Contadme, cómo os conocéis y cuándo surge lo de hacer un disco conjunto.
(Fran)
Contadme, cómo os conocéis y cuándo surge lo de hacer un disco conjunto.
(Fran) Ramón se puso en contacto conmigo para preguntarme si quería tocar con él en el Auditorio de Barcelona en la presentación de su segundo disco. Habíamos cruzado dos o tres mails por myspace, y había escuchado su primer disco, que me gustaba mucho. Luego repetimos la experiencia en Madrid, y ya a raíz eso Ramón propuso hacer el disco. Me pareció buena idea y así arrancó todo.... Estuvimos aproximadamente un año haciendo los temas, hasta que nos fuimos a grabar a los Ultramarinos Costa Brava.
(Ramón) En la grabación somos nosotros tres con Ricky Falkner al bajo y Víctor García a la batería.
Pero ¿habéis funcionado como una banda?
(Fran) El disco tiene nueve temas, tres de cada uno, que hemos compuesto por separado. A la hora de grabar éramos la misma banda base y luego hemos metido coros y arreglos.
¿Y cuáles eran vuestras pretensiones?
(Ramón) Para mí fue un divertimento. No había muchas más pretensiones que hacer un disco los tres, a ver qué salía.
(Fran) En principio la idea que tenemos es hacer la presentación juntos y cuatro o cinco conciertos más. Lejos de eso creo que no va a tener continuidad.
Fran, yo te he escuchado decir alguna vez que en general el público presta más atención al discurso de un grupo que a sus canciones. Por eso, me gustaría conocer precisamente cuál es el discurso detrás de “El problema de los tres cuerpos”.
(Ramón) Aquí cada uno habla de su libro...
(Fran) Yo creo que no hay discurso. El discurso son las canciones, la intención de hacer un disco chulo. También somos conscientes de que no aporta nada nuevo, es clásico en cuanto a planteamiento y en realidad está hecho para pasarlo bien y por ahí no tiene pretensiones. En realidad, cuando decía eso me refería a que en un momento en que hay tanta gente haciendo música, cuando el nivel en general ha subido bastante, si quieres destacar te ves obligado a dar un plus que generalmente suele ser un discurso o concepto de grupo que en nuestro caso no existe. Surgió la ocasión de hacer algo con Ramón y como yo venía trabajando con Richi le dije que también tenía que participar en la historia, porque además Richi está en un gran momento componiendo canciones. No había nada mucho más allá de hacer un disco que le gustara a la gente que nos sigue y, de paso, pasárnoslo bien.
(Ramón) El “plus” son las canciones de Richi (risas generales).
(Ricardo Vicente) Bueno, sí, uno trabaja bajo presión, y la presión era bastante… Porque a nivel personal sí que para mí éste disco era más importante que otros que haya hecho en el pasado. Por un lado yo estoy acostumbrado a trabajar con Fran, al igual que antes lo hice con Algora, y en ese sentido siempre he trabajado con presión. Pero esta vez Fran me había empujado a meterme en el proyecto y tenía que estar a la altura. Además era la primera vez que iba a hacerlo con alguien al que no conocía, así que me tuve que poner las pilas...
Veo que salvo tú, Ricardo, le quitáis importancia al lanzamiento. ¿Cuál es su razón de ser, entonces? ¿Una simple excusa para girar unas fechas? Desde un punto de vista profesional, me refiero.
(Fran) No, no. No le quitamos importancia, para mí este lanzamiento es uno más de mi discografía. Nosotros venimos sacando un disco aproximadamente cada dos años, así que para mí éste es el que vamos a tocar este año y el que viene. Ramón igual no tiene el mismo punto de vista porque él está publicando más a menudo, pero desde luego para mí no es un disco secundario. Lo único que quiero decir es que… Yo es que tengo ya cuarenta años, llevo en esto la mitad de mi vida, entonces me resulta muy difícil intentar convencer a la gente: “Oye escúchalo, ya verás como es algo nuevo”. Pues no, porque ya tengo un estatus de ir publicando discos… Como te decía hemos tardado dos años desde que empezamos a trabajar en él, no lo hemos hecho en una tarde. Creemos que tiene calidad, pero también entiendo que hoy hay muchas cosas que escuchar.
