Los madrileños Atención Tsunami se ganaron la atención del público por sus directos explosivos. Se ecuentran presentando “Silencio en la retaguardia”, su tercer álbum y sin duda el que los ha colocado dos escalones por encima, en fondo y forma. Aprovechamos su gira por el Sur (8 sept. Granada PlantaBaja/ 9 Sept. Málaga Velvet) para colarnos en su furgoneta y empapelarlos con nuestro cuestionario OnTheRoad.

¿Que canciones no quitáis nunca o no se suelen caer del repertorio?

Las más viejunas del set son posiblemente “Que le corten la cabeza” y “Monumentales Maracas”. Sobreviven porque aún nos divierte tocarlas. Bueno, la segunda llevamos años queriendo jubilarla como cierre, pero lo cierto es que no hemos sido capaces de hacer otra que invite tanto al despiporre general! 

¿Qué se ecucha últimamente en la furgo para quemar kilómetros?

“Rattle Snake” de los King Gizzard. Y “Cheque al portamor”, por supuesto. Siempre. A tope. 

 Y para comer. ¿qué tal el nivel gastronómico de la banda? Fast food, mesa y mantel, pack gasolinera…

En esto, cero austeridad. Mucho chuletoncio, mucho entrecot y mucho déficit en las cuentas. Morros finos. Calidad y cantidad: plato grande ande o no ande. 

¿Quién lleva la maleta o el bulto más grande? ¿Qué lleva dentro?

Somos gente austera y apañadérrima en materia de equipajes. Un primor. Dicho lo cual, todo el mundo sabe que el bulto más grande lo lleva siempre el batería. 

¿Quién ostenta el título de último en irse al hotel?

Tuvimos que hacer un grupo y empezar a ir de gira para descubrir que don Dave, que parecía el más modoso, era y es el más peligroso con diferencia. Inquebrantable. Muy rockuptible. 

 Una anécdota que se pueda contar de esta gira…

De esta no recuerdo, pero de bajadas anteriores al sur hay alguna antológica, como cuando tocamos por primera vez en el Canela Party y en la consiguiente jarana perdimos el tupper donde nos habían dado el caché. Es lo que tiene ir disfrazado. O borracho. O las dos. Muchos meses más tarde, estábamos ensayando con otros amigos en el local cuando nuestro batería lo encontró de repente. Lo alzó al cielo y empezó a tirar billetes al aire. Nuestros amigos del local no entendían nada. Pero nuestros amigos del Canela se pusieron casi tan contentos como nosotros cuando les mandamos la foto. ¡Hasta nos regalaron otro tupper de recuerdo la siguiente!