La cercanía del concierto de Radiohead en Tel Aviv, previsto para este miércoles 19 de julio, ha reavivado la polémica e implica cada vez a más figuras del panorama cultural.

Esta vez es Michael Stipe (ex-líder de R.E.M.) quien ha manifestado su postura, y sorprendentemente se pone del lado de Yorke. En sus propias palabras: “Estoy con Radiohead y su decisión de tocar. Esperemos que continúe el diálogo, ayudando a poner fin a la ocupación y conduciendo a una solución pacífica”. Básicamente respalda el último comunicado de Yorke, publicado el martes pasado, en el que este se defendía diciendo que “tocar en un país no es lo mismo que apoyar a su gobierno”,  poniendo como ejemplo que sus conciertos en EEUU no quieren decir que la banda apoye a Trump. “La música, el arte y la academia son para cruzar fronteras, no para construirlas”.

Este texto respondía a una columna de Ken Loach en The Independent, la enésima petición por parte de destacadas figuras del mundo cultural para que la banda se sumara al movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), activo a nivel internacional, que pretende ejercer presión sobre el gobierno de Netanyahu y frenar la ocupación y los abusos que tienen lugar sobre la población palestina. De todos ellos Roger Waters ha sido probablemente el más activo al respecto, ya tuvo un intercambio de acusaciones previo con Yorke y coincide con Loach en que la rabieta de Yorke y su negación a discutir con ellos sobre el boicot significa que solo escucha a uno de los bandos, el opresor.

Si el apoyo de Stipe sorprende es, precisamente, porque es fácil desmontar el argumento esgrimido por Radiohead: tocar en EEUU no significa apoyar a Trump, pero porque no hay un boicot cultural en activo y apoyado por gran mayoría de la industria como en el caso de Israel. Veremos qué pasa en estos últimos días, pero parece que la decisión ya está tomada.