(Ramón) No deja de ser una extensión de lo que venimos haciendo, no dejan de ser canciones escritas por cada uno y podrían verse como tres Eps de tres músicos que unidos forman un largo. Pero las canciones casan bien las unas con las otras, esa es la gracia.
¿Cuál es ese vínculo?
(Fran) Un poco es lo que te dije antes: a nivel de sonido hemos intentado que la banda base fuera la misma, grabando en las mismas sesiones y haciendo coros los unos en los temas de los otros para darle mayor unidad. Pero sí que es cierto que se nota mucho de quién es cada canción. Yo creo que eso era inevitable…
(Ramón) Sí, porque los tres tenemos la personalidad muy marcada.
(Fran) Y es cierto que no tiene un sonido de banda, pero es que no podía tenerlo. Incluso si piensas en los discos de La Costa Brava también ocurría un poco lo mismo. Era la consecuencia de estar trabajando desde distintas ciudades, que al final terminas haciendo las canciones en casa y te reúnes al final del proceso en el estudio para registrarlas. Puedes meter los arreglos y tal, pero no hay ese rollo clásico de quedar para ensayar y que todo el mundo aporte, que es lo que hace que una banda suene homogénea.
A vosotros, cuando os ponéis en el otro lado ¿os interesan más los artistas que os sorprenden con cada nuevo lanzamiento o aquellos que tienen un sonido muy reconocible que se reproduce (con matices) en cada nuevo disco?
(Ramón) Yo lo que busco en un artista que lleva muchos años, como por ejemplo, no sé… Neil Young, es que tenga el menor número de ticks posible. Cuando hay demasiados ticks al cantar o al componer, es inevitable que cuanto más lo vayas conociendo más te eche para atrás. Así que creo que los músicos que sobreviven son aquellos que son capaces de darse cuenta de cuáles son sus debilidades.
(Fran) Llega un momento en que estás en una zona cómoda y piensas “no me voy a mover de aquí porque es lo que espera mi público de mí”. Lo de reinventarse es muy complicado. Yo creo que ese es el verdadero desafío de un músico.
(Ricardo) Por eso yo creo que este disco es importante, por el hecho de trabajar los tres y superar los clichés de uno mismo. A mí, a la hora de componer, me ha servido mucho colaborar con otra gente.
¿Puede que sea lo más arreglado que habéis hecho nunca?
(Fran) Sí….
(Ricardo) Yo estoy acostumbrado a que me arregle las canciones Paco Loco de una forma muy determinada, así que para mí sin duda es lo más arreglado que he hecho aunque sólo sea porque es diferente.
(Ramón) También es una consecuencia del modo en que trabajamos, porque aunque llevábamos mucho tiempo escuchando los temas de los otros, Ricky Falkner y Santi García no los conocían. Llegamos allí y grabamos en un tiempo record de una semana. Y ellos iban interiorizando las canciones a medida que las iban grabando, entonces se nota que la grabación tiene mucha frescura…
(Ricardo) Sí, porque habitualmente tú vas a grabar con un productor que un día llama a un batería, otro día a un trompeta... Sin embargo en Ultramarinos Costa Brava hay una especie de equipo base que hace que se trabaje como antaño: se graba la canción rápidamente y eso hace que suene más contundente.
De todas formas, y al margen de esto que me contáis sobre la frescura y el esqueleto de las canciones, me han llamado la atención ciertos arreglos que no estoy nada habituado a escuchar en vuestros discos, como es el saxo de “Todos tus caballos de carreras” o la flauta de “Repartiendo el sombrero”, muchas cuerdas…
(Ricardo) Sí, bueno, eso han sido decisiones de producción.
(Ramón) A ver, teníamos claro por ejemplo que queríamos vientos, era algo que habíamos hablado.
(Fran) Sí, queríamos un disco que dentro de nuestro presupuesto estuviera arreglado. Pero una vez allí, las decisiones así en concreto sí que fueron más cosa de Ricky y Santi. Por ejemplo, con el saxo de “Todos tus caballos de carreras”, la canción de Ricardo, yo fui el primer sorprendido.
