En otras temporadas el 1 de enero nos apuntábamos al gimnasio como señal de buenos propósitos. Este 2012, con la que está cayendo, a más de uno nos ha dado ganas de desmontar el chiringuito y salir corriendo...

En otras temporadas el 1 de enero nos apuntábamos al gimnasio como señal de buenos propósitos. Este 2012, con la que está cayendo, a más de uno nos ha dado ganas de desmontar el chiringuito y salir corriendo. Algo tiene que ver eso con la desgana con la que he (“hemos”, por lo que veo) afrontado esta bitácora perdida en el último rincón de la web de MondoSonoro (técnicos, no nos deis más largas por dios ¡que darle un poco más de visibilidad tiene solución!). Tras más de dos años de discursos, confesiones, editoriales encubiertas y hasta alguna que otra polémica, las señales de agotamiento son bastante evidentes. Y algo tiene que ver la nula participación en forma de comentarios de los que se dejan caer por aquí: cualquier patochada en Facebook genera infinitamente más feedback que todos los textos que se han colgado aquí en el último año, y eso desanima a cualquiera. Y es cierto que podríamos dedicarnos a poner a parir a cualquier músico, disquero o plumilla a la búsqueda de una mayor repercusión (el truco funciona, por ahí fuera hay muchas y buenas muestras de ello) pero ni sabemos muy bien cómo hacerlo ni creemos que merezca la pena incrementar el tráfico a costa de eso…
Tiene todo esto un algo de arrebato de divismo combinado con un poco de cansancio (lógico) y cierto sentido de responsabilidad: es realmente complicado llenar regularmente este espacio con textos ingeniosos y/o interesantes en los escasos 40 minutos que deja libres el día a día de la revista, (in)capacidades de cada cual al margen. Pero hablar de ello también me sirve para reflexionar sobre la razón de ser de los plumillas musicales en Internet a día de hoy. A propósito escribía David S. Mordoh este texto ayer en la web de Rockdelux. Y hace unos días me preguntaba Don Disturbios lo siguiente como respuesta a mis llantos y a mis quejas: “¿Realmente crees que vas a llegar a interesar a un gran número de lectores hablando de los grupos y de los temas que tratas en tu blog?”. Pues la verdad es que no, a quién quiero engañar…
Un dato interno: la noticia más leída en la web de MondoSonoro con una importante diferencia sobre el resto en los últimos meses fue la inocentada en la que asegurábamos que Axl Rose se iba a convertir en el sucesor de Freddie Mercury al frente de Queen. ¡Plas, en la frente! La siguiente (que para más inri había sido publicada medio escondida en la sección de noticias de Madrid) hacía referencia a la recuperación del cancionero de Parálisis Permanente por Ana Curra. Las dos (no creo que haya que decirlo, pero por si acaso) trataban de grupos muy distintos de los que ocupan la mayor parte del espacio en nuestra revista…
Es famosa la tiranía de la audiencia en medios como la TV y algo parecido o aún peor ha ocurrido con los clicks y visitantes de Internet. Si por lo menos nos estuviéramos haciendo millonarios con ello, tal vez ceder al impulso de la masa tendría algún tipo de sentido. Como no es así (o al menos ese no era el planteamiento inicial cuando inauguramos esta sección) lo absurdo es pretender que ahí fuera hay cientos de miles de lectores ávidos de darnos una palmadita en la espalda, de seguirnos fielmente en este último reducto de absoluta y caprichosa libertad editorial en el que llevamos dos años masturbándonos a gusto. No se puede tener todo.
En definitiva, que todo esto era para concluir con una promesa: el próximo post prometo dedicárselo a Pop Dell’Arte. Y para llamaros la atención sobre un disco: ¿Habéis escuchado al último fichaje del sello Mute? Se llaman Big Deal ¡y son buenísimos! Y que viva el onanismo, tú, al menos mientras se pueda...