RAP GUAJIRO
Entrevistas / Orishas

RAP GUAJIRO

Carlos Alarcón — 13-06-2002
Fotógrafo — Archivo

El debut discográfico de ORISHAS dio a conocer una forma distinta de rapear en castellano. “A lo Cubano” (Chrysalis, 99) demostró que el rap cubano era una alternativa real al poder negro anglosajón. La fórmula deslumbró por su sencillez: una contundente mezcla de recitado y denuncia con las raíces afrocubanas, eso sí, fabricada desde París. Un par de años después continúan marcando las diferencias con “Emigrante” (Chrysalis, 02), un disco fruto de un duro trabajo.

“El disco salió en veintitrés países. Estuvimos dos años y medio de gira en los que tuvimos la oportunidad de compartir el escenario con Iggy Pop, Kool & The Gang, Cypress Hill, Manu Chao, P-18, Sargento García… Para un primer disco fue como demasiado rápido y un poco duro, pero nos sirvió para captar toda una serie de experiencias, artísticas y humanas, y ahí es dónde está la diferencia entre ´A lo cubano´ y ´El emigrante´. Éste último es un resumen de todas esas experiencias adquiridas, ya sean positivas o negativas”. Su manera de rapear, fuerte y sabrosa, se mantiene, pero las bases cambian. No pierden de vista sus señas de identidad, pero su música se enriquece aunque también se dulcifica. “Es mucho más melódico, las cadencias están mucho más trabajadas. Hay cuatro temas con guitarras, al menos ocho temas con cuarteto de violines y sigue la percusión porque la intención del proyecto es precisamente mantener nuestras raíces presentes, para dar una identidad al rap que hacemos nosotros y en general al que se hace en Cuba”.

“Es una pena que grupos que tienen la posibilidad de pasar un mensaje a millones de personas lo hagan sólo con negativos”

Envoltorio suave para letras con pegada. Yotuel, Roldán y Russo, viviendo en una añoranza permanente de esa Cuba que dejaron atrás porque allá todavía se ve el rap como “la música del enemigo”, coinciden en la importancia de su labor como transmisores para una comunidad universal. “Hay tantas cosas de qué hablar, tantos problemas, que es una pena que grupos que tienen la posibilidad de pasar un mensaje a millones de personas, que están adoctrinando prácticamente a la nueva generación, lo hagan de la forma que lo están haciendo, sólo pasando mensajes negativos. En este disco los temas tienen una visión mucho más global de los problemas que atañen a la sociedad. Hablamos del problema de los emigrantes, tratados como una mierda, sin papeles, sin derechos. Nosotros llevamos seis años en Europa y dos o tres veces por semana nos recuerdan que somos emigrantes, y tenemos suerte porque somos un poco conocidos. También hablamos de la situación de la mujer, de cómo está en los países islámicos, de la discriminación y los abusos que sufren. Nos gustaría que nuestro disco hiciera reflexionar, pero de una forma fresca y clara, sin tanta violencia. Es un disco más maduro y sofisticado”. Una manera de hacer que les hace casi inclasificables por la complejidad de sus influencias. “Estamos próximos a la timba, que no es nada más que coger la batería del son pero más funkeada, más polirítmica. Eso es lo que hace NG La Banda, la Charanga Habanera o mucha gente del latin-jazz”. De ahí que entre los invitados en el nuevo trabajo destaquen personajes tan especiales y dispares como el sonero colombiano Yuri Buenaventura o el congoleño Passi. “Después nos dimos cuenta que Yuri canta sobre un tema más hip-hop y Passi rapea sobre un tema mucho más latino con lo que logramos un buen contraste”. El otro invitado especial es su productor, Niko Noki, que participa en “un tema sobre las personas desaparecidas. Él habla de su hermano que murió en un accidente marítimo. Nosotros de amigos que perdimos por el Sida y las drogas”. Colaboraciones que acaban enriqueciendo el concepto Orishas, un nombre al que le han quitado buena parte de las connotaciones que aparecían en el primer disco. “En este disco el factor religioso está presente en un nivel más simbólico, es decir, sólo en la portada donde aparecen todos los elementos que identifican la religión afrocubana. Están las dos mulatas que representan a Ochún y Yemayá, los gallos que se sacrifican en los ritos, el ojito con la lengua y el puñal que quiere decir ´mira, pero no hables demasiado´, y los dos caimanes que son el símbolo de la isla de Cuba. De todas formas no queremos que nuestra música tome ese camino, y sólo se nos vea por ese lado religioso. Si lo sientes, y espiritualmente lo llevas dentro, no tienes por qué estar diciéndoselo al mundo entero”. Todo esto, en suma, confluye en una forma de ser, pensar y actuar a la que ellos ya han puesto su propia etiqueta. “A nosotros nos gusta llamarlo ´pachacha´. Eso es lo que somos por nuestro ritmo, la música y las letras. A ver si poco a poco lo vamos introduciendo. Tenemos un tema en el disco que se llama ´El rey de la Pachacha´ y viene precisamente por ese lado, con un tumbao muy pegajoso que te engancha y no te suelta. Eso es lo que queremos conseguir con la gente”. ¿Y a partir de ahora? “Más y más conciertos. Ya tenemos confirmadas veinticinco fechas y, apenas acabamos de sacar el disco, para nosotros ya empezó la fiesta”.

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