(Ricardo) A mí me dio un poco de miedo…
(Fran) En las canciones de Ricardo, que son un poco más clásicas en la línea de The Band o Neil Young, Falkner se maneja muy bien. Sabe muy bien cómo grabar esas guitarras y bajos tan sutiles, y si hubiéramos tenido que hacerlo nosotros no habría quedado tan bien.
¿Había la consigna de llevar las canciones hacia algún lugar en concreto? Por ejemplo, ese saxo que comentamos, que me trae a la cabeza el mainstream de los ochenta…
(Fran) Nosotros pensábamos más bien en esos discos de los setenta un poco orquestales. Dentro del presupuesto una producción así un poco lujosa.
(Ricardo) Pero es cierto, que la gente al final se queda con el saxo…
(Fran) Sí, yo creo que porque es algo que se asocia con los grupos de los ochenta, y durante todo el indie de la siguiente década se había desterrado.
(Ramón) Sin duda fue una buena idea de Santi, porque iba a hacer unas trompetas pero se quedó solo en el estudio, no pudo encontrar a un trompetista y sí a un saxofonista y entre ellos lo hicieron. Claro, luego cuando habló con nosotros y nos lo dijo pensamos “¡Madre mía!”. Lo primero que nos vino a la cabeza fue Kenny G o uno de estos. Pero ha estado guay recuperar el instrumento…
¿Es eso, apostar por un arreglo al que vuestro público no está acostumbrado, un ejemplo de lo que supone para vosotros tomar riesgos?
(Ricardo) No, para nada. Para mí tomar riesgos son determinadas letras. Pero los arreglos son una cosa bastante más espontánea.
(Fran) Creo que hoy están recuperándose una serie de sonidos que se consideraban “camp” u horteras y muchos grupos los están utilizando para diferenciarse del resto. Para mí el riesgo tiene más que ver con lo que decía antes Ramón: no repetir los ticks. Por ejemplo yo tiendo a hacer un tipo de letra muy determinado y para mí lo arriesgado sería salir de ese registro, intentar hablar de otras cosas y saber cómo hacerlo. Al final es lo que te decía de la zona segura: como no tienes referencias no sabes muy bien si cuando pruebas con cosas diferentes son genialidades o chorradas, así que terminas volviendo a lo que sabes hacer.
(Ricardo) Cada uno tiene su obsesión, y supongo que habrá grupos para los que los arreglos sean lo más importante, pero para nosotros la fonética y cómo encajar las letras es el mayor quebradero de cabeza.
¿Y me podéis poner ejemplos concretos de eso que estáis diciendo en este disco?
(Ramón) Yo más que riesgo… A ver. Ellos venían trabajando juntos desde hacía mucho tiempo, pero para mí era la primera vez y además cuando el proyecto arrancó yo estaba terminando “Libre asociación”, así que ya me habían empezado a enviar temas cuando me incorporé. Y eso me vino muy bien porque pude escuchar los suyos y hacerme un poco la idea de la atmósfera de las canciones e intentar acercarme a ella.
De todas formas, a mí me parece que precisamente tus canciones están cerca de lo que venías firmando como The New Raemon en los dos primeros discos, que no eran tan oscuros como “Libre asociación”.
(Ramón) Sí, está cerca de lo que hacía al principio pero tal vez un poco más power pop. Por ejemplo el riff de “Repartiendo el sombrero” me trae a la cabeza a Lemonheads. De hecho tuve que suavizarla porque inicialmente rascaba mucho…
(Fran) Yo he querido tomar riesgos a nivel de producción o composición porque en las letras sí que me he mantenido en mi “zona de seguridad”. Pero he intentado hacer algo más de baile, más animado, por ejemplo en “El novio de tu hermana”.
