Hasta que llegó su hora
Entrevistas / La Pegatina

Hasta que llegó su hora

Don Disturbios — 01-02-2013
Fotógrafo — Molina Visuals

“Eureka!” (Kasba, 13) es el cuarto álbum del combo catalán La Pegatina, pero también aspira a ser un punto de inflexión en su carrera. Un antes y un después que, coincidiendo con su décimo aniversario, abra nuevas vías para el futuro de una banda en constante estado de ebullición. ¿Lo habrán conseguido?

No vamos a ponernos pesados con hechos que son de sobras conocidos. No vamos a incidir en el éxito de público y ventas de la banda de Montcada, ni tampoco vamos a volver a alabar su método de trabajo o sus disparatados conciertos de puro desenfreno y baile. La cita es para hablar de “Eureka!”, un álbum en forma de fórmula magistral que quiere sintetizar lo que ha sido y será la banda a partir de ahora. Un puñetazo sobre la mesa que reivindique la valía y el futuro de La Pegatina. (Adrià) “Los tres primeros discos eran de experimentación y, para hacerlos, hemos cometido muchas novatadas con la que hemos aprendido. Hemos estado dando muchas vueltas durante todos estos años, y ahora es el momento ‘Eureka!’ de La Pegatina. Hemos entendido que tiene que haber un productor, que tiene que haber un director de arte que coordine toda la imagen gráfica, que tiene que haber un concepto y, también, que se debe reflejar que somos un grupo más internacional que otra cosa”.

Lo cierto es que la figura de Marc Parrot, reconocido productor del disco, ha salido a colación durante no pocos momentos de nuestra entrevista. A nadie se le escapa que su sabia mano ha sido fundamental para darle al sonido de la banda de un lustre y una elegancia inéditas. Además les ha ayudado con los problemas de estructura de las canciones, aconsejándoles trucos como no lanzar un estribillo antes del minuto uno de la canción. En cierta medida lo suyo ha sido una labor de domar ese caballo salvaje que la banda lleva dentro (y que tan bien reflejan en sus conciertos), pero sin perder nada de su esencia. (Adrià) “En su día le dijimos a Marc que no queríamos desviarnos del camino emprendido a lo largo de estos diez años y que queríamos un disco para consolidarnos y a la vez iniciar otro punto de partida sin renunciar a lo que habíamos conseguido. Marc entendió perfectamente que La Pegatina no se podía sacrificar, que había que darle elegancia, madurez y un poco más de profesionalidad, para que se note que lo cuidamos todo al milímetro. Ha sido la persona adecuada que ha llevado los temas a un lugar que nosotros ni nos imaginábamos que podían llegar. Un lugar al que no podíamos ir por nosotros mismos”. Pero nada de eso tendría sentido si el disco no se sustentara en canciones que forman un todo y que reflejan el sentir internacional de la banda. Por eso podrás encontrarte de todo. Desde un merengue sabrosón (“El curandero”) a una frenética tarantella (“Mamma Mia”), pasando por su peculiar visión de la rumba (“No hi ha ningú”), mezclada con gotas de son cubano (“Flors i violes”) o pura bomba negra (“Llovera y yo veré”).

Aunque la sorpresa del disco se encuentra justo en la mitad, dando un respiro a tanto baile. Se trata de un precioso medio tiempo pop de aires balcánicos en el que interviene Santi Balmes de Love Of Lesbian y que, en una especie de guiño, se titula “Amantes de lo ajeno”. (Adriá) “Este tema intenta juntar ambos mundos, el del pop y el de la música de baile. Y si lo extrapolas puedes entenderlo a un nivel más elevado, en el sentido de que ambos grupos hacemos música, somos grupos que no se quedan en un ámbito local y que estamos emocionando a la gente y eso se agradece”. Una colaboración que nace a raíz de una serie de mensajitos que Love Of Lesbian iban dejando a La Pegatina al coincidir que estos tocaban al día siguiente en múltiples festivales y fiestas populares. Un juego de notas que acabó en amistad. (Adrià) “A Santi en realidad le hubiera gustado hacer una rumba para que se notara que nació en el barrio de Gracia”.

Llegados a este momento cabía poner encima de la mesa una cuestión que siempre planea cuando hablamos de grupos de baile. Me estoy refiriendo al sentir general de parte de la crítica por despreciar en cierta medida la valía artística de los grupos basados en el folclore popular. Una cuestión que a La Pegatina no les deja indiferente. (Adrià) “Tenemos la percepción de que cuando se habla de música de fiesta se hace en plan peyorativo, y lo que mola en realidad es cortarse las venas. No se dan cuenta de que lo nuestro puede resultar mucho más difícil de conseguir, al igual que es mucho más difícil hacer humor o algo alegre que hacer algo triste”. Por eso me explican, con un destello de orgullo, la cantidad de gente que les confiesa vía twitter que su música les ayuda a levantarse cada mañana para afrontar con optimismo el resto del día. (Rubén) “Una de las cosas que nos identifican es que, ya sea una canción de desamor o una reivindicativa, lo que nunca falta es el optimismo, siempre tienen ese puntito positivo para ayudarte a caminar”. (Adrià) “Sin embargo la escena indie da a entender que este buenrollismo es malo y nosotros pensamos que no lo es”. Como tampoco parece pensarlo su público… (Adrià) “En los directos ves que hay una mezcla y que al público le puede gustar por igual La Pegatina y Love Of Lesbian . Eso es lo que nosotros vemos, que la gente sigue a todo el mundo gracias a Internet y que se han abierto las miras del todo”.

La entrevista toca a su fin. Ha sido más de una hora y media de conversación con un locuaz Adrià (cantante), un Rubén (cantante y guitarra) que se dedica más a apuntillar lo que dice su compañero y un Axel (trompeta) que habla mucho menos, pero que deja reflexiones muy interesantes cuando lo hace (Axel) “Para mí un ejemplo de elegancia no sofisticada sería Miles Davis. Era un hombre que sabía tocar con las notas justas, respetando los silencios y por eso es un genio”. Un ejemplo excelente que sirve para recordarnos que este es el disco más elegante, que no sofisticado, de La Pegatina. (Rubén) “De lo que se trata es de que no haya barreras, que la gente que escuche nuestra música pueda disfrutarla sin conocimiento previo, y en ese sentido la sofisticación genera una barrera porque tiene que haber un conocimiento previo de la música del grupo”.

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