Fueron los dos invitados estrella del concierto que ofreció Taylor Swift anoche en Los Angeles, donde interpretaron juntos el último single de Beck, “Dreams”.

Tras meses de gira presentando “1989” (Big Machine, 14) Taylor Swift ya ha conseguido convertir en cotidiano lo que para otros sería un acontecimiento especial: no hay noche en que la cantante no cuente con algún invitado ilustre, sea cantante, como Alanis Morissette o Natalie Maines, deportista, como Kobe Bryant o Serena Williams, o personalidades varias, desde Ellen DeGeneres a Julia Roberts. Y aunque a veces no hay mayor justificación que hacer un alegato de su propia popularidad, otras merece la pena, tal y como pasó anoche cuando Beck y St. Vincent subieron al escenario del Staple Center de Los Angeles para interpretar el último single de Beck, “Dreams”.

 

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El tema en cuestión, que vio la luz a mediados de junio, es el primer adelanto del próximo disco del californiano, del cual aún no se conocen más detalles aparte de su propia existencia. Es ya el decimotercer álbum de estudio de su carrera, que llega además tras convertirse “Morning Phase” (Capitol, 14) en uno de sus álbumes más exitosos, y a juzgar por el single apunta hacia una línea más funky que este.

La mala noticia es que, al menos hasta nuevo aviso, los únicos registros de la colaboración disponibles son un par de vídeos grabados desde el público con la consiguiente calidad, pero menos es nada: