Por su irreverencia, Anthrax nunca han gustado ser una banda de máximas ni de una sustentada trascendencia. Por ello, de entre sus ironías y sarcasmos, siempre quedará ese envite por la diversión pura y dura, por encima de que, a priori, “We´ve Come For You All” incite a pensar en la revancha y la captación de nuevos oídos, tras una larga temporada en el dique seco, que ahora se salda con nuevo disco y gira europea que vuelve a acercarles a nuestro país. En todo caso, los neoyorquinos se han caracterizado por dejar patente (de manera consciente o no) en la miscelánea de sus canciones la diversidad cosmopolita de la Gran Manzana, lo que les sirvió para desquitarse de casi toda reticencia para con ambiciones e influencias sonoras dispares, en medio del integrismo metálico de los ochenta. “Somos un grupo de metal y como tal nunca hemos tenido ningún tipo de barrera, nunca pensamos en sentirnos limitados por el término heavy metal. Podemos hacer lo que queramos y seguirá siendo Anthrax. Este disco representa todo eso, es muy diverso y al mismo tiempo funciona en su conjunto. Es además nuestro trabajo más completo, sin un sólo corte débil, es muy dinámico, con sentimientos y emociones muy distintas y, al mismo tiempo, es muy brutal, lo que, como siempre, supone un enganche muy importante con el público. Nos hemos vuelto mejores compositores con los años y hemos aprendido a escribir un disco como éste”. Pero si en la década de Maiden y Judas, de Slayer y Metallica, era fácil sorprender con la agudeza y el tino que siempre mostraron para las mixturas, no lo es tanto cuando el nuevo metal se empecina en un retortero ya mainstream. Mientras las nuevas generaciones no hacen sino provocar el resultado final, la melomanía y el mal asiento de Ian y los suyos, siguen siendo espontáneos. “Siempre nos ha gustado retarnos a nosotros mismos y creo que esa es una de las mejores cosas de escribir música. Nadie puede criticar a este grupo con más dureza de lo que nosotros mismos lo hacemos. El handicap está en hacer y editar un álbum del que, A: nos gusten las canciones; B: no suene como cualquier otra cosa que ya exista; C: que sea actual y suene nuevo pero que al mismo tiempo posea todos los elementos que todo el mundo ama de Anthrax. No sé cómo lo hemos logrado pero funciona”. Casi veinte años después de la publicación de su primer álbum, salvo las luengas melenas y los músicos que han pasado por su genealogía, pocas cosas han ido cayendo en el camino. El arrojo necesario no les ha abandonado para perpetuarse, pero ellos no lo entienden así al hablar de sus atrevimientos musicales. “No me veo como alguien valiente, valiente hubiese sido meter ´I´m The Man´ en ´Among The Living´, eso sí lo hubiese sido. Ahora puedo decir que entonces estábamos preocupados de hacerlo. No había manera de que imaginásemos que esa canción llegaría a ser tan popular. Años después hicimos ´Bring The Noise´ con Public Enemy y eso fue algo totalmente distinto, ya que teníamos una idea de cómo saldría y que sería fantástico, que resultaría un hito y así fue. También sabíamos que abriría la puerta para que otros grupos se influenciasen e hiciesen algo propio”. Pero la vida es certeramente ingrata y, pese a que aunque la prensa ha ensalzado sus últimos discos como las obras claves de su carrera, éstos y sus autores, pasan por una notoria crisis de popularidad. “John Bush, nuestro vocalista, comentaba el otro día que prefiere que alguien venga y te diga que tu disco es una mierda, antes de que te suelte que no sabe que ha salido un álbum tuyo”.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.