que no pierda unidad ni coherencia, ¿no?
Bueno, tú mismo sabrás, como periodista, que ser escritor o periodista trata, sobre todo, de seleccionar y editar. En Transgressive también trabajamos en identificar a artistas en diferentes fases de su carrera y ayudarles a desarrollarla mediante singles, álbumes y videoclips, y que le cuenten una historia a su público. Estamos constantemente contando historias, en ese sentido. Este álbum cuenta una historia. Cuando escuchas su primer tramo, empieza con canciones grandes, bombásticas, con grandes melodías y luego cuando llega la de King Krule es como cuando te pones a cambiar de emisora de radio girando la rueda del dial, y empieza a hacerse todo más explícitamente político, y tienes a Beth Gibbons cantando “Sunday Morning” de The Velvet Underground, y la versión de “Lilac Wine” a cargo de Arooj Aftab y Beck, y luego esta versión tan contundente de “Universal Soldier” de Donovan que hacen Depeche Mode, y todo empieza a ponerse muy oscuro, porque el mundo está así de oscuro, y también triste, y cabreado, con Cameron Winter (Geese), Young Fathers y Pulp con su “Begging For Change”, y luego se pone triste, pero a la vez bonito de nuevo, con las canciones de Foals y Anna Calvi, y justo luego, cuando piensas que se ha puesto todo demasiado crudo, llega el momento de redención final con la versión de “The Book of Love” de The Magnetic Fields que acomete Olivia Rodrigo, que es un momento de conexión y calidez. El disco es como un viaje emocional, y si hay alguna solución a lo que está ocurriendo en el mundo, ha de venir a través del amor y la comunidad. Y de eso va este proyecto: nos pone ante el espejo y provee, espero, algo de esperanza y consuelo. Pese a sus diferentes estilos, hay una conexión entre cada uno de los artistas implicados: sobre por qué quisieron formar parte del proyecto. Y el álbum depara la posibilidad de proveer esa experiencia completa: la introducción, el nudo y el desenlace de cualquier buena historia.

¿Cómo fue el trabajo de Jonathan Glazer en la parte visual? Tengo entendido que ha grabado también en Ucrania, Gaza, Yemen o Sudán.
Se unió un poco más tarde, era uno de los nombres con los que soñábamos. Desde un primer momento nos dijeron que querían grabar lo que pasaba en Abbey Road, pero también enviar cámaras y teléfonos móviles a zonas en conflicto en el mundo, así tendríamos la mirada de un niño sobre la grabación del disco, pero también la mirada de un niño sobre lo que está ocurriendo fuera de él, en zonas de conflicto como Ucrania, Gaza, Yemen o Sudán, como dices, y ver el tremendo contraste entre ambos ambientes. Me pareció una idea brillante, por parte de Jonathan Glazer y de Mica Levi, su colaborador. También la portada es cosa suya, y es preciosa: transmite serenidad, belleza, como la niñez, pero también esa parte triste, porque podría ser un niño que escapa de un conflicto al meterse en el mar. Los adultos formamos parte del problema, incluso si estamos en contra de las guerras, porque se nos supone una madurez y una responsabilidad, pero ningún niño debería ser un daño colateral de los conflictos de los adultos.

 

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