Desde hoy todo el repertorio de la cantante está disponible en Spotify, incluido su último disco –“1989” (Big Machine, 14)- que nunca había pisado la plataforma.

Taylor Swift ha tenido sus más y sus menos con el streaming. Dejó Spotify y otras plataformas en 2014 porque en su opinión -y en la de muchos de nosotros, para qué mentir- no recompensan a los artistas justamente, aunque siguió en Apple Music después de convencerlos para que modificaran sus políticas respecto al periodo gratis de prueba, en el que se no se remuneraba a los artistas. Apple Music es también, dentro de las plataformas líderes del mercado, la que más paga por escucha. Tanto Spotify como Google Play, Deezer y sobre todo YouTube pagan un porcentaje menor (puedes ver todos los datos actualizados a fecha de enero de este año en este enlace).

Hace unos meses la revista TMZ publicó que la cantante quería abrir su propia plataforma de streaming, aunque se acabaría desmintiendo más tarde. Se desconocen los motivos del regreso, pero los principales rumores remiten a algún lanzamiento a corto plazo… o cierta inquina hacia Katy Perry, que saca disco hoy y con quien ha tenido algún que otro problemilla en el pasado.