La soledad del corredor de fondo
Entrevistas / La Habitación Roja

La soledad del corredor de fondo

Jesús Sáez — 11-04-2003
Fotógrafo — Archivo

La Habitación Roja. “Radio” (Grabaciones en el Mar/Astro, 01) era un punto claro de inflexión en la carrera del grupo valenciano. Por ello acometer este cuarto disco, llamado así, “4”, era un reto importante, y lo han afrontado inteligentemente, asumiendo altas dosis de sencillez, humildad y sobre todo, frescura e inmediatez.

Muchas cosas ocurrieron durante el año 2001 para el grupo valenciano. Un disco como “Radio” abrió puertas, hizo sonar su nombre más allá de los cerrados circuitos independientes permitiendo que, poco a poco, una mayor cantidad de gente accediese a su música. Ese concierto en el FIB 2001 el sábado en el escenario principal, a medianoche, (“entre los grandes”, como afirma Jorge Martí, cantante y guitarrista, representante del grupo para esta entrevista junto a Pau Roca, también guitarrista. El grupo lo completan Mark Greenwood al bajo y Jose Marco a la batería), una amplia gira por toda la geografía española, y, lo mejor, el reconocimiento por parte del público daban colofón a una temporada intensa, llena de emociones. Pero como suele ocurrir, la vuelta al trabajo y la monotonía se hizo dura.

“Es bueno que se cree opinión, que el grupo te guste o no, pero que no te deje indiferente”

“Hubo un poco de distanciamiento. Pau se fue a Madrid, a Edu le salió la posibilidad de irse con una beca Erasmus al extranjero… Estuvimos un tiempo ensayando y las cosas no salían, parecía que no teníamos ganas, así que nos dimos unos meses. Ahí fue cuando Edu decidió dejar el grupo, fue lo mejor, la verdad, puesto que él optaba por una vida más estable que por esto de estar pendiente de la música, con la nevera vacía y esas cosas, ya sabes…”. El eterno dilema, y es que, y aunque lo diga una y mil veces más, esa manida frase de que en España es prácticamente imposible vivir de la música, hace mella en un grupo con posibilidades de adquirir cierto nivel económico, al menos en el ambiente independiente. “Hubo una época realmente mala para mí” comenta Jorge. “El grupo estaba parado, era como si la magia se hubiera perdido, estaba muy tocado y además estaba sin trabajo y sentía como si todo se me echase encima. Es un poco el reflejo de esa frase de ´a tu buzón sólo llega propaganda de restaurantes chinos´ que hay en ´Cuando te hablen bien de mí´. El disco tiene mucho de esa soledad en las letras”. Pero siempre, al final del túnel hay una luz. “Un día Cesar, de Los Magnéticos, que me vio un poco decaído, me recomendó que fuese a ver ´Amelie´. Me impresionó mucho esa historia de una persona que vive para dar magia a la vida de los demás. Llegué a casa, me tumbé y descorché una botella de vino. Esa noche compuse ´Réquiem´. Ahora me parece alucinante haber podido componer una canción así, de ese modo, es algo que me gusta. El caso es que después de un tiempo nos volvimos a juntar los cuatro y las canciones funcionaban, la cosa iba adelante, todos nos involucrábamos más, Pau componía alguna de las canciones. Vimos cómo los nuevos temas iban cogiendo forma con la formación clásica de dos guitarras, bajo y batería”. Y eso es probablemente, lo que más claramente marca el espíritu de “4”. Un sonido más directo, inmediato, alejado un poco de los desarrollos y ambientes de “Radio” y buscando las melodías directas, el golpe instantáneo, reflejado en ese efectivo single que es “La edad de oro”. “El hecho de que Pau y yo hayamos compuesto la mitad del disco cada uno es algo que le ha dado mucha frescura, lo ha hecho más abierto, lo ha enriquecido. Por ejemplo esa canción que es ´Helmut y Hannelone´, un tema sobre Helmut Köhl y su esposa, me parece alucinante, con una letra muy cruda. Y la formación actual es algo que en seguida nos ha llevado a lo que es el disco, con menos capas de guitarras, más crudo, con menos tratamiento del sonido y jugando más con la reverb y los rebotes naturales de una habitación. Hemos buscado algo más sincero, humilde, creo que es el entorno en el que mejor nos movemos. Buscamos transmitir energía, vitalidad y creo que lo hemos conseguido”. Y un factor que se me antoja clave para el resultado final de la grabación, la toma definitiva de los controles por parte de Dani Cardona (tras estar como técnico en “Radio”), una de las cabezas pensantes de Una Sonrisa Terrible y figura crucial para el desarrollo de la escena valenciana de los últimos diez años. “Creo que tuvo mucho de culpa en lo que es el disco. Se involucró a tope. Nos hizo ver cómo podían llegar a funcionar las canciones durando dos o tres minutos, sin necesidad de alargarlas, y desnudándolas más. Sacó lo mejor de cada uno de nosotros en el momento apropiado. Hemos tenido mucho tiempo para probar cosas (la grabación duró casi mes y medio) y eso nos ha ayudado mucho. Probablemente el que más se haya liberado ha sido Pau, ya no tan sólo por el hecho de participar en la composición de temas, sino por la forma en que hemos grabado y hemos desarrollado en el estudio las canciones”. En cierto modo una vuelta a la sencillez, a esos principios tan urgentes, pero desde la perspectiva que la experiencia de los nueve años que llevan en funcionamiento. “Sí, de alguna manera es una vuelta a la época del ´Popanrol´ (Grabaciones en el mar, 97) y esos principios pero también de un modo diferente. En aquella época se cometían muchos errores, en su mayor parte debido a la juventud y la ignorancia. En ´Largometraje´ (Grabaciones en el Mar, 99) había ya más sonido detrás, pero seguían siendo muy obvias las referencias e influencias y el resultado resultaba heterogéneo, todavía no sonábamos a nosotros mismos. ´Radio´ tenía algo más nuestro, nos quitamos un poco el tema de las influencias de encima, pero buscábamos la intensidad a base de distorsiones y capas de guitarras y teclados y tal. Eso es lo que me gusta de este disco, la intensidad no se busca con distorsiones ni efectos, sino tocando a pelo. Suena mucho más puro”. Algo que también se refleja en las voces. “En este disco hemos vuelto a los coros, como en el primer disco, pero también hemos buscado utilizar mis registros de voz más graves” dice Jorge. “Creo que es lo más sincero, es el modo en que mi voz suena con más cuerpo, le da otro tono, más cálida. Muchas de las canciones de Pau estaban en un tono muy bajo para mí y probamos cantarlas de esa manera y nos dimos cuenta que podíamos sacar mucho de eso. Después las apoyamos un poco con unos coros para darle más fuerza”.

