Escucha aquí “Bromas privadas en lugares públicos”

Hazte Lapón llevan al menos un par de años en boca de todos aquellos que corren a la busca y captura de nuevas y excitantes bandas en Madrid. El sexteto formado por Manuel González Molinier, Saray Botella, Jesús Rodriguez, David Ripoll, Omar A. Razzak y Rosa Ponce apareció por primera vez en nuestra páginas dentro de la sección Demoscópica y desde entonces no han cesado de afilar su pop pluscuamperfecto en diferentes salas de la capital.

Hasta hoy, que presentan este “Bromas privadas en lugares públicos” que definitivamente debería ponerles en el mapa. Nosotros nos enorgullocemos de presentártelo en exclusiva y aprovechamos para recordarte que la banda estará presentándolo el viernes 8 de febrero en la sala Siroco junto a Somos La Herencia ( puedes reservar tu entrada por sólo 6 euros EN ESTE ENLACE).

Y tras esta breve introducción quién mejor que el propio grupo para desgranarte canción a canción el contenido del disco…



“Bromas privadas en lugares públicos” es nuestro primer disco, y se ha grabado, con mucha paciencia y muchos vaivenes a lo largo del último año, a medio camino entre los estudios DGR Sónica y los estudios Alcachofa Azul, bajo la batuta de Raúl Querido y con la supervisión de Ramón Moreira, productor, entre otros, de Los Punsetes o Humbert Humbert.

Decidimos grabarlo con tranquilidad sobre todo porque teníamos en mano un conjunto de canciones muy distintas y no teníamos claro a donde queríamos llevarlas, por lo que no podíamos grabarlo todo en unos pocos días, como suele hacerse ahora. Esta cierta holgura, sumada a nuestra tendencia natural a la dispersión y a una ingenuidad megalomaníaca nos ha llevado a meter en el disco todo lo que se nos ocurría: trompetas, violines, sintetizadores, palmas, instrumentos de juguete, varias líneas de voces, capas y capas de guitarra… aunque a veces ni siquiera supiéramos cómo le íbamos a poner orden.

Ha sido un camino tortuoso, pero ahora nos alegramos, porque ese desorden es una parte esencial del disco. Lo que hila estas canciones tan distintas, quizá, son las letras, que giran en torno a una temática más o menos común, las relaciones de pareja, con sus conflictos, sus miedos y sus ansiedades neuróticas. Al final, de lo que se trata es de hacer públicos estos conflictos privados, y la parte de humor que tienen.

1.- “Carne tártara”: Esta canción habla del momento más dramático de una discusión, que es cuando el tono de voz no crece, sino que decrece, se suaviza, y ahí sabes que todo está perdido y entra un miedo intensísimo. Es una canción con un dramatismo orquestal, porque habla un momento cotidiano que da mucho miedo. Y por ese dramatismo es por el que la hemos elegido para abrir, por que sabemos que a todo el mundo le gusta el drama.

2.- “Un juego de niños”: Nos costó un montón sacarla adelante, porque no dábamos con el tono. Se acabó resolviendo de casualidad, metiendo una reverb exagerada a las guitarras. De repente nos recordó a cuando los Boo Radleys, que eran un grupo noise, sacaron “Lazarus” y metieron bajos y guitarras dub, así que decidimos dejar que la canción la guiara un bajo pesado sobre el que entraran y salieran los arreglos, algunos grabados con instrumentos de juguete. Las guitarras luego dan ese tono oscuro que necesitaba una historia de sentimientos infantiles, que son siempre exagerados y oscilantes.

3.- “Muerte en Bangkok”:
Es una canción de puro noise pop, con guitarras eléctricas desmadradas, entrando y saliendo a lo loco. Si le quitamos el ruido, lo que queda es una sencilla canción de pop a dos voces. Se la dedicamos a David Carradine, porque la canción habla de pedirle a alguien que te mate en vez de hacerte sufrir, como en el final de “Kill Bill”. Nos encanta que Carradine protagonizara ese final tan triste y romántico y luego, el pobre, muriera de verdad unos años después, mientras se masturbaba intentando provocarse anoxia con unas cuerdas. Esta combinación de romanticismo y sordidez me parece irresistible.


4.- “Operas sin dolor”:

Habla del amor cuando uno está a medio camino entre la infancia y la adolescencia, cuando estás enamorado de tu mejor amiga, pero ella ya está en otra fase, recorta fotos de tíos mayores y los pega en carpetas y cosas así, mientras tú sigues siendo un niño y no sabes qué es lo que se ha roto entre vosotros. Es un dolor confuso y agridulce, porque te suelen tratar con una especie de condescendencia cariñosa. Al principio tenía un aire épico que no nos gustaba y se resolvió con un punteo de guitarra con un aire africano como de los ochenta. El estribillo, sin embargo, sí que ha conservado cierta épica guitarrera.

5.- “Torpeza psicomotriz”: La canción se basa en un piano solemne que tiene algo de soul de los setenta ¿no? El resultado recuerda un poco a Lionel Richie y cosas así, es como un lamento que intenta ser sexy, sexy dando pena, que es bastante triste. Lo que cuenta es totalmente autobiográfico, en este caso. Habla de la torpeza como algo que marca tu vida. Me gusta cuando a mitad de la canción entra una base de ritmo rota que programó Raúl Querido. Luego los violines, cortesía de Pili, le dan el aire grandioso y dramático que se necesita cuando uno se pregunta ¿qué va a ser de mí?