(Ramón) Es la canción de la que más versiones diferentes había, como cinco…
(Fran) Porque no era un sonido al que estaba habituado y me creaba cierta inseguridad, así que terminé por hacer algo menos bailable de lo que tenía en la cabeza. Y ahora si la volviera a grabar recuperaría la primera idea, que era hacer lo de siempre (risas generales). Es un poco lo mismo que pasó cuando grabamos la rumba en el segundo disco (“Mereces toda mi atención”) que pensamos que nos la iban a tirar a la cabeza. Por eso a mí me da muchísimo respeto cuando la gente intenta hacer música fusión o tomar cosas prestadas de otro género, porque al ser un lenguaje que no dominas siempre tienes una aproximación muy superficial. Piensas “voy a hacer un disco de baile” y te encuentras con que estás haciendo un disco con los clichés más sobados de la música de baile. Que igual a tu público le resulta novedoso, pero a aquellos que están metidos en ese rollo les va a parecer un horror.
(Ricardo) Por eso está bien hacer sólo un intento, una canción, y no todo un disco con ese sonido.
(Ramón) También es que nosotros ya empezamos a ser un poco mayores y llevamos muchos años perfeccionando una manera de hacer canciones. Así que aunque a veces te permites salir un poco de tú camino, sabes que no va a tener continuidad.
(Fran) Es lo que comentábamos antes: cuando eres seguidor de un grupo ¿buscas que te sorprenda o que te sigan dando esas canciones por las que te gusta el grupo? Yo supongo que habrá gente que esté cansada del rollo Byrds y los coros que llevamos haciendo diez años, pero también tiene su mérito.
En todo esto que decís también tienen mucho que ver las tendencias. Porque hay bandas que mantienen un sonido característico a lo largo de los años, de tal forma que da tiempo a que las modas se vayan y vuelvan. Y más hoy, cuando todo va tan rápido…
(Fran) Lo ideal parece que un grupo grabe cuatro discos y se separe, así que cuando vas por el quinto o el sexto estás metido en un buen compromiso. Sin embargo hay ejemplos de lo contrario: U2 o Bowie, en los que la reinvención constante se ha convertido en su cliché particular. El tiempo siempre juega en tu contra.
(Ramón) Cada uno tiene sus armas y lo único a lo que podemos aspirar es a vestir las canciones de una forma o de otra. Por ejemplo un grupo como Teenage Fanclub me parece ejemplar, porque tienen sus limitaciones pero lo que hacen lo hacen muy bien.
Volviendo al tema de las letras. En “El problema de los tres cuerpos” la temática amorosa sigue siendo la única, salvo que se me haya escapado algo entre líneas…
(Fran) En mi caso esto es lo que hay. No busques ironía ni doble lectura.
(Ricardo) Es más, yo tenía un planteamiento inicial de hacer algo “clásico”, no tan enrevesado como las letras que suelo hacer, porque yo tiendo hacia el simbolismo. Me he propuesto cumplir dos principios fundamentales: un mensaje clásico y no repetir ninguna estrofa.
(Ramón) Por mi parte en este disco está mi primera canción no autobiográfica, “Las viejas luces”, que es un poco mi descripción del Apocalipsis. Y, bueno, también es una canción de amor pero desde un punto de vista más divertido. El resto… pues lo de siempre.
No deja de sorprenderme si me paro a pensar que los responsables son tres tipos que se acercan o incluso superan la cuarentena, con su vida más o menos encauzada y que en su día a día posiblemente tengan preocupaciones de todo tipo menos sentimentales… ¿Por qué esa insistencia en el cliché amoroso?
(Ramón) Bueno, yo intento hablar de otras cosas. A ver, yo hablo de mí y de mi libro. Pero sí que en un momento determinado he tratado de mi relación con mi padre, de mis problemas con los bancos,… Lo que pasa es que está escrito de tal forma que sólo yo lo entiendo. De todas formas creo que, esto es común a los tres, cuando contamos historias de amor intentamos hacerlo desde perspectivas distintas y muy personales. También es cierto lo que dices del momento de nuestras vidas en que nos encontramos y tal, pero cuando uno escribe lo hace desde su corazoncito, buscando esa chispilla que inevitablemente te da el tema amoroso.