Un grupo de fans

Curiosamente, La Habitación Roja es uno de esos grupos que mueve cantidades considerables de fans, pero que, en algunos casos, no consigue la repercusión correspondiente de la crítica, provocando la conocida barrera público-crítica. “Al final no te importa lo que puedan decir de ti, simplemente quieres hacer algo que te guste. Creo que hay gente que se ha quedado un poco con lo que hacíamos al principio, a pesar de que el grupo ha evolucionado mucho y creo que bastante a mejor. También hay gente a la que no le interesa un grupo con tendencia, digamos, a gustarle a un sector más o menos amplio. Yo no creo que seamos comerciales, hacemos lo que nos gusta, puede ser que el sector de público potencial sea más amplio que en otros casos, pero creo que todo se verá mejor con el tiempo. De todas maneras veo eso positivamente, es bueno que se cree opinión, que el grupo te guste o no, pero que no te deje indiferente”.

“En este disco, la intensidad no se busca con distorsiones ni efectos, sino tocando a pelo”

El caso es que ese año y medio no ha pasado en balde, ya no tan sólo para La Habitación Roja sino también para los proyectos paralelos que han surgido durante este tiempo. El más conocido, al menos de momento, es Electra, proyecto que une a Pau, Edu y Natalia, cantante de Nosoträsh, que ya editaron un Ep en Grabaciones en el Mar. “Preparamos un disco para octubre” dice Pau. “Las canciones ya están, Natalia les está poniendo las voces, y
cuando vuelva Edu del extranjero le pondremos los arreglos y tal. La
razón de formar Electra fue más que nada investigar unos ambientes más
intimistas, que también me atraen pero que no tienen mucho que ver con
La Habitación Roja”
.
Pau también está apareciendo en las últimas
fechas (ya lo hizo en el Primavera Sound del año 2002) en directo junto a
Nosoträsh, en un papel que en su momento hizo Nacho Vegas. Y por otro
lado está Kubrick, el proyecto en solitario de Jorge. “Quería tocar
cosas diferentes, probar nuevas formas de hacer música, cantando en
inglés. Tengo algunas canciones compuestas, pero de momento no hay una
fecha de edición ni nada planeado”
. El nombre del proyecto, una
nueva referencia cinematográfica a la que hay que añadir, entre otras,
el título de su segundo disco (“Largometraje”), y múltiples canciones
como “La edad de oro”, “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” o “La
soledad del corredor de fondo”. Puede que haya algo de Tom Courtenay en
La Habitación Roja.

Un comentario
  1. Ab fab my godloy man.

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