Un jugador con fundamentos es, en términos baloncestísticos, el que lo hace fácil, el que sin ser espectacular es a la postre máximo anotador. El rapero sevillano Tote King ya avanzó en su anterior disco (“Música para enfermos”, Yo Gano, 04) que una jugada bonita debía acabar en canasta, debía transmitir una reflexión. “Un tipo cualquiera” (Boacor ’06) es su segundo trabajo en solitario (tercero, si le sumamos su disco junto a Shota, su hermano) y aquí todas las termina machacando a dos manos.

Siguiendo con el símil del básquet, se puede decir que Tote King es al hip hop patrio lo que Joe Dumars a los Detroit Pistons en los ochenta. Escribe con discurso tan ágil y fundamentado que penetra hasta la cocina sin mayores aspavientos. Tote selecciona sus tiros de forma acertada; tanto como el título de este nuevo disco, “Un tipo cualquiera”. Decena y media de temas para desguazar la realidad con la que nos topamos el común de los mortales. Un Burguer King en pleno barrio de sevillano de La Macarena es un alegórico punto de encuentro con este alero que roza los dos metros y no ha cumplido todavía los treinta. Sin duda, un escenario que representa ese choque generacional que tanto gusta a nuestro protagonista poner en valor en sus temas. Y es que Tote King ante todo se siente libre. Libre para viajar en el tiempo, buscando una referencia brillante con la que ilustrar sus aforismos líricos; aunque sea consciente de que ciertas alusiones pueden pasar inadvertidas para cierto sector del público. “A estas alturas tengo comprobado que me sale más rentable que me entiendan siete u ocho; pero que esos se queden con lo que quiero decir. Sé que hay chavales que no van a entenderme cuando hablo de jugadores de la NBA de los ochenta o de películas de Woody Allen, pero para mí son referencias básicas en mi vida”.

“Hago una defensa de la persona normal, que por otro lado me parece una persona en extinción”

Así es, ya en su anterior disco, “Música para enfermos”, estableció sus propias experiencias personales como punto de partida sobre el que transmitir reflexiones, cuya perspicacia penetraba en el subconsciente creando un efecto déjà vu. Sin despegar los pies del suelo Manuel González continua valiéndose de su formación cultural e intelectual para hincar el bisturí hasta el fondo sin andarse por las ramas. “En el rap está bien el rollo del ego, del chuleo, pero también es importante expresar lo que uno piensa sobre unos determinados temas. Yo me considero una persona con unos ideales y unos gustos que tienen que estar presentes en mi música”. Un compromiso, que en este último disco parece tener con la gente corriente, aquellos que no sufren el síndrome James Dean o que no tienen que hacer ostentación de su forma de vida para justificarla. “Hago una defensa de la persona normal, que por otro lado me parece una persona en extinción. Del joven que no tiene que hacer demostraciones de lo joven que es. Del nota que no tiene que llegar todos los días a las ocho de la mañana para demostrarnos a todos lo bien que se lo pasa. Del que no se tiene que poner morao todos los días sin saber por qué”. Para él, el tiempo se ha parado en la calle, las mismas conversaciones, los mismos comportamientos, la misma retórica cíclica que humea en el banco del parque y que ya se hace irrespirable.

“Estoy harto de ese lenguaje falso para intentar captar a los jóvenes, del Sardà y el Buenafuente”