(Fran) Decía David Byrne que él sin embargo era incapaz de hacer una canción romántica. Por eso yo siempre he leído sus letras con avidez, porque hacer canciones pop sin hablar de amor es muy complicado, el tono y la letra van de la mano y te sale ponerte… digamos que sentimental. Igual que para hablar de política el punk pega más, y así con otros géneros. Además es cierto que son cosas que en tu día a día no resultan importantes, pero parece que cuando te pones a escribir vuelven a serlo. En realidad todo aquello que te trae más quebraderos de cabeza a diario, el dinero y tal, es sustituible, lo único no sustituible son las personas. Pero sí, resumiendo, es cierto que hay veces que piensas “voy a intentar hablar de otras cosas”, pero de verdad que es muy complicado.
(Ricardo) Mi forma de escribir canciones es hacer textos largos contando una historia y a partir de ahí extraigo el tema a partir de mis propios símbolos. Así que de alguna forma termino perdiendo un poco la perspectiva. Por eso todas mis canciones vienen de un universo personal y no sabría hablar de otra cosa que no fueran las relaciones interpersonales: amor, desamor, angustia,...
(Ramón) Es que en las canciones de Richi hay muchos iconos que son sólo suyos.
(Ricardo) Sí, ese es mi truco, hacer una mitología personal, si no al final me da vergüenza hablar de ciertos temas. Y no tengo problema en repetirme. Puedo tener más prejuicio en hacer siempre la misma vuelta, por ejemplo, pero no a la hora de escribir los textos.
¿Y qué os parece esta polémica que se ha desatado en los últimos tiempos a propósito de que los músicos tienen que posicionarse política o socialmente?
(Fran) Yo creo que en el fondo esa pregunta se reduce a interrogarse para qué sirve el arte. Es decir, ¿la música pop se basta por sí misma o necesita reflejarse en el mundo? Para mí, y voy a divagar, el arte siempre ha sido reflejo de una ideología, desde el arte religioso que buscaba explicar a la gente la existencia de Dios. Luego llegó el romanticismo y ahí sí ya se inventó lo del “arte por el arte”.
Sin duda todo esto tiene que ver con quién sufragaba ese arte. Y trasladando esa idea al presente, vosotros “trabajáis” para vuestros fans que son los que os mantienen…
(Fran) Todo el mundo tiene su parte razón: tú muestras tu forma de pensar con tus canciones y del hilo se saca el ovillo. Y luego está lo otro, el argumento más fuerte que dice que como artista pop estás obligado a posicionarte políticamente, que creo que es la explicación que dio Manolo de Astrud hace poco cuando le preguntaron sobre el tema, porque por acción o por omisión estás colaborando con un tipo de sistema político: o colaboras a cambiar el mundo o ayudas a perpetuar el sistema. Según esa idea el arte por el arte es de “derechas” y el arte militante, que es el verdadero arte, es de izquierdas. Es la misma discusión que planteaban Camus y Sartre en los años 60, el comunismo, la lista negra en Hollywood, etc. Personalmente es una cuestión que no tengo resuelta. Estoy de acuerdo con el argumento débil de que todo lo que haces refleja tu forma de pensar y está íntimamente relacionado con la política. La medida en que eso te lleve a ser de izquierdas o derechas, progresista o conservador, bueno, eso me parece demasiado simplista. Yo creo que últimamente en política hay mucha retórica y muy poca argumentación, mucha propaganda, mucho obligarte a posicionarte: ¿A favor del 15M o en contra? ¿Del PP o del PSOE? Y yo creo que el mundo es más complejo que todo eso. En el fondo todos queremos ser felices y que el mundo vaya bien, lo que discutimos es la forma de conseguirlo. Y por lo que hemos visto hasta hoy nadie sabe muy bien cuál es la fórmula. Ni de un lado ni del otro.
(Ricardo) A mí lo que más me sorprende es que mientras en el 68 parecía haber una voluntad de definirse políticamente, hoy parece haberse convertido en una obligación. La estética siempre estuvo relacionada a nivel de discurso con la ética, pero no con la política.
(Fran) Era el conflicto entre Sartre y Camus. Sartre dividía el mundo en los que eran comunistas y los que no, y Camus lo negaba.
(Ricardo) A mí me parece forzado.
Supongo que tiene mucho que ver con un presente en el que todo está en venta y la imagen pública tiene un precio. Los deportistas, los actores, cualquier personaje público nos aconseja sobre el seguro del hogar, nos dice dónde ir cuando llegan las rebajas... Y en ese sentido es lógico que se demande a quien tiene ese poder -esto es, en mayor o menor medida, a vosotros- que lo utilice con responsabilidad.