6.- “Siempre fui el último (al que cogían al fútbol)”:

Esta canción ya aparecía en nuestro EP “Gentil colapso (broma privada)”, pero las cuatro canciones del EP aparecen en el disco en una versión distinta a la que ya habíamos publicado. Ésta es más garagera y rockabilly, con la batería y las guitarras totalmente en primer plano. Es como si fuera la otra cara de “Torpeza psicomotriz”. Habla de lo mismo, pero en este caso, de cómo la torpeza y el fracaso en el deporte no sólo llevan al lamento, sino que también marcan una serie de actitudes y elecciones personales, incluso un tipo de humor. Habla de centauros del desierto porque, en Andalucía al menos, muchos recreos son campos de tierra amarilla de albero, y cuando cruzas la mirada con un matón, es imposible no sentirse como en un western de John Ford.


7.- “En construcción”
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Esta canción queríamos que tuviera un aire post-punk que creo que va muy bien al tema. Establece un nexo entre las crisis políticas y las crisis de pareja. Es como cuando las cosas van mal pero le dices a tu pareja que van a ir bien, aunque ni siquiera tú lo crees. Algo así ha pasado estos años con la política, y es ahí donde incide la canción, en ese discurso esquizofrénico en que ves que todo va a peor, pero te tratan de convencer de que seguir junto a ellos es la única manera de que empiecen a ir bien las cosas. Esto es loquísimo, si lo piensas. Por eso la canción tiene un tono muy siniestro, con un bajo a lo Magazine, y acaba en ruido y caos. Es como la sensación que todos tenemos de que vamos camino del desastre absoluto, no de una solución.

8.- “Memoria Boomerang”:
Es nuestra particular interpretación, con trompetas y todo, de las canciones de amor de los cincuenta y sesenta, como las de Gene Pitney o Bobby Vinton. Habla de esa capacidad que tienen algunas personas de enfadarse por algo, olvidarse por un tiempo, y luego retomar el enfado en el momento más inesperado, cuando tú ya te habías relajado. Si careces de rencor te quedas totalmente desorientado con este fenómeno, no lo puedes procesar. El final, con el rasgueo de guitarra, las trompetas y el juego de coros, es nuestro particular “wall of sound”.

9.- “Métodos anticonceptivos”:
Fue el single del EP y se ha buscado que sea una canción puramente pop. Tiene mucho de exponer tus propios conflictos neuróticos, por eso habla de la psicoanalista Melanie Klein, que escribió sobre los temores paranoides en la psique de los recién nacidos. En este caso, el protagonista se siente así, y la idea de ser padre le hace ponerse muy paranoico, ve señales por todos lados y está aterrado. Al final, también habla de un mal de estos tiempos, que es el miedo a dar pasos irreversibles hacia la vida adulta.

10.- “Sólido”:
Esta canción siempre la hemos intentado llevar a un sonido un poco New Wave, como el de los primeros discos de XTC, y en el disco suena más cerca de esto, menos cruda que en el EP. Es una canción muy sencilla y directa, de hecho, se llama “Sólido” porque sólo tiene dos notas: “sol” y “do”. Habla una vez más de los procesos psíquicos que se dan en las relaciones de pareja y esas guitarras y pianos desordenados reflejan como alguien se desmorona. El proceso de pensamiento es muy loco: siento que el mundo va mal, y eso ocurre porque nuestra relación de pareja va mal y si ésta se desmorona, yo mismo me voy a partir en mil pedazos. Es un razonamiento muy psicótico, pero creo que todo el mundo ha pensado alguna vez que una ruptura sentimental va a acarrear un colapso metal total e incluso la implosión del mundo.


11.- “Rómpase en caso de incendio”:
Aquí el grupo ha transformado una canción muy sencilla en algo muy extraño, sinuoso y “lynchiano”. Es, al final, una balada de amor total. Habla de esa elección vital que haces cuando decides a quien querrías tener a tu lado antes de morir. Esta muerte puede ser real o figurada, porque en los estados de soledad uno puede ponerse muy hipocondríaco. Crees que puedes tener un cáncer o algo así, y lo único que te tranquiliza es saber que esa persona va a estar contigo, la has elegido como tu salvación. Me gusta que Raúl insistiera en que esta canción no tuviera batería y se hiciese con una caja de ritmos mínima, como de hip hop, porque hace que parezca una canción de soul, como las de Frank Ocean. Hasta los guitarrazos un poco horteras me recuerdan a Prince. No sé si alguien más compartirá esta opinión.

12.- “Permanezca en sintonía”:
Es la única canción que hemos regrabado, estaba en nuestra primera maqueta. Merece la pena haberla regrabado sólo por la entrada de las guitarras. Es otra vez noise pop frenético y habla de esas pesadillas que se tienen durante la siesta, en las que incorporas todo lo que suena de fondo en la televisión. A lo mejor acabas de preparar un gazpacho y de repente crees que eres el asesino de Madeleine McCann. No es difícil que pasen esas cosas porque, si lo piensas, el tomate desparramado y la sangre son casi lo mismo.


13.- “Encantadora”:

Es una canción que siempre la concebimos como inicio del disco, pero luego decidimos que era mejor para cerrar, porque resume el disco entero, al tener la parte más pop y la más ruidista. Es una canción muy preciosista, basada en un ritmo de batería muy complicado y un piano sobre el que se montan un montón de arreglos, como melotrones, trompetas o violines y acaba en un final estridente y galáctico con todo sonando a la vez, que es como acabamos resolviéndolo todo casi siempre. Es una forma inmejorable de acabar porque habla, por fin, simplemente de amor, de cómo ese nerviosismo termina cuando alguien te abraza y acabas quedándote dormido, tranquilo. El desorden te da igual y la ansiedad se diluye, porque por fin te sientes bien.