Todos los focos vuelven a apuntar hacia LaChica & LaGrande. Casi tres años después de publicar su primer LP, los torrelaveguenses regresan con nuevas canciones. Y su apuesta con Esto no es indie (2017) es más fuerte que nunca. En ellas permanecen reconocibles sus señas de identidad, pero sus energías aparecen renovadas.

Para empezar, el grupo ha sacado su single más claro hasta la fecha, un campanazo que pega fuerte desde el mismo título. ¿Lo de llamarlo Esto no es indie es una declaración de intenciones? “Es una broma”, comenta Víctor (voz y guitarra). “Es una parodia de nosotros mismos y de ciertos sectores de la música de este país: de las etiquetas desfasadas, de los foodtrucks, de los festivales de verano, de las magdalenas de colores y de los turquesas. Nuestro disco no es indie, pero es que la mayoría de artistas “indies entre comillas” realmente tampoco lo son”.

Y aunque el resto de nuevos temas no cuentan con letras tan juguetonas como esta, en ellos también que se aprecian nuevos matices. “Hay un poco más de comedia, pero sigue habiendo canciones con historias personales nuestras. A veces es más sencillo escribir desde la amargura, pero un porcentaje importante de las canciones del nuevo disco juega con el humor, la ironía, con escenas que antes no pisábamos. Y a uno le reconforta saber que es capaz de hacer algo que le aparta de su propia miseria, de su propia situación personal”.

Ojo: en LC&LG sigue presente todo aquello que les llevó a ser elegida banda Demoscópica por MondoSonoro Cantabria en 2013. Esto no es indie está lleno de un pop rock para todos los públicos bañado en una cierta melancolía, sencillo en apariencia pero plagado de filigranas de fina orfebrería emocional. En realidad, donde mejor se aprecian los nuevos aires es en detalles sutiles. Por ejemplo, en un sonido más pulcro. ¿Puede que en esto haya tenido que ver el trabajo de Javier Escudero como productor? “Javi es una perlita, nos ha sorprendido mucho. Por otro lado, cuando fuimos al estudio de Paco Loco a grabar el primer disco solo teníamos un par de maquetas. A partir de entonces la banda ha madurado, así que esta vez hemos hecho maquetas, cribas… hay mucho más trabajo antes de la grabación”.

Una madurez que ha hecho efecto en el mismo núcleo de LC&LG. Porque Víctor, Alfonso, Raúl y Álvaro parecen haber encontrado el lugar preciso que ocupar dentro de la banda para que el conjunto suene más equilibrado. “LaChica & LaGrande es una banda que nació sin cantantes. Empezamos a buscar y a fuerza de no encontrarlos nosotros mismos empezamos a canturrear las canciones. Así han pasado los ensayos, los años, los discos… hemos rodado mucho, y eso te permite tomar otra conciencia de lo que es tu parte y de la parte global de la canción. Cada uno ha encontrado su manera de tocar y su rol dentro de la banda. En ese sentido sí que antes podíamos tocar en plan bestia (¡hala, vamos a cambiar todos de instrumento!), y ahora lo hacemos de manera un poco más orgánica. Cada uno sabe cuáles son sus puntos fuertes, lo que puede apoyar… pero como pida el tema, no de forma premeditada”.

Sin duda, ahora se les ve más seguros. Parecen tener más claro que a dónde quieren llegar, y se les ve cómodos en una ruta que comienza a resultarles familiar. “Me da la impresión de que todo se ha hecho mejor: el proceso de crear canciones, elegirlas, preproducirlas, grabarlas y empaquetarlas en un sistema determinado. De tal manera que LaChica ahora es un poquito más grande por la cantidad de trabajo que hay alrededor de las canciones, que al final es lo que importa”.