Como han anunciado sus propios creadores, el formato de compresión de audio digital que revolucionó la industria musical tiene los días contados.

A finales de los ochenta el grupo de investigación y desarrollo del formato mp3 liderado por Karlheinz Brandenburg lanzó la patente del formato de compresión más popular y revolucionario hasta la fecha. Fue el primer formato de compresión de audio popularizado gracias a Internet y a los nuevos aparatos reproductores portátiles, aunque hasta sus propios creadores manifestaban la baja calidad del mismo.

Como se relata en el exitoso libro “How music got free”, en los noventa, mientras en Alemania intentaban vender la rompedora idea del mp3, en Carolina del Norte brotaban ya los primeros pasos de la piratería que experimentaba con la compresión de discos a mp3 (antes de su lanzamiento) y posterior subida a redes P2P. Más tarde, con la popularización del mp3, llegaron también los procesos judiciales contra empresas como Napster, la decadencia de la industria del disco y, a su vez, el auge de la industria musical en internet.

Ahora, veinte años después, el propio organismo de investigación que apoyó la causa ha anunciado a través de un comunicado oficial la inminente muerte del formato: “el programa de licencias para ciertas patentes relacionadas con mp3 ha terminado“. Deja paso así a nuevos formatos actualizados y de más calidad como el AAC (Advanced Audio Coding), un paso lógico en un panorama marcado por el crecimiento del streaming y la mejora de los dispositivos y de la transmisión de datos.