Han pasado unos meses desde que los catalanes Blood Quartet publicasen su nuevo disco “Deep Red” (Hang The Dj/Feeding Tube, 16), pero ahora lo presentan en directo en una gira que va ampliando fechas. De momento las cuatro ya confirmadas son: 19 mayo (La Faena 2, Madrid) 20 mayo (Cul de Sac, Palma de Mallorca), 8 julio (El Pumarejo, Barcelona) y 21/22 julio (Formes Diverses de Vida, Amposta).

La música de Blood Quartet suena a caos, a barullo vital, a esa sucesión de tropiezos y desenlaces que genera la vida. Suena a todo eso, y sobre todo a libertad. Para ello el cuarteto cuenta con una buena dosis de energía cósmica. Con atmósferas espesas, oscuras, que crean volumen y propician el movimiento, y el trance sonoro, se desarrollan en su último lanzamiento es “Deep Red”, tras su debut “Dark Energy” (Hang The Dj Records/Boston Pizza, 2015). Blood Quartet son el estadounidense Mark Cunningham (trompeta, guitarra), junto a Lluís Rueda (guitarras y sintes), Kike Bela (bajo, guitarra y sintes) y Càndid Coll (batería y voces), todos ellos curtidos en mil bandas, desde los referenciales Mars (Cunningham) hasta Zeidun (Coll), por poner un par de ejemplos. Juntos dan forma a una banda que navega en el rock, pero se construye en texturas libres con capas electrónicas. “Lo que nos gusta es que el grupo es muy polivalente. Algo que nos une: es música muy abierta”, nos comenta vía telefónica Kike. “Lo que hacemos tiene mucho de experimental y viene de esa lógica –prosigue Kike-. Sobre todo el proceso compositivo es muy de alquimia. Hemos aprendido mucho a través de Mark. Pero no nos vemos en la escena experimental porque sería como meternos en un saco, o como encasillarnos. Nuestro objetivo es casi al revés, darle la vuelta a eso de experimentarle y quitarle esa capa de raro”. Sobre el tema de que a qué suenan, Càndid sentencia “para mí lo que hacemos es rock underground”. Según Mark se encuentran “entre la escena de electrónica y de rock. Podemos tocar en un club de rock, en el Primavera Club en 2015 funcionó perfectamente”.

Ciertas músicas exigen haber escuchado antes muchas cosas: noise, punk, de rock, jazz y no son accesibles a todos los públicos. Les preguntamos si consideran que su música llega a gente más mayor, o a gente más joven. Lluís nos contesta: “Yo escucho de todo (son cubano, rock and roll o jazz), no me planteo nunca la música por estilos sino lo que me entra y lo que me gusta. Lo que hacemos puede gustar a todo el mundo. Tenemos un parecido con la primera hornada de punk más rocanrolero, como podrían ser The Stooges. Tenemos esa cosa clásica, que puede llegar a mucha gente porque lo han escuchado mil veces”.

Me imagino que lo bueno de Blood Quartet será verles en directo y les pregunto: ¿Qué puede ofrecer un directo vuestro? “Yo me remito a una crítica que nos hicieron –declara Lluís-, en la que decían que nos veían como esas bandas de jazz en las que tocaban para disfrutar tocando y para que la gente disfrute: intentas crear una energía entre tus compañeros y el público. Intentamos absorber la energía del público, la nuestra propia, y nos queda un estilo abierto: cómo esos conciertos históricos del jazz, dónde ir a un concierto era ir a ver qué pasaba. Salvando las diferencias estilísticas porque lo nuestro no es jazz. Pero con ese espíritu. En mi caso yo intento mostrar lo que siento, y ser lo más libre posible. Buscamos esa libertad de expresión y hacer que de alguna manera el público forme parte de eso, que lo viva como nosotros”.