La paradoja de Óscar D’Aniello

En 2010 fue Marc Barrachina; y ahora, tras cinco años, es Helena Miquel quien se baja del barco. Pero Óscar D’Aniello prosigue su camino. Como Delafé a secas, y junto a Dani Acedo: más sobrios, oscuros y electrónicos. Así es “La fuerza irresistible” (Warner, 16), su nuevo trabajo. Te lo contamos en primicia, desde su casa, y estrenamos el clip de “La fuerza irresistible”.

Pese a los brochazos de pintura blanca, de las paredes siguen asomando frases y versos. Harán falta muchas manos de pintura para borrar los retales de canciones de Facto Delafé y las Flores Azules que se esconden sobre el yeso de este diminuto piso del Raval. Tan sólo resiste, decorando el marco de la puerta, una frase que dicta: “Sólo nos queda una vida”. Su autor, aunque pudiera parecer digno de una escena de locura de “El resplandor”, es Óscar D’Aniello, que se ha tomado al pie de la letra su propio mensaje.

Tras más de diez años capitaneando, primero Facto Delafé y las Flores Azules (hasta la marcha de Marc Barrachina) y después Delafé y las Flores Azules a secas, ahora se encuentra sólo tripulando la embarcación; bien, con Dani Acedo como segunda en cabina: el proyecto se ha visto reducido a Delafé. La ruptura —ahora profesional— con Helena Miquel, y sirva esto para no dar rienda suelta al palabrerío, fue “de mutuo acuerdo” —aclara Óscar—. Después de una sesión de grabación en los estudios de Paco Loco en Cádiz de “La fuerza irresistible”, Helena se sinceró y les aclaró que quería dedicarse en cuerpo y alma a la actuación. Ahora mismo es personaje principal en una teleserie de TV3 (“La riera”). “Con el esfuerzo que supone dedicarse a esto, hay que estar ilusionado, sino es imposible”, comenta D’Aniello. Las puertas para la barcelonesa están y estarán “abiertas”.

La filosofía clásica entiende como la fuerza irresistible (o imparable) una paradoja, formulada con la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si una fuerza imparable chocara contra un objeto inamovible? Según la lógica, es imposible que existan estas condiciones (fuerza imparable y un objeto inamovible) en un mismo universo al mismo tiempo. A esa idea se aferró D’Aniello, que decidió volver a Cádiz, descartar las canciones donde Helena tenía protagonismo a la voz (a excepción “Essaouira”, un bonus track del disco en el que canta Helena, una canción de despedida y homenaje) y dotar de nueva personalidad al proyecto, en este caso incorporando a Juliane Heineman y Edurne Arizu de Priscila como voces para los directos: asegura que no “vivirá del pasado” y muchas de las canciones con Helena, saltarán del repertorio.

D’Aniello vio claro en todo momento que era una despedida sin más, sin aspavientos… “Nada gira de despedida. Nada de amarillismos: eso hubiese multiplicado las entrevistas”. Todo esto pasó en abril, todavía quedaban conciertos de su gira anterior. Aguantaron con profesionalidad, pero fueron meses duros: D’Aniello incluso se rompió el gemelo en directo, lo atribuye al estrés.

El comedor-estudio-habitación de Óscar rebosa cómics. Y música (en streaming, la casa no puede acoger más objetos). Ver su lista de Spotify es entender los derroteros estilísticos del disco; D’Aniello se reconoce incapaz de plasmar en notas sus pulsiones y es Dani Acedo quién hace el papel de traductor. D’Aniello escribe, D’Aniello piensa; Acedo compone y samplea. Las referencias son muchas: desde el sonido directo de Alabama Shakes, pasando por el hip hop contemporáneo de Anderson Paak, hasta los tótems del r&b y rap como Drake, Kanye West y claro… Kendrick Lamar; este año ha “quemado” el “Pimp A Butterfly” del americano. Referentes más duros y que pedirán, sin duda, más esfuerzo de sus seguidores; atrás quedaron los años de singles masticados.

Si presume de algo el nuevo largo es precisamente de mezcla. No ha sido barata: hasta Nueva York se fueron para mezclar en MSR Studios —por donde han pasado The Roots, entre otros— junto a Tim Latham. Agradece la confianza, y el dispendio, a Warner. El disco tiene menos de todo, pero lo que tiene se nota mucho más. Todo mucho más espacioso. El sonido, impacta: “No me gusta que todas las cajas y ‘samplers’ suenen igual. Prefiero algo más noventero, al estilo de Wu-Tang Clan”. Es un disco pensado para el directo, al que irán con formación de cinco: batería, bajo, guitarras y teclados.

“La fuerza irresistible” va desde el funky de bajos gordos de “Lo más bonito del mundo”, pasando por las bases vaporosas de la esperanzadora “La fuerza irresistible” hasta de la luminosa “Fiera”, de las más inspiradas. Momentos cercanos al rap de raíces americanas, y otros más cercanos al funk revival, a lo Fundación Tony Manero versión sofisticada. Otra de las destacadas, y también de la cuerda de los sonidos más sostenidos es “Contigo cobra sentido respirar”, a dúo con La Bien Querida. No es la única colaboración del disco, también interviene Carlos Cros: “Diario de batalla”, que ya interpretaron en directo en el concierto de despedida de la gira de “De ti sin mí/De mí sin ti” en Apolo.

Si hay nuevo disco de Delafé en un par de años, tal vez D’Aniello no nos reciba en su piso del Raval. Asegura que este año se marchará, quiere cerrar una etapa. Eso explica las fotos del libreto, donde el barrio barcelonés es omnipresente, o las primeras palabras de “Días y días”: “Bajo a las calles del puto Raval. […] ¡Me cago en los ‘hipsters’ y en su puta madre!”. De los versos más explícitos que se le han escuchado al ‘MC popero’, y no son los únicos. “El disco es más oscuro, sí. Hay esperanza, pero más agridulce”, matiza D’Aniello, que asegura se ha peleado más de lo normal con las letras. Al lado del ordenador que reproduce el máster acabado de llegar, hay un montón de libros, entre ellos un diccionario de antónimos machacado. Dos años ha tardado en escribirlas.

Nada más aterrizar en su casa, tras subir las… muchísimas plantas de su ático sin ascensor (ni terraza), D’Aniello nos habla del concierto de Nacho Vegas en el Palau de la Música, el particular escrache del asturiano; lo hace en tono de elogio, D’Aniello ha revestido de contenido político parte de los doce temas que forman “La fuerza irresistible”. Él, autónomo desde que tiene memoria, también ha sentido que hay que arrimar el hombro en lo social.