El prestigioso Luthier neoyorkino traslada a Cantabria su experiencia de más de treinta años como artesano vanguardista

Daniel Hoffman, es un neoyorkino que lleva una gran parte de su vida dedicada a perseguir una utopia. Tone quest, la búsqueda del tono. Da igual que se trate de una guitarra o de un cello. Su gran motivación es ofrecer a cada músico lo que necesita para transmitir su lenguaje. Y a día de hoy lo esta haciendo en Sarón (Cantabria) donde traslado toda su vida desde su Nueva York natal. Todo empezó hace ya más de 30 años, cuando este Luthier de proyección internacional, quiso hacer de la madera algo capaz de emocionar. Su bagaje es, simplemente, impresionante: ha sido partícipe de algunas de las guitarras más emblemáticas y vanguardistas del siglo XX: su participación con Ned Steinburguer y las creación de la primera guitarra sin cabeza, o bien su trabajo en el equipo de Ken Parker en la creación de la mítica The Parker Fly. Eran los años 90, y se cocían las ideas mas transgresoras para el mundo de las guitarras: guitarras sin agujero de sonido, cuerpos varias veces doblados etc. En sus propias palabras, ”el mundo de la electrónica no pudo seguir la evolución de estos luthieres, especialmente creativos”. Entonces vino su traslado a Cantabria en 2001 y a partir de ese momento se ha volcado en el desarrollo de violines, violas y cellos, siendo una referencia mundial en la construcción de estos instrumentos. Ya sea una copia exacta del stradivarius más exquisito, la reparación de instrumentos o la guitarra electroacústica más vanguardista…. Daniel Hoffman continúa su búsqueda utópica, la del tono con mayúsculas.