La Audiencia Nacional pide dos años y un día de cárcel y casi 5000 euros de multa a doce raperos del colectivo La Insurgencia por el supuesto enaltecimiento al terrorismo de sus letras.

La jueza Carmen Lamela y la Audiencia Nacional son el tema de conversación esta semana, eso es indudable, pero fuera de los telediarios lleva siéndolo décadas. Son muchos los juicios políticos que se han dado entre sus paredes, y el mundo musical ha sido también golpeado en los últimos años: Pablo Hasél, César Strawberry y Valtonyc son los casos más recientes de músicos condenados por enaltecimiento al terrorismo o humillación a las víctimas, y La Insurgencia puede seguir el mismo camino.

La Insurgencia es un colectivo virtual que nació en Vigo y que une en un canal de YouTube con poco más de 3000 seguidores a raperos de varios países hispanohablantes, España entre ellos. Doce de ellos están acusados desde hace casi un año de enaltecer al terrorismo y de asociación ilícita contra las instituciones del Estado por varios versos de sus canciones, y están declarando en el juzgado desde ayer, día en que comenzaba el juicio.

Varios colectivos se han manifestado estos días contra ello, entre ellos la Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras o la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI), que señala que “no se dan las condiciones establecidas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para perseguir conductas del llamado discurso del odio o los denominados “delitos discriminatorios […] Este tribunal exige varios criterios para castigar penalmente conductas peligrosas para la convivencia social: que se trate de actos coetáneos con actividad terrorista y que animen directamente a la comisión de delitos terroristas”. Condiciones que no se dan en este caso, y que convierten el juicio, en sus propias palabras, en un ataque a la libertad de expresión.

Ya antes del juicio de La Insurgencia se ha venido hablando de una escalada en los juicios por enaltecimiento al terrorismo, que se han multiplicado en el último lustro. Precisamente mañana debe entrar en prisión Alfredo Remírez, condenado por enaltecimiento al terrorismo a causa de varios tweets, siendo el primero que pisa la cárcel a causa de la Operación Araña, operación que desarrolla la Guardia Civil para perseguir el enaltecimiento del terrorismo en las redes sociales.