“Te contaban una anécdota y al día siguiente otra vez la misma y al otro día la misma. La calle la he dejado de lado por ese tipo de cosas. En el rap la calle está a la orden del día, y es por ahí por donde han intentado siempre atacarme por el hecho de que yo iba a la universidad, de que no estaba tirao en la calle”. Alto y claro, ese es Tote King, tan seguro de lo que dice como para no corregir ni una coma de sus textos. Su rap es tan certero en el argumento que da la sensación de haber oído sus letras antes. Esta liquidez creativa ha decidido captarla a bocajarro, según fluye, y de esa forma firmar un disco hermético, compacto y fresco. “En los dos discos anteriores los textos estaban más meditados, más trabajados previamente. En este disco no se ha dado el caso de traer los textos de casa al estudio sino que el estudio ha sido mi casa. Me he encerrado cuatro meses en el estudio con mi colega el Hozone hasta que el disco estaba terminado”. Una temporada entre Málaga y Granada, sí Granada. Manuel ha decidido trasladarse a la ciudad de La Alhambra en busca de un espacio urbano más reflexivo y, ¿por qué no?, más inspirador. Las largas sesiones en el estudio de Big Hozone y Jefe de la M había que meditarlas y nada mejor para el Tote que un paseo por las calles granadinas con un shawarma en la mano. Y hablando de Hozone, el productor malagueño ha firmado en este disco uno de sus trabajos más finos. Una banda sonora magistral: bailable, introspectiva, cargada de referencias y sobre todo con la dosis de rítmo que necesita ToteKing para arrancarse. Porque no hay que olvidar que los textos sin rítmo no son más que palabras en un papel. “Yo nunca escribo a capela; a mí todo me lo da el ritmo, sin seguir un criterio literario. No me pongo a medir sino que voy largando lo que me viene a la mente empujado por el ritmo”. Como muestra de ello, el tema “El primer día del resto de tu vida”. En el que asegura no haberse coscado de que el botón rojo del rec estaba encendido. En esta línea, hay que resaltar también las continuas referencias que Tote hace al rock, como una de las semillas de su talento musical. El sampler de Ronnie James Dio en “Mentiras” no se trata del ya manido recurso crossover, sino de una declaración de principios. En “Lo hacemos así” Tote se bautiza como un rockero que canta a rítmo de hip hop con el “Sunshine Of Your Love” de Cream de fondo. “He crecido escuchando en mi casa a King Crimson o Deep Purple. En cierto modo vengo del rock y del rock de contenido político, siempre prestado atención a lo que decían los artistas, lo que pensaban. He flipado con grupos de los sesenta como Cream o The Mahavishnu Orchestra de John McLaughlin, gente libre que me ha abierto mucho la mente”. El rock, el cine, el teatro son pilares básicos en la formación personal de Manuel, un poso cultural sobre el que apoyar su espíritu crítico e inconformista. Volviendo a sus textos en “Un tipo cualquiera”, Tote King se despacha a gusto con los abanderados de la filosofía del buen rollito o lo que el llama modernitos raros de vanguardia. El papel que la tele ha jugado en el aletargamiento de la gente joven, en su pasividad ante temas de trascendencia como la política o la cultura era para él una denuncia obligada. “Estoy harto de ese lenguaje falso para intentar captar a los jóvenes, del Sardà y el Buenafuente, es como el profesor que dice tacos para parecer más enrrollao, precisamente a ese es al que se le tiene menos respeto”. Todo el mundo recibe la réplica del Tote, desde Santi Millán a Pedro Almodovar. En esto, entramos en el debate universal sobre el mayor o menor acierto en la elección de Penélope Cruz para el papel de Raimunda. Aquí confiesa Manuel que se ha dejado llevar por el criterio para él más respetado, de su colega David Bravo. Opiniones al margen, el hecho de que en el disco ya figure una referencia a “Volver”, que se estrenó hace poco más de un mes, da buena cuenta del grado de actualidad rebosante en los textos de Tote King, lo que es una de sus virtudes. “La actualidad de los temas es fundamental, yo escribo de lo que oigo, de lo que veo en el momento, de lo que tengo al lado, para que las escuchen las personas que andan habitualmente conmigo. Aunque me gusta contrastarlo con cosas del pasado. Lo mismo hablo de Lebron James o el Doctor J. Mucha gente me dice que no, que los textos tienen que ser atemporales, universales pero no me veo con ganas de hacer reflexiones sesudas que no llegan a nadie”. El tiempo le dará la razón, de momento Tote King ha apostado fuerte por unas convicciones que se alejan del estándar urbano para cautivar a melómanos sin prejuicios y raperos en edad de merecer. El hip hop español se va haciendo mayor y Tote King hadejado de ser un rapero cualquiera.