Junto a la barra del bar y brindando con una Maestra de Mahou, dos de los cuatro integrantes de la banda indie zaragozana Calavera, Álex y Nacho, hablan del que ha sido su debut en formato largo: un disco maduro de letras profundas y sonidos hipnóticos.

Después de efectuar las llamadas reglamentarias para cerrar la cita, quedamos en el Café de la Rosa de Zaragoza a charlar –Maestra en mano– sobre el último trabajo de la formación maña Calavera: “Exposición” (Mont Ventoux, 2017). Es el primer formato largo de este cuarteto indie que tan acostumbrados nos tiene a intensos EP, como “El Monte del Perdón” (Auto, 2015) o “Quebranta” (Auto, 2014), y, desde que se publicara la pasada primavera, ha cumplido con las altas expectativas de la crítica y el público, tal y como aseguran los portavoces del grupo, Álex (voz) y Nacho (guitarra). “El disco está teniendo súper buena acogida, y hemos aparecido ya en algunas listas de grandes debuts o de mejores discos nacionales”, explican con la emoción que suscita verbalizar el éxito alcanzado. Al instante, dan un trago y brindan divertidos con la cerveza tostada que sostienen, que destaca por su color ambarino de reflejos anaranjados y por su espuma fina pero persistente, que tanta intensidad aporta a su paso por boca.

Apoyados en la barra de este curioso bar zaragozano, donde se entremezclan los detalles de la cuidada decoración con la solera que aportan las palabras que se dedican un grupo de hombres que juegan al mus, ambos hablan en presente y futuro de la gira nacional que están haciendo con los americanos The Posies, una de sus referencias musicales por excelencia: “Al ser los teloneros oficiales, hemos tenido la oportunidad de presentar el disco junto a ellos en Madrid, Zaragoza, Valladolid o Santander. Pero de cara a 2018 queremos girar en solitario por toda España… bueno, contando con los grupos locales de las ciudades que visitemos”, especifican estos dos artistas que se han criado escuchando The Beatles, The Police, David Bowie o Triana, entre otras tantas referencias que les invitaron a disfrutar de la música.

Un proceso creativo que comienza con los acordes de una guitarra

Su debut en formato largo ha venido acompañado de un año de arduo trabajo, pues querían que “Exposición” estuviese “muy pensado, que cada melodía tuviese matices que sonasen 100% a Calavera, y que las letras –que componen entre ambos– contasen algo nuevo”, sostiene el vocalista. Así, huyendo del estancamiento y apostando por sonidos diferentes e hipnóticos, han conseguido un trabajo “más maduro, delicado y profundo”, completa Nacho, para el que han contado con el talento del productor Javi Carasueño (Javi Vicente de Big City), quien se ha encargado de toda la proyección musical y a quien consideran su “padre y maestro musical”. Tan grande es su admiración y agradecimiento que, cuando se plantean con qué artista tomarían una Maestra para disfrutar de su sabor único –conferido por la destreza en la combinación de las variedades de los lúpulos – aseguran al unísono que con su productor: “Es muy complicado quedar con él”, explica el guitarra entre carcajadas para justificar no haber elegido a otro músico.

Acabada la cerveza, de la que comentamos la intensidad y aroma tan personales que le confiere el doble lúpulo, el dueño del Café de la Rosa nos acerca tres más justo en el momento que abordamos el proceso creativo de “Exposición”. “Todo comienza con los acordes de mi guitarra acústica –explica el cantante–, sentado en el borde de la cama o incluso en el baño. Enredamos un rato y empezamos a darle forma, a construir el estribillo y a hacer los arreglos de música y voz. Lo último siempre es la letra, porque lo hacemos entre los dos, dándole mil vueltas a cada una, cediendo en algunos aspectos y enfadándonos en ocasiones”, bromean Álex y Nacho, para quienes, dentro de este proceso creativo “tan poco metódico”, dar con las palabras adecuadas a la melodía nunca es lo más sencillo.

Sí que consideran que su “heterodoxia musical parte de la naturalidad, con claras influencias pero sin intentar imitar a nadie”, plasmando siempre la personalidad de sus cuatro integrantes, todos ellos autodidactas. “Todos estos elementos, unidos a nuestros vicios y manías nos han ayudado a conseguir un sonido 100% Calavera”, afirma Nacho.

Su próxima actuación será en casa, en Zaragoza, dentro del ciclo “Bombo y Platillo” el 10 de diciembre. “Tocaremos nosotros mientras el ilustrador Álvaro Ortiz dibuja… un espectáculo muy audiovisual, la verdad”, adelantan Álex, quien asegura que, “tras la actuación, disfrutaremos de una caña y del ambiente junto a la barra”, pues, en su opinión, ese es el momento en el que la música y la cerveza casan a la perfección.