Pocas certezas tan absolutas como que con el paso de los años ningún disco va a definir este 2014 mejor que “Resituación”, el trabajo con el que definitivamente Nacho Vegas da la espalda al malditismo para abrazarse al relato social, al aquí -en su caso un Gijón que no ha conocido mejores homenajes en forma de canción que “Ciudad vampira” y “Luz de agosto en Gijón”- y al ahora. Y eso a pesar de que los discos que inmediatamente le siguen en nuestra lista encuentran una motivación muy parecida a la hora de hacer canciones, con formas bien distintas eso sí: una mueca de desencanto recorre “Centro Dramático Nacional”, “Sangrín” y “La deriva”, entre historias de fracaso juvenil, atracos perfectos y un país que pierde los dientes a marchas forzadas.
Más certezas: que como en tantos otros aspectos de nuestras vidas, se hace necesario abrir las ventanas y permitir la renovación. En los festivales, en la música que se difunde desde las ondas y también en las páginas de revistas como (sin ir más lejos) esta que tienes entre las manos. Nombres y discos hay para ello: a Biznaga y Pablo Und Destruktion sumemos Dotore, Cuello, José Domingo, Joe La Reina, Joana Serrat, El Páramo, Novedades Carminha, Trono De Sangre, Trajano!… casi un centenar de bandas que dan sus primeros pasos o alcanzan la madurez con su segundo o tercer largo y a las que hacemos referencia en las diferentes listas que conforman este número especial con lo mejor del 2014 en nuestro país. Luis J. Menéndez

1

Aquí no hay protesta o al menos no la hay es su sentido más clásico. Aquí lo que hay es ese sacar a relucir un muestrario de miserias humanas de forma realista, con su habitual certero costumbrismo, al ampliar con el tiempo su radio de acción del yo individual a la comunidad en la que todos nos hayamos inmersos. Don Disturbios

2

Parálisis Permanente, Gabinete Caligari, Eskorbuto, Patrullero Mancuso o, mirando más allá, Siouxsie & The Banshees o The Monochrome Set. Todos ellos salen a pasear a lo largo de estas diez canciones que transitan a la velocidad de tren-bala y bendicen la puesta de largo de la banda madrileña. Luis J. Menéndez

3

Un trabajo robusto y encabronado en el que Pablo abandona la psicodelia lo-fi para dejarse acompañar por sus particulares Bad Seeds. No hace prisioneros y es su radicalismo y visceralidad lo que, más allá de paralelismos estéticos, sigue convirtiéndole en un proyecto único dentro y fuera de nuestras fronteras. Luis J. Menéndez

4

Su mayor virtud, la de contar con un sonido perfectamente reconocible, se convierte a la vez en un obstáculo a la hora de buscar el hecho diferencial. Aquí se muestran de forma frontal, con una poderosa base rítmica que no renuncia al componente melódico que tan efectivamente manejan. Enrique Peñas

5

Historias de fuga perpetua a territorios tropicales, de cruces de miradas en la sala de espera de un aeropuerto y de relaciones condenadas a extinguirse. Y esa extraña capacidad para convertir un riff -antes de guitarra, ahora mayormente electrónico- en una repetición arrebatadora y eterna. Luis J. Menéndez

6

No es fácil encontrar una banda tan suelta y segura de lo que hace. Sobre una base rítmica que no da tregua, se descubren sus intenciones hacia un disco que desprende la misma urgencia que su antecesor, grabado de nuevo en directo, donde todo es creíble y que cuando se toma un respiro luce aún más. Jero Martín

7

Cuando uno anda por el buen camino, siempre queda algo por decir, algo por lo que luchar. Porque eso es precisamente lo que consiguen con este nuevo trabajo, derribar algunas barreras más, abofetear ideas preconcebidas y lanzarse de cabeza a su disco más oscuro, más “amalahostiado”. Joan S. Luna

8

Parecía imposible que el