Unas declaraciones ayer en las que el Secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, aseguraba que la compensación equitativa a los autores por copia privada "prácticamente hoy no tiene sentido" ha desatado la protesta de las discográficas independientes que han contestado con un manifiesto a través de la Asociación que aglutina a buena parte de ellas, la UFI (Unión Fonográfica Independiente).
El comentario venía a colación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2013 en Cultura y supone un nuevo recorte por parte del Gobierno, que pretende eliminar el pago a discográficas y autores en concepto de copia privada que había sido contemplado de forma residual con cargo a los Presupuestos Generales del Estado tras la derogación de lo que se conoció como "el Canon". La UFI plantea que el Gobierto ha cedido a la presión del sector tecnológico para cargar a los ciudadanos con el coste de la copia privada, para ahora diréctamente hacerlo desaparecer.
"La mayor parte del consumo cultural ya no es analógico, ya no hay consumo a través de fotocopias o DVD. ¿Quién hace una copia en DVD teniendo plataformas de pago y con reconocimiento de los derechos de autor que te permiten tener toda la música y el cine sin ocupar espacio en casa y respetando los derechos de propiedad intelectual? Eso no está regulado en la Ley de Propiedad Intelectual y por ello la compensación equitativa que fue concebida básicamente para la copia analógica, hoy en día no tiene sentido. Mi pregunta es si tuvo sentido que eso representase hace dos años cien millones de euros", ha declarado Lassalle.
Por su parte la respuesta de discográficas no se ha hecho de esperar. La reproducimos a continuación íntegramente:
Hace más de 50 años, el primer dispositivo de grabación creo un dilema. El copyright obligaba a pedir permiso por cada copia que se hiciera de obras protegidas. Para los usuarios privados resultaba prácticamente imposible obtener un permiso cada vez que querían copiar algo. Para resolver esta situación, la mayoría de países europeos permitieron la copia privada siempre y cuando se remunerara a los creadores. Todas estas legislaciones locales se unificaron mediante una directiva a nivel europeo en 2001, que reiteraba la necesidad de remunerar al derechohabiente.
El sistema resultante estaba en equilibro. Los consumidores podían copiar libremente siempre que fuera para uso privado, los fabricantes de dispositivos de grabación vieron como sus ventas crecían de manera exponencial, y todos los titulares de derechos recibían una remuneración por el uso de sus obras protegidas.
Echemos ahora un vistazo al presente. La tecnología ha cambiado y se ha diversificado y copiar música, películas, libros y obras artísticas visuales se ha transformado en un simple copia y pega, y está más presente que nunca. El CD y el DVD han sido remplazados por una miríada de dispositivos portátiles como los MP3, smartphones y tabletas que pueden contener música, películas o libros, y las ventas de estos aparatos se han disparado. Un reciente estudio muestra que gran parte del valor que se da a esos dispositivos viene dado por su capacidad para contener contenidos creativos previamente copiados.
La lógica del sistema de compensación por copia privada es por tanto más relevante que nunca en la era digital. Permite a los consumidores el uso de estos dispositivos de manera legal al mismo tiempo que se sigue compensando a los creadores. Pero, desgraciadamente, la copia privada está bajo un constante ataque.
Los fabricantes de dispositivos electrónicos, a pesar de ser los principales beneficiarios del sistema, están ejerciendo una presión constante para abolir este tipo de remuneración, hasta el punto que el pasado diciembre una de las primeras decisiones del Partido Popular al llegar al gobierno fue suprimir la compensación por copia privada, para que en vez de ser los fabricantes los que pagasen el canon ahora sean todos los ciudadanos a través de un partida de los Presupuestos Generales de Estado. Queremos recordar que la compensación de cientos de miles de creadores de toda Europa no ha obstaculizado la venta de dispositivos en los países en los que se ha aplicado, al contrario, sus ventas no han parado de aumentar. Por otra parte, a pesar de la supresión del canon digital los precios de los dispositivos no han disminuido, salvo en contadas excepciones.
Los productores independientes estamos acostumbrados a que la cuestión de si los creadores pueden decidir sobre sus obras y tienen derecho a que sus usos se remuneren esté constantemente puesta en duda. Es como si los creadores no debieran seguir recibiendo una remuneración justa por las copias que se hacen de sus trabajos. El que ahora el propio secretario de Estado de Cultura, la persona que debería defender los intereses de los creadores y de las industrias culturales, se manifieste públicamente en su contra, nos parece indignante.
En sus declaraciones el señor Lassalle también parece olvidar que, pese a que existe cada vez más una oferta legal de contenidos en internet, por desgracia en España el consumo sigue siendo mayoritariamente ilegal. Según los últimos datos de la Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España 2010-2011, realizada por el propio Ministerio de Cultura, el 98% de las canciones descargadas lo son de forma ilegal.
El sistema de compensación por copia privada seguramente no sea perfecto (y los productores independientes estamos dispuestos a debatir para encontrar maneras de mejorarlo), pero está claro que cumple con su función. Los consumidores copian legalmente desde y hacia diferentes dispositivos, y los creadores son compensados por ello. La copia privada es más relevante que nunca y necesitamos que nuestras instituciones la reconozcan y la defiendan.
La música lleva desde ni se sabe; las discográficas llevan poquito. Volverán a no existir. Que dejen de agarrarse como garrapatas con inventos de derechos. Qué derecho ni qué derechos. Basta de sacar la pasta. La pasta, la pasta, mi pasta... O haceros músicos 😉
Uy que se me acaba de ocurrir una idea: cobremos a las discográficas su uso de Internet para fines comerciales y por los contratos publicitarios fruto de la fama que tú y yo y todos proporcionamos a los artistas. Ah, y que de Indie esta carta tiene una mierda. @pecesaquadros
Negocios que se mantienen por subsidio. Vergonzoso (yo otra vez, @pecesaquadros, que no salgo de mi asom... asco).