Jorge: Esta canción la grabamos en una época en la que escuchábamos mucho a Suede, pero sobre todo a Bernard Butler. De hecho Bernard era una de las principales influencias de Pau como guitarrista. Nuestro segundo disco "Largometraje" fue muy ambicioso a todos los niveles, aunque siempre dentro de las posibilidades y de los medios con los que disponíamos entonces. Recuerdo que hablamos con Joaquín Pascual para que nos produjera el disco y quedamos un día a comer con él. Joaquín quería hacerlo pero nos dijo que tenía que hacer en las mismas fechas otra producción encargo de Subterfuge (Deviot). Nosotros no podíamos esperar, así que nos dio algunos consejos que fueron decisivos a la hora de grabar, sobre todo de tipo técnico. Nos dijo qué material deberíamos alquilar para hacer que las cosas sonaran como tocaba. Así que al alquiler de un multiefectos Eventide, una reverb Lexicon de muelles, un compresor Avalon y un ecualizador de válvulas fue a parar parte del presupuesto del disco y eso marcó diferencias. Recuerdo que esta canción la grabamos con un cuarteto de cuerda, pero la cosa no acababa de cuajar, así que prescindimos de las cuerdas y el Eventide le dio a las guitarras de Pau la atmósfera y el ambiente que deseábamos para la canción. A mí me gusta mucho la canción y le sigo teniendo un gran cariño a la letra, de corte generacional y que cuenta cómo en la vida el amor se abre camino le pese a quien le pese. Yo tenía una relación con miles de km de por medio en una época en la que no había Internet, ni vuelos low cost. A base de cartas y romanticismo pudimos mantener viva la llama y demostramos que al contrario de lo que todo nuestro entorno opinaba, conseguiríamos que sobreviviera nuestra aventura. Yo además las historias las hacía extensibles a mi amor por la música y mi grupo, del cual estoy cada vez más orgulloso. Y es que hay otros grupos, pero no son La Habitación Roja.
Por cierto, que hace poco y gracias al programa “Un lugar llamado mundo” compartimos ensayos, escenario y actuación con nuestro admirado Bernard Butler.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.