Paseando por la web de Plástica me encuentro con una especie de Editorial titulado “De listas y otras tonterías” firmado por Raúl Díaz García...

 

 

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Dinosaurios

28-01-2011

 

Pero paseando por la web de Plástica me encuentro con una especie de Editorial titulado “De listas y otras tonterías” firmado por Raúl Díaz García, que me “pone” mucho más a la hora de hacer un comentario. Espero que no ocurra como en otras ocasiones y dar mi punto de vista sobre alguna de sus afirmaciones no me convierta inmediatamente en el “típico periodista mosqueado y temeroso de perder su posición de privilegio”. Disfruto mucho intercambiando golpes en este tipo de “polémicas” y me jode tener que caer en aquello de “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio” so pena de parecer un rencoroso.

 

Comienza su comentario Raúl haciendo una diatriba contra las listas a propósito de los números de lo mej

Pero paseando por la web de Plástica me encuentro con una especie de Editorial titulado “De listas y otras tonterías” firmado por Raúl Díaz García, que me “pone” mucho más a la hora de hacer un comentario. Espero que no ocurra como en otras ocasiones y dar mi punto de vista sobre alguna de sus afirmaciones no me convierta inmediatamente en el “típico periodista mosqueado y temeroso de perder su posición de privilegio”. Disfruto mucho intercambiando golpes en este tipo de “polémicas” y me jode tener que caer en aquello de “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio” so pena de parecer un rencoroso.

 

Comienza su comentario Raúl haciendo una diatriba contra las listas a propósito de los números de lo mejor del año. Diatribas que cada vez más se van convirtiendo en una tradición tanto o más puntual (también tópica) que las propias listas, pero bueno... Para Raúl las listas no deberían tomarse en serio por su carácter limitado, prescriptivo y su filosofía reaccionaria. Bien. Yo supongo que cada cual decide hasta qué punto se toma “en serio” las opiniones de los demás en esto de la música. En mi caso soy poco dado (al menos lo intento) a tomarme excesivamente al pie de la letra cualquier opinión sobre casi cualquier tema, más que nada por una cuestión de higiene mental. Si lo que quiere decir Raúl es que las listas no deben convertirse en dogmas de fe pues estoy totalmente de acuerdo. Pero vamos, que al menos desde esta casa nadie ha dicho nunca lo contrario.

 

Desde mi puesto de coordinador de redacción de Mondo intento no perder nunca de vista mis percepciones como fan y apasionado lector de textos sobre música, porque en realidad eso es lo que siempre fui y en esencia sigo siendo. Altares los justos. Y como tal las listas me parecen un juego, bonito ejercicio de futurología para el lector habitual de un medio, además de una forma de descubrir algún disco que por un motivo u otro se nos ha escapado durante el año. Un ejercicio tan divertido como inofensivo que personalmente me ha servido para reafirmarme o reivindicar tal o cual lanzamiento, pero que en esencia y como tipo apegado a las tradiciones que soy siempre he disfrutado y esperado con una mezcla de curiosidad e ilusión. Ahora bien, quien se lo tome mucho más en serio que todo esto tiene un problema.

 

Con la excusa del tema de las listas aprovecha Raúl para meternos una colleja a “publicaciones que ejercen como gurús, Mondosonoro o Rockdelux”. Por un lado por levantar “intocables” (creo que en nuestro caso nos corresponde cargar con el muerto de Arcade Fire, mientras que intuyo que Los Planetas se los encarama a Rockdelux. Vamos mejorando: hace 10 años nos sacaría el tema Undrop, jajajaja). Hmmm, el caso es que pienso en ello y puede que tenga algo de razón. Pero al mismo tiempo me pregunto por qué una publicación, aunque cuente con un prestigio o una trayectoria, no puede funcionar a la manera de un aficionado, otro más. Porque cierto es que nos gustan y mucho Arcade Fire, tanto que nos parece un sospechoso y fatal ejercicio de elitismo no colocar a los canadienses en lo alto de lo que ha venido sucediendo en los últimos diez años de música popular junto a otros dos o tres nombres, no más. Porque sin ser su disco más redondo ni su rompedora presentación en sociedad, creemos que “The Suburbs” bien merece estar entre los cinco lanzamientos más importantes de un año que, por otra parte, tampoco nos ha dado tantos discos de referencia. Porque ¡coño! no somos groupies histéricas, pero sí fans acérrimos de la banda canadiense, al menos mientras sigan manteniendo el control de calidad tan alto, y no sólo no nos avergonzamos de ello sino que creemos que así es como se debe conducir un medio musical aunque se lleve 20 años en la brecha, con pasión. Y pensar en oscuras estrategias de corte fascistoide que pretenden lobotomizar a nuestros lectores tal y como se insinúa en el texto me resulta algo… Bueno, mejor ni lo digo ¿no? En cualquier caso, cuando finalmente el tirón de orejas termina convirtiéndose en una reivindicación de determinados grupos, determinados discos, que Raúl en este caso echa a faltar en las listas de ésta u otras publicaciones, volvemos a caer en el aburridísimo callejón sin salida de siempre: las opiniones son como los culos.

 

Junto al carácter aristocrático también lanza a la cabeza la piedra de la vejez, del anquilosamiento y la inconsecuencia. Y tengo decir que aunque cierto es que viejos somos un rato y que las pocas veces que me dejo caer ya por el Ocho Y Medio más allá de las tres de la mañana me siento el padre de la pista de baile, o peor aún, sospechoso de pederastia, tampoco creo que nos falle tanto el oído a la hora de seleccionar contenidos, teniendo en cuenta que el 99% de los nombres que aparecen en Plastica y otras publicaciones similares también lo hacen en MondoSonoro, una revista que, además, si por algo se destaca es por su sensibilidad para con las bandas nacionales y más concretamente para con aquellas que están dando sus primeros pasitos. Ahora bien, si volvemos a aquello de que fulano prefiere a Kiev Cuando Nieva y zutano a Punsetes o Le Pianc pues terminaremos mirándonos los culos otra vez…

 

A mí la sensación que me queda de todo esto, de esta actitud que en general es la que históricamente mostraron los zines y que a día de hoy se ha trasladado a Internet, es que se derrocha mucha energía por el camino. Porque sí que es verdad que hay nichos dentro del terreno de la música popular -más aún a día de hoy con todo el tema de Internet- que van más allá de MondoSonoro, Rockdelux (o Go Mag, Rockzone o Ruta 66, vamos…). Ahí está el caso ejemplar de Playground, que llegó hace 3 o 4 años para hacer una propuesta prácticamente inédita por estos lares y que para mí es una referencia absoluta en terrenos de electrónica y avant-pop. O Jenesaispop, casando mainstream e indie con un tono de frivolidad que es indudable que ha funcionado. Lo que ocurre es que en mi opinión en muchas nuevas publicaciones sobra cierta obsesión por matar al padre y faltan ideas y ganas (más ganas) a la hora de proponer nuevas formas de periodismo musical que hagan todo esto más divertido y plural. Y mientras así sea ¡normal que los dinosaurios sigamos perpetuándonos, chicos!

 

 

 

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