La semana pasada me invitaron a participar en unas jornadas sobre la comunicación en la industria musical en la
La semana pasada me invitaron a participar en unas jornadas sobre la comunicación en la industria musical en la UVA, en Segovia. La UVA imparte la licenciatura en Publicidad, así que nada más llegar tuve cierta sensación de que me había colado al acercarme yo y no cualquiera de mis compañeros del área comercial. Creo que más o menos salvé la papeleta porque a pesar de ser de verbo más bien torpe y que, efectivamente, la práctica totalidad de los alumnos cursaban estudios de Publicidad, al final casi todo el mundo está más interesado en debatir sobre cuestiones meramente musicales o, si acaso, sobre el peso de la publicidad en los contenidos.
Están los tiempos para debatir largo y tendido, sí. De la razón de ser de los medios musicales ya escribí por aquí en otras ocasiones, aunque la discusión sigue viva en espacios de la red: aquí y aquí, si bien no ciñéndose específicamente a la música y abarcando el estado del periodismo cultural. A mí no deja de llamarme la atención cómo personas que pertenecen a un colectivo determinado arremeten con furia sobre el estado de las cosas en su profesión y la arrastran por los suelos. Me ocurrió el otro día con un amigo que echaba pestes sobre la calidad de la música de unos años a esta parte, dejándome en la posición un poco esperpéntica de defender la posición contraria y eximirle a él mismo, que toca en un grupo, de su propia furia. Pues con estos sondeos de opinión me sucede más o menos lo mismo: coño, sólo con que los encuestados hicieran un buen trabajo al frente de los medios en los que trabajan o colaboran ya sería un buen comienzo para salvarnos de tanta “mediocridad".
Lo que sí es cierto es que los apretones están llevándonos a situaciones insólitas, tal y como contaba no hace mucho Nando Cruz en un texto para la web Nativa. En Segovia precisamente les comentaba a los alumnos de la UVA el caso real de una marca que proponía una “acción” consistente en “colar” una pregunta sobre su producto dentro de las entrevistas, así, como si tal cosa. “Todo esto del sonido de directo está muy bien, pero nuestros lectores lo que de verdad quieren saber es ¿cómo te sientes cuando te enfundas unos pantalones de tal marca? ¿Cuándo fue la última vez que te pillaste un pedo con el whisky x?”. De locos.
Y ahora, pensando en ello, estoy convencido de que inconscientemente en la alocución del otro día me dirigía a las nuevas generaciones de publicistas en un intento de ablandarles el corazón y condicionar actuaciones futuras, como un Dr Mabuse que provocase una hipnosis colectiva en el salón de actos. “Yo vigilo a mis sirvientes, yo vigilo a mis sirvientes…”. Aunque puede que sea cierto que las servidumbres pesan cada vez en la dirección contraria…
Nota mental: dar las gracias por el magnífico trato recibido a los profesores y alumnos de la UVA, entre estos últimos unos cuantos fans de los Brian Jonestown Massacre.
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