(Ricardo) Veo el discurso publicitario por el cual es necesario crear bandos con discursos homogéneos. El mecanismo lo veo, pero es que no quiero entrar…
(Fran) A mí desde el punto de vista psicológico no me gusta que nadie me obligue a tomar decisiones que no quiero tomar.
(Ricardo) Éticas tal vez sí, pero políticas no.
Ramón, estás muy callado…
(Ramón) Bueno, pienso igual que ellos. Desde luego, el que te posiciones políticamente no va a conseguir explicar totalmente cómo piensas o cómo te sientes. Las personas somos mucho más complejas que eso. Personalmente yo creo que sí me comprometo, porque sí que tengo canciones que hablan de todas estas cosas. Y muchas, lo que pasa es que hay que leer entre líneas. Tampoco me gusta darle a la gente todo masticado.
Tú que eres amigo personal de Jeremy Enigk, ¿alguna vez has hablado con él sobre el modo en que afrontaban este dilema Sunny Day Real Estate?
(Ramón) Es complicado, porque en EEUU viven con mucho miedo, y no deja de haber esa contradicción entre un mega-patriotismo con estar enfadados por las injusticias que ven a su alrededor.
(Fran) Es que depende mucho del contexto. EEUU es un país en el que si enfermas estás jodido. La gente que en EEUU aparece como un radical de izquierdas no pasaría de socialdemócrata en España. Lo que piden son cuestiones tan básicas como la sanidad pública, educación, salario universal...
No estoy de acuerdo. Creo que en EEUU, y posiblemente su sistema tenga la culpa, existen movimientos mucho más contestatarios que los que tenemos en un Estado proteccionista como el español. Y eso, por ejemplo, siempre se ha visto en lo musical en escenas como el hardcore o mismamente todo el rollo indie, las college radios, etc. Son movimientos de activismo muy potentes, que generalmente estaban politizados y vinculados con otros movimientos de corte social como el okupa, el feminismo, etc.
(Fran) Eso tiene que ver con la tradición americana, que es asociacionista. Tienen esa cultura cívica por la que aquellos que tienen unos intereses comunes se agrupan para defenderlos y hacerlos llegar al Gobierno. Aquí sucede justo al revés. Mientras en EEUU funcionan de abajo hacia arriba aquí lo hacemos a la inversa.
Se acaba el tiempo así que permitidme una última pregunta. Fran, soy asiduo lector de tu blog y allí haces referencias habituales al mundo del periodismo. Además has hecho tus pinitos y puntualmente te has pasado al otro lado -mismamente en MondoSonoro- ejerciendo de periodista musical. Me gustaría saber qué te interesa más de este mundo, si el lado del entrevistado o el del entrevistador.
(Fran) Me interesa, y me interesa mucho porque creo que la labor de contar las cosas es muy difícil. También me interesa cómo se construye el discurso en torno al grupo, la relación entre entrevistado y entrevistador, el punto de vista de cada uno… El grupo siempre quiere críticas positivas, más espacio en la revista, que se le preste atención continuamente, y el entrevistador quiere grupos buenos, grupos que arriesguen, contenidos chulos y novedosos, y por su lado también tiene presiones desde el lado de rentabilizar comercialmente la revista. Y todo eso me interesa entenderlo, y por eso hablo de ello en el blog, para establecer un diálogo, nunca de manera sentenciosa sino apuntando aquello que me parece llamativo. Intento entender a todo el mundo. Yo creo que prensa, grupos y sellos forman parte de una industria musical, la española, que se mueve siempre entre lo amateur, lo semi-profesional. Yo te puedo decir que en general, salvo en ocasiones puntuales, me he sentido siempre bien tratado por la prensa y la prensa es, sobre todo si hablamos de prensa especializada musical, la primera interesada en que pasen cosas y esto vaya para arriba. Desde luego que no os identifico como el enemigo, sino como un aliado. Lo que pasa es que muchas veces cuando haces un disco que no gusta o te dejan de lado te cabreas. Eso es inevitable.
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