El festival Babylon Parranda Fest hizo escala el pasado viernes en la Totem de Villaba y brindó al público navarro una noche de fiesta, reivindicación y alegría ofrecida por el nutrido elenco de artistas que han puesto en marcha este circo musical que literalmente abarrota el escenario: los grupos La Raíz y Bongo Botrako y el Callavera Collective. Alrededor de 300 personas lo dieron todo durante más de tres horas de enérgico show servido por dos grupos que comparten en escena cameos puntuales aunque no alcanzan la sinergia de Los Coronas y Arizona Baby en su gira conjunta Dos Bandas y Un Destino. Dos combos que se unen tras la exitosa presentación de sus recientes trabajos (Bongo Botrako con editó “Revoltosa” en 2012, mientras La Raíz, “Así en el cielo como en la selva” en 2013) y que suman en un mismo espacio dos de las propuestas más divertidas del directo estatal.

 Minutos antes de las 22.00 horas se subieron al escenario los once integrantes de La Raíz, todos vestidos de negro. Guitarras, bajo, sección de viento, DJ, hasta cuatro vocalistas… casi todo cabe en esta banda de Gandía que repasó sus tres discos de estudio donde combinan sin solución de continuidad el rap metal apuntado por los riffs y el scratch con el ska a partir de la trompeta. Comenzaron con “Llueve en Semana Santa”, uno de los temas más aplaudidos de su último trabajo, y desde el minuto cero el público añadió al show la garganta como enésimo instrumento. Los valencianos siguieron degustando “Así en el cielo como en la selva” con raciones de “Nuestra nación”, “Borracha y callejera” y “Donde duerme el chamán”, antes de regresar a “El lado de los rebeldes”, tema que da nombre a su segundo disco.

A estas alturas, la Totem entera botaba encendida al ritmo de la aguja del DJ y coreando con pasión estrofas como “late con fuerza el corazón de mi tierra”. Melodías festivas y letras combativas sucedían en un velada que continuó con alegatos a favor de la dignidad de los pueblos del sur, como en “Dientes de león” o en la muy aplaudida “Noches en Babylon”, para volver de nuevo la vista atrás, con “Sumere”, hacia “Guerra al silencio”, el primer disco de la banda, editado en 2009. Tras una suerte de fundido a negro para respirar, el grupo arrancó el tramo final del concierto con “Jilgueros” y “Zarzuela y castañuela”. Hubo tiempo para compartir micrófono con Uri Giné, vocalista de Bongo, en “Malos tiempos” y para involucrar al público en una performance colectiva dividiéndole en dos sectores y creando un enrome pasillo por donde pasearon varios miembros de la banda. Al final, colofón ska con “Solo quiero de ti”, con la parroquia enloquecida, y un emplazamiento a repetir cita en el Viñarock 2014 por parte de unos músicos que demostraron formar una fantástica y supervitaminada banda de directo que llama al compromiso y la reflexión desde el buen rollo y diversión.

Algo parecido sucede con los tarraconenses Bongo Botrako, un grupo que coincide en el ska, el reggae y el funky con La Raíz, aunque asume postulados más cercanos al rock y la fanfarria con un toque jamaicano. Tras haber colgado recientes sold out en ciudades como Ámsterdam o Utrecht, los catalanes llegaron a Navarra para demostrar que después de dos discos son mucho más que un “One hit wonder” tras el arrollador éxito del tema que dio título a su álbum de debut en 2010: “Todos los días sale el sol”. Precisamente, arrancaron su actuación con temas de ese trabajo, con “Libre” y “Gira la vida”, que levantó las palmas de muchos asistentes, para hincarle las púas y baquetas a “Dinero no se come”, del segundo trabajo, “Revoltosa”, producido por Amparo Sánchez. La banda capitaneada por el carismático Giné enlazaba un tema tras otro sin apenas pestañear. Se sucedían guiños a los dos disco, como “Llegará la primavera”, la aclamada “Bonobo” o “Incívico”.

Los chicos de Bongo Botrako firmaron una actuación que creció en intensidad, apoyada en unas canciones alegres, optimistas, con letras sencillas pero reivindicativas. Y el público lo pasó teta, hartándose de bailar, saltar y cantar las letras de “De bar en bar”, “Caminante” o “One love”. Hubo tiempo para las versiones aceleradas de “Volare” o “Don´t worry be happy”. Y, por supuesto, para su tema más conocido. El concierto concluyó con “Punk parranda”, título con el que el propio grupo define su particular estilo; y con ese canto a la libertad que es “Revoltosa”.