Lo cierto es que ambos son encantadores, de buenas maneras y educados. Belly siempre con esa sempiterna sonrisa que demuestra la dulzura de sus formas. Marc con esa mirada atenta, de concentración, y que demuestra su carácter reflexivo y dado al análisis de todo lo que le rodea. Dos estupendos conversadores a la hora de analizar el puñado de temas que vamos desgranando durante la comida. De la situación que vive nuestra escena a la piratería, pasando por su próxima visita al Festival Vive Latino mexicano compartiendo escenario con bandas como Jane’s Addiction o Sepultura. Un país que adoran y que ya han visitado en otras ocasiones, aunque esta vez su radio de acción se limitará al D.F. debido a la desastrosa situación que se vive en ciudades como Monterrey o Tijuana. O como, me cuenta la propia Belly, “La discográfica nos ha desaconsejado ir a tocar fuera del D.F. porque no se quieren hacer responsables de lo que pueda suceder”. Una situación de auténtica pena que demuestra el grado de locura y desconfianza que se vive en un país que atesora tantas posibilidades como las que tira por la borda.
Pero la cosa no acaba aquí. Marc y Belly también nos cuentan como les está yendo por Londres. Ciudad en la que se han afincado para dar forma a otro proyecto llamado After After Hours con músicos de la escena local, y que irán com
Pero la cosa no acaba aquí. Marc y Belly también nos cuentan como les está yendo por Londres. Ciudad en la que se han afincado para dar forma a otro proyecto llamado After After Hours con músicos de la escena local, y que irán combinando con Dorian. Grupo con el que por cierto estrenan nuevo batería, ya que por lo visto Jordi Gorro se ha cansado de la dureza de la carretera y ha decidido colgar las botas. Un nuevo batería que viene de tocar con Els Amics de les Arts, lo cual nos permite hablar también del fenómeno Manel y especular con la posibilidad de que los de Barcelona se alcen con el primer puesto en la lista de venta de discos, gracias a la acogida que está teniendo su segundo trabajo. Una acogida que todos tildamos de merecida y necesaria para la escena indie catalana, tan alejada de la carga identitaria que tuvo el rock catalán hace tres décadas y que confirma lo que siempre debería haber sido. Que las cosas ahora se hacen con normalidad, sin necesidad de posicionarse para nada o ante nada. Uno tan solo usa su lengua materna a la hora de expresarse, sin que nadie tenga que rasgarse las vestiduras o disculparse por ello. Y tampoco sin que eso te tenga que limitarte a un espacio territorial del que no puedas llegar a trascender más allá de esas fronteras. Como si Benjamin Biolay no pudiera ir más allá de su Francia natal.
Temas y más temas que por ejemplo pasan de recordarnos Marc la importancia que tuvo Soda Stereo en la proyección del rock en castellano en toda Sudamérica, a la dificultad que tendrá la ley Sinde por imponerse, dado lo imposible de ponerle cercas a una realidad tan global como la red. Conversaciones que se van sucediendo entre risas y platos, aunque por desgracia la sobremesa no se pueda extender demasiado. Ellos tienen una cita con el resto del grupo en el local de ensayo, de cara a preparar la actuación de este próximo viernes el la sala Razzmatazz dentro de la programación que realiza la sala durante la madrugada. Y nosotros tenemos que regresar para preparar el próximo número. Y tú que lo disfrutes.
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