DESLENGUADOS, IRÓNICOS, AMBIGUOS, MITÓMANOS, EGÓLATRAS, ROCKEROS, GLAMOUROSOS Y MODERNOS, COMO SI TODO NO FUESE UNA MISMA COSA; ASÍ SON FABIO MCNAMARA Y LUIS MIGUÉLEZ, POR SEPARADO Y JUNTOS -COMO MCNAMARA-. ATREVIMIENTO Y LUJURIA; Y ADEMÁS SIN CORPORATIVISMOS: “ROCK STATION” (TACONES ALTOS/BOOZO, 00) NO ES UN DISCO PARA LA CULTURA GAY, SINO PARA TODO AQUEL QUE SE LE ACERQUE SIN PREJUICIOS.

Este es mi correo electronic…oh! / puedes enviarme un e-mail / Magia punto mada / punto com arroba punto maripuri / punto mari-cón punto com tacón. Este es el estribillo de “Mi Correo Electronic… oh!”, uno de los puntos álgidos de la imaginería española de los últimos años, y un ejercicio de retórica sólo al alcance del genio (e ingenio) de Fabio McNamara y Luis Miguélez. Tan sólo una muestra del barroquismo desplegado a lo largo de “Rock Station”, el disco que resucita al dúo Miguélez-McNamara después de seis años en silencio. Ahora, claro, han vuelto con las lenguas desatadas. Respecto a las letras, habrá quien piense que sólo es una broma de mal gusto; Fabio se explica. “Hoy en día, hacer letras que sean una broma, pero que tengan un trasfondo, yo creo que es lo más total. Nosotros buscamos siempre tener la máxima originalidad posible; y cuanto más original, mejor; y ambiguo, y con glamour. Son ingredientes que se van sumando para que el producto sea una cosa creativa, y que sea total, vamos”.

“Queda claro que lo nuestro de movida no tiene nada.Antes éramos punk y ahora ya somos punkis de lujo”

Un producto que se empieza a gestar “en la primavera del 99, cuando Luis Miguélez y yo nos juntamos y empezamos a hacer temas, pero en plan distracción, para pasar el rato. Empezamos a sacar temas, y en tres meses teníamos unos veinticinco. Luego hemos estado un año parados porque yo me puse enfermo. El verano pasado lo retomamos y aquí está el resultado”. Diez temas que podrían haber sido bastantes más, pero que McNamara reservan “para uno o dos discos más”. En fin, que habrá continuidad. Un disco de espléndido sonido, que Fabio resume de esta manera: “Es la referencia de todo lo que hemos oído, y lo hemos juntado, sacando la quintaesencia de lo mejor para hacer algo increíble”. (Respira con suficiencia, echa un trago de su té, y sigue). “La época del glam-rock fue la mejor; bueno, la del glam-rock y la del punk-rock; fueron los momentos más creativos de la música, y junto con los nuevos románticos y el rock siniestro es de donde hemos chupado todas las ideas”. Será por eso que Gary Glitter, Alice Cooper, “Ziggy Stardust” o “The Rocky Horror Picture Show” desfilan a lo largo de las canciones de “Rock Station”. Eso, y múltiples elementos de la cultura gay que incluyen también una crítica a cierta endogamia que convierten una opción en una comunidad. “Nosotros, ante todo, somos rockeros; siempre lo hemos sido. Y la buena música, la buena pintura, cualquier arte, no tiene sexo, está por encima del género. A nosotros se nos puede catalogar de que somos gays, vale; pero cuando una canción es buena, le puede gustar a todo el mundo, seas gay o seas macho”. Pero volvamos a las letras (la música es una brillante mezcla de pop, rock y electrónica, flanqueada por las guitarras de Luis Miguélez –“sería estúpido desaprovechar al mejor guitarrista de España”-); especialmente llamativa es la de “Ultraceñidas”, repitiendo una y otra vez que “se han encontrado dos maricas muertas, congeladas vivas, en París”. “Esa fue una historia real que me pasó la primera vez que fui a París, que casi muero congelado del frío que pasé”. Autobiografía en rosa que repite en “Ave Fanix” (“ha pasado el viento, ha soplado el viento… he resucitado, soy el ave fénix”): “me gusta inventar cosas nuevas. Y como algunos amigos me llaman “Fany”, decir “Ave Fanix” es referirme a mí mismo, dándome la bienvenida; se puede decir que he resucitado, mental y musicalmente”. Resurrección que incluye la más que posible colaboración con Fangoria, una de las pocas cosas que le gustan de la música española de la actualidad, aunque McNamara (sin necesidad de retroceder a los tiempos de Almodóvar y McNamara) también se emparienta con el barroquismo de Astrud y las deslenguadas letras de las efímeras Les Biscuit Salés. Quizá el fichaje que Sergio Aguilar debiera haber realizado para Superego, y no Tamara. Y de la movida, ni hablar. “No, porque queda claro que lo nuestro de movida no tiene nada; estamos totalmente al margen de ese término. Antes éramos punk y ahora ya somos punkis de lujo. Además, que se llame movida a un movimiento cultural tan importante me parece un poco despectivo; yo lo llamaría el movimiento cultural más interesante que ha habido en España en el siglo XX, no simplemente movida… porque éramos los mejores artistas, y no creo que aparezcan ya artistas como los que salieron entonces”. Y termina, emplazándote hasta la próxima. “Pronto vais a ver nuestras fabulosas piernas sobre un escenario”. Las de Fabio y Luis, se entiende.