Acercarse al sonido de Faith No More nunca fue tarea sencilla. Disco tras disco y con una buena dosis de vértigo, la banda de San Francisco siempre pareció “complicarle” la vida a la prensa especializada y a todos y cada uno de los actores de la industria musical, incluyendo a sus fans. Después de que, en 2015, marcaran su regreso discográfico con el festejado “Sol Invictus”, la transgresora banda sigue dando noticias. El 19 de agosto pasado relanzaron “We Care A Lot”, su debut independiente de 1985 y lo celebraron reuniéndose con su antiguo frontman Chuck Mosley para un par de shows íntimos en California -además de organizar “listening parties” del disco para sus fans en varias ciudades del mundo. Por otro lado, el próximo 9 de septiembre harán lo propio con otros dos clásicos de su catálogo: “King For A Day, Fool For A Lifetime” (1995) y “Album Of The Year” (1997).

Las tres publicaciones han sido remasterizadas, además de incluir bonus tracks (entre ellos una versión en estudio de “Evidence” en español), remixes y versiones en directo. Todo ello en ediciones de lujo en CD y en vinilo con fotos inéditas y notas del teclista Roddy Bottum. “King For A Day” y “Album Of The Year” serán reeditados por Slash/Warner, mientras que la historia será diferente por lo que se refiere a “We Care A Lot”.

Tras girar intensamente el año pasado, Faith No More se abocaron a un período en el que darían rienda suelta a otras prioridades, llámese proyectos paralelos, viajes, etcétera. Recientemente, haciendo orden en el sótano de su casa, Billy Gould (bajista y fundador de Faith No More) tuvo una aparición: los masters de “We Care A Lot” emergieron del polvo. En un ejercicio de auto-antropología Billy los rescató del olvido, llamó al productor de aquel trabajo, (Matt Wallace, quien trabajó con Faith No More también en “The Real Thing” y “Angel Dust”, y colaboró en “Sol Invictus”) y, pronto surgió la noticia: “We Care A Lot” volvería a las calles mediante el sello de Gould, Koolarrow Records. El bajista detalla el proceso. “Fue nuestro primer disco. Estuvo fuera de circulación durante unos veinte años posiblemente por responsabilidad nuestra. No diría exactamente que lo olvidamos, pero no estaba en nuestras cabezas. Al menos hasta aquel día en el que encontré las cintas de los masters en mi sótano. Al verlos creí que sería interesante darles una oída. Resultó ser que en Berkeley, justo cruzando el puente desde San Francisco, hay un estudio llamado Fantasy, que se especializa devolver la vida a viejas grabaciones. Así que se las dejé y luego volví para escucharlas y transferirlas a un formato actual. Sonaba muy bien, por cierto, lo cual me pilló por sorpresa. Allí supe claramente que ese material abandonado era una parte fundamental de nuestra historia; y que no mucha gente la conoce. Pasaron treinta años desde su grabación original y encuentro fascinante el hecho de comparar la banda en versión 2016 a la de 1985. Sin duda, algunos se sentirán confundidos y otros amarán esta nueva edición. Todo lo que puedo decir es que estoy orgulloso de este proyecto: es un verdadero diamante en bruto”.

Con “Sol Invictus” actuando como referente de lo que FNM es hoy en día, esta nueva versión de “We Care A Lot” –originalmente lanzando por Mordam Records-, tendrá la tarea de dar una noción clara del origen musical de la banda. “’We Care A Lot’ fue nuestra primera grabación profesional en veinticuatro pistas. Allí fue cuando apareció el carácter ‘metal’ de la guitarra de Jim Martin, que balanceó los teclados de escuela clásica de Roddy”, sintetiza Wallace, quien quizá sin quererlo, reflejando una clave de la forma en la que Faith No More lograrían su particular sonido. El origen musical de sus distintos miembros fue primordial en el nacimiento del personal sonido de la banda, y entonces surge la pregunta ¿qué tan importantes fueron esas influencias, supuestamente dispares, a la hora alcanzar un sonido con personalidad definida? Wallace comparte su visión y profundiza. “Killing Joke, PIL y el punk rock en general fueron una influencia potente, sobre todo para Bill. Al mismo tiempo Roddy buscaba constantemente contrastes melódicos y por encima de eso aparecía el rock y metal de la mano de Jim, que estaba influenciado por bandas como Black Sabbath o Corrosion Of Conformity. Mike Bordin estudiaba percusión africana por aquel entonces, y sumaba esos conceptos a su manera de tocar rock. Y Chuck cantaba más en plan screamo en la etapa de los demos, pero fue después de que la banda y yo le pidiéramos que cantase más ‘como Frank Sinatra’ cuando encontró la cara más melódica de su voz”.

Faith No More 2
 Las influencias de Faith No More en 1985

Para dar más profundidad a la cuestión de las influencias, Mondo Sonoro interpeló a los integrantes de aquella formación clásica (a excepción de Jim Martin) con la siguiente pregunta: ¿Qué discos les acompañaban al momento de definir el sonido de la banda?

Chuck Mosley (voz)

David Bowie “The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars” (1972)
Porque David Bowie fue simplemente el más grande cantante del mundo.

Run DMC “King Of Rock” (1985)
Los mejores raperos de aquellos días, sin duda.

Germs (1977-80)
Germs fueron la banda hardcore-punk más dura, furiosa y divertida de la historia.

Mike Bordin (batería)

Killing Joke “Fire Dances” (1983)
Fue el cuarto larga duración de los pioneros del rock industrial y aún evolucionaban. Agregaron alguna melodía -por cierto, se les escuchaba en la radio-, pero sin comprometer en nada su identidad.

Misfits “Earth A.D./Wolfs Blood” (1983)
Ultra agresivo, las canciones eran una serie de explosiones. Su sonido estaba un poco más orientado al metal que “Walk Among Us”, su álbum de debut.

Tackhead “What’s My Mission” (1987)
Samples, ritmos programados, técnica dub… Agresivo y creativo a partes iguales. Un disco pesado y muy moderno para su tiempo.

Bill Gould (bajo)

Metallica “Ride The Lightning” (1984)
La banda y el disco que me hicieron reconsiderar mi punto de vista sobre el heavy metal.

Art Of Noise “Who’s Afraid Of The Art Of Noise” (1984)
Electrónico, ecléctico y con mucha visión de futuro. Un verdadero puñetazo en la cara.

Sade “Diamond Life” (1984)
Un disco que supuestamente no era muy cool, pero que sí lo era para mí. Grandes canciones y muy bien escritas.

Roddy Bottum (teclados)

Psychic TV “Force The Hand Of Chance” (1982)
Billy había visto a Throbbing Gristle en Los Ángeles cuando éramos unos niños. Yo me los perdí, pero me metí de lleno en los primeros discos de Psychic TV. Ellos resumían el lugar en el que Faith No More estábamos, pero de una manera extraña; una combinación de lo artístico y lo heavy, aunque su parte heavy era diferente a lo que estábamos haciendo nosotros. En cualquier caso, la tonalidad de este disco realmente captó mi atención.

Yaz* “Upstairs At Eric’s” (1982) (*Yazoo en Europa)
Recuerdo traer este disco a San Francisco de una temporada en Los Ángeles. Yo vivía con Mike Bordin, Billy y otra gente. Uno de los compañeros de piso dijo “¡Guau, esto suena muy gay!”. Y tenía razón. Yo nunca había considerado un sonido que evocase “lo gay”, así que fue algo que me intrigó y me asustó al mismo tiempo. Una vez más, este disco me influyó muchísimo en cuestiones de producción y de música en general. Era un sonido muy audaz, gay y sexy para aquella época, intenso y valiente. Era muy diferente de lo que nosotros hacíamos, pero me impactó mucho.

Run DMC “Run DMC” (1984)
Este primer disco e inmediatamente después “King Of Rock” (1985) fueron álbumes que hicieron algo que el rap no había conseguido antes. De pronto era posible en el rap la presencia de guitarras y una sensibilidad totalmente novedosa. Recuerdo apreciar aquel sonido. Fue para el mismo tiempo que Soulsonic Force hizo “Planet Rock”. Estábamos muy metidos en todo eso. Nunca habíamos escuchado semejante intensidad aplicada al entorno musical urbano. Nos abrió a todo un mundo. Era un sonido muy efectivo.