El año que ahora termina nos ha dejado una gran noticia: el feminismo es una reivindicación transversal. Y eso se ha expandido a la música; múltiples propuestas nacionales, más o menos activistas, combativas y/o evocativas, han surgido o se han consolidado en los últimos meses. De todos los estilos.

Las multitudinarias manifestaciones –y la huelga feminista– del 8 de marzo; las marchas contra el juicio de La manada; la consolidación de etiquetas por la sororidad, por la visibilización de las agresiones y el acoso sexual en redes, como el #Metoo; las decenas de airadas discusiones en Twitter por cuestiones alrededor de las consecuencias del patriarcado (dígase, por citar una de las últimas, la que involucró a la directora y actriz Leticia Dolera y a la también actriz Aina Clotet); o, en un plano cultural, la publicación de mil y una propuestas que van más allá de la normatividad de género. Cómo no destacar el impacto de “Nanette” (Netflix, 18), el potente monólogo de la artista de stand-up Hannah Gadsby.

El 2018 ha sido un buen año para la difusión del feminismo y de las ideas alrededor de las teorías de género.

Como no podía ser de otra forma, este año lila que ahora dejamos atrás, también ha tenido su traducción en la música, donde múltiples propuesta nacionales –más o menos activistas o combativas y más o menos evocativas– han surgido o se han consolidado a lo largo de los últimos meses. Las hay de todos los estilos. Para todos los gustos. Todas bajo un objetivo compartido: derrocar las desigualdades de género. Ahí van quince ejemplos.

1. Tribade .- “La Purga”
El rap siempre ha casado bien con las luchas sociales. Así lo piensan también Bittah, Sombra Alor y Mariva Lulla; las tres conforman Tribade, un trío feminista que ha hecho de las rimas y el beat marcado una forma de hablar sin tapujos sobre misoginia, cultura de la violencia, cultura LGTBI, deconstrucción de género y cuerpo. Detrás, lecturas de Judith Butler, Monique Wittig o Virginie Despentes.

2. Tongo .- “Machirulo Escóndete” (ft. La Furia, La Otra, La Mare y Vera de Mafalda)
Feminismo, anarquía y contrapoder. Esas han sido las máximas de La Furia desde que se diera a conocer “No hay clemencia” (13). Lo último que le hemos escuchado es “Machirulo Escóndete”, una colaboración con Tongo (junto a La Mare, La Otra y Vera) y un himno de aires latinos que grita por las reivindicaciones del Día internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

3. Las IRA.-  “Peligro”
De lo más explícito, directo y rabioso en las rimas patrias. El cuarteto madrileño lleva ya tres años de andanza sobre los escenarios y subiendo música a las plataformas digitales. Se las puede ver junto a Sara Hebe, del mismo modo que en un centro para mujeres maltratadas. Las IRA subvierten desde las tablas.

4. Mueveloreina, “Vivas”
Conciencia de clase, discurso de género y reivindicación del barrio y lo quinqui. 2018 ha sido un buen año para Mueveloreina. Fueron uno de los bolos destacados del pasado Sónar y sus ideas ético-estéticas –compuesta por música urbana, trap o ritmos caribeños– se han expandido de lo lindo por la península (y más allá). Han colaborado con Bejo hace nada en “Banga”, pero el año pasado se sacaron de la manga este otro himno callejero y vívido contra la violencia de género, “Vivas”.

5. Pupil·les, “Cita previa”
“Esta canción nace de la necesidad de decir basta. Estamos hartas de escuchar letras machistas en el panorama estatal e internacional que tratan a las mujeres como objetos. Canciones donde nos llaman putas, bitch o guarras”. Así de clarito definen su mensaje las valencias Pupil·les en “Cita previa”. Trap alucinado, antes también habían coqueteado con reggae o reggaeton, y a prueba de machirulos.

6. La Zowi, “Bitch Mode”
Matriarca del trap feminista para unos y potenciadora del patriarcado para otros. La Zowi no se casa con corrientes políticas clásicas, pero en sus temas enarbola la bandera –desde la clase– para un sector de mujeres a las que sí puede representar y empoderar: las raxet. Del inglés ratchet, esas chicas humildes, que llevan baratijas pero que no se dejan engañar y provocan. “Puta, soy un chulo”. Orgullo de barrio. “Raxeta”, “Random Hoe” o “Bitch Mode”, algunos ejemplos.

7. Lapili, “No depilada”
“Mi vecina está muy preocupá, ella es vigilanta de mi vellosidad”. Así empieza este tema fresquísimo del pasado septiembre –junto a Bejo también– de Lapili. Todo un alegato a la demolición de las presiones de género. Lapili no va depilada, “va abrigada”, canta. Uno de los valores en alza de este 2018.

8. King Jedet, “No te necesito”
Con miles de seguidores en redes sociales y un fijo en programas como Vodafone Yu, King Jedet saltó a la fama en 2017 junto a Ms. Nina gracias a la infecciosa y pro derechos LGTBI, “Reinas”. Su apuesta, desde lo queer, ha seguido con paso firme en este año que dejamos atrás. Hace unas semanas publicaba “No te necesito”, un pelotazo inmediato contra el amor romántico.

9. Bea Pelea, “Recuerdo”
Reggaeton por la sororidad entre mujeres. Junto a la chilena Tomasa del Real, tal vez el máximo estandarte de este estilo caribeño desde los márgenes, Bea Pelea hace honor a su nombre artístico: una auténtica “peleona”. “Ahora nosotras somos la gasolina”. La frase forma parte del tema “La Gasolina”, junto a La Favi, de la mixtape “Reggaeton Romántico VOL. 1” (18). Declaración de intenciones.

10. Tremenda Jauría, “Codo con codo”
“Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa”. Nadie le hizo tanto caso a la anarquista rusa Emma Goldman como Tremenda Jauría. El colectivo autogestionado madrileño ha paseado por todas las fiestas su bassmusic, cumbia, moombahton o dembow combativo. Con el baile en el punto de mira, pero siempre con mensajes feministas y transformadores. Este 2018 han publicado el EP “Codo con codo” y su homónima, bien caribeña, es un himno de puño en alto y cadera juguetona. “Entre compañeras podemos con todo”.

11. Genderlexx, “Homofobia”
Queerpunk o queercore, esos son los estilos que practican en incendiarios directos Genderlexx. La deconstrucción del binomio de género, a golpe de guitarrazo punzante. La madrileñas también cantan con rabia por las luchas “bolleras, bi, maricas y trans”. Lo demuestran temas como “Homofobia” (“Tanta rabia”, 18). Para conocer más sobre la escena hardcore y punk liderada por mujeres, a lo largo de 2019 se estrenará “Sin tu permiso”, documental financiado por crowdfunding sobre dichas músicas en el estado.

12. Meconio, “Masclisme de llei”
Riot grrrls, Meconio dieron que hablar en Barcelona tras la publicación de su primera referencia “zIGoT” (15). Con una fórmula simple, guitarra y batería, exploraban punk y post-rock sin complejos (y feminista). En la misma línea de su primer largo, este año han vuelto con “La raíz del vello”.

13. Mafalda, “Las que faltaron”
Uno de los combos de géneros más variado de la escena (siempre bajo un buen regustazo punk). En las canciones de Mafalda no faltan ska, funk, hardcore, reggae, o hip hop. En “Las que faltaron” (“Palabras forman caos”, 18), junto a Rebeca Lane, claman por la revisión de la historia con perspectiva de género.

14. Las Odio, “Un cuarto propio”
Las Odio son un cuarteto de garaje feminista: pistas directas y sencillas, con un envoltorio muy lo-fi. Esa es la fórmula que les ha permitido, desde que publicaran “Futuras esposas” (17), girar por toda la península sin cesar. Acaban de sacar “Lo quiero todo”, adelanto de su segundo disco, “Autoficción”, previsto para 2019.

15. Roba Estesa, “La nit és nostra”
El folk –como ellas mismas citan– “calentó” (calentito) de las catalanas Roba Estesa no ha tenido respiro en las plazas desde que publicaran “Descalces” (16). Mensajes feministas se entremezclan con el espíritu festivo, dígase “La nit és nostra”, que comparten con Mafalda en su último disco, “Desglaç” (18).

Bonus track: Beatsxus
No sólo de bandas vive el hombre (y la mujer). Durante estos meses se han desarrollado diversos proyectos que mezclan feminismo y música. Uno de ellos, Beatsxus, pretende darle la vuelta al –históricamente acusado– dominio masculino en la escena DJ y electrónica. Talleres para empoderar a las mujeres en el arte de la producción y la mezcla, para combatir la hegemonía del hombre en la noche.