A mí lo que me molesta de este tipo de reportajes -que me recuerdan un poco a las pelis de vaqueros del Hollywood clásico por aquello de los buenos y los malos- es que los críticos con la barra libre de productos culturales y/o de entretenimiento siempre sean directivos de la sospechosísima SGAE y cargos al frente de multinacionales discográficas. Por el contrario, los defensores de la descarga libre de archivos suelen ser abogados progresistas, profesores universitarios y artistas anónimos, relacionándose de esta forma una postura con los lobbys poderosos y la otra con los intelectuales y el pueblo desfavorecido. Y miren, va a ser que no: la mayor parte de músicos, periodistas y trabajadores en general de la industria cultural o del entretenimiento que conozco no están precisamente en lo alto de la pirámide económica y mantienen posturas tan coherentes como críticas con la descarga libre.
En el reportaje se han dicho muchas cosas, unas con las que estoy de acuerdo, otras con las que no, pero una especialmente me ha puesto de muy mal humor: David Bravo afirmando que él cobra por dar conciertos (conferencias) pero deja sus discos (escritos jurídicos) gratis en la red, exactamente igual que deben hacer los músicos. Un argumento hipócrita que deja de lado industrias como el cine que se vinculan necesariamente al formato. Yo lo que me pregunto es quién coño es David Bravo para decirle a nadie cuál debe ser su fuente de ingresos (más aún cuando su ejemplo sirve de poco, sabiendo que la mayor parte de sus ingresos vienen del ejercicio del Derecho). Y en fin, que como cabeza pensante del movimiento pro descarga libre los argumentos son cuanto menos decepcionantes, mas o menos tanto como escuchar a su "amigo" Teddy Bautista en el otro lado de la balanza…
Aunque lo peor de todo puede que sea escuchar por 14359038930ª vez que la industria cultural debe adaptarse al nuevo modelo de explotación de la propiedad intelectual sin que a día de hoy todavía no haya escuchado a nadie explicar en qué consiste. Fíjate que empiezo a creer que va a ser que no existe...
Pues no os ganéis la vida con los conciertos, que vendiendo discos os irá muy bien. Ánimo.