Si el Niu fuera un festival al uso esta crónica de la jornada del viernes debería comenzar con la actuación de los barceloneses Extraperlo, pero quién nos iba a decir a los asistentes que las sorpresas se depararían al principio, así que me permitiré una pequeña licencia en el orden de las bandas. Así pues a destacar la presencia de la madrileña Aroah, que se acercó nuevamente hasta Barcelona para presentar su nuevo trabajo, “El día después”. Para hacerlo vino acompañada por una banda, aunque no por ello dejase de mostrarse tímida. Musicalmente, dejó claro que los nuevos caminos que está explorando auguran algo más de luminosidad en su repertorio. Las chicas de Tu Madre se atrevieron a defender su arriesgada propuesta incluyendo para la ocasión algún que otro tema nuevo (hasta un reggaetón de característico estribillo: ‘baila morena la danza de la muerte’). Pero la verdadera sorpresa de la noche, y he aquí el porqué del cambio de orden, era la vuelta de Extraperlo, que tras el cambio de su batería por una caja de ritmos, presentaron temas nuevos en catalán y castellano que, a base de rasgueos de guitarra y ritmos negroides consiguieron recordar por momentos a Orange Juice o a los Radio Futura de “Musica Moderna”, dejando a los asistentes con la sensación de estar viendo a una banda totalmente renovada y prometedora. Un principio más que digno para un festival modesto, pero de lo más atractivo. La segunda jornada del Niu empezó con Las Dolores. Ellas son la clase de grupo que se te mete en el bolsillo de la manera más fácil posible: es verlas como se miran entre ellas sonriendo, tocando esas canciones (ecos de Sebadoh, Julie Doiron, Softies, Silver Jews...) y siendo así de guapas y rendirse a sus pies para siempre. Están a punto de sacar disco y se nota. Cada día mejores, igual que Le Pianc. Lo suyo es pura orquestina (twee) pop. Saltarines, contagiosos y ¡con canciones nuevas!. A Le Pianc les siguieron unos Los Carradine en racha y The! Fuck, con su rock a la Cramps tirando a borrachuzo y (literalmente) en pelotas. Había ganas de ver a los australianos Baseball y ellos nos recompensaron con un concierto muy especial. A medio camino entre muchas cosas y sin acabar de parecerse realmente a nadie. Pero lo mejor estaba por llegar: el camino de Coconot es un camino lleno de plantas raras. En esta ocasión, se aliaron con Jahbitata dar un recital de música colorista, voces en cascada e imaginación desbordante. Piensa en los últimos Animal Collective, en Tropicalismo y en tribus de indios en Marte. Muy grandes y lo mejor: lo serán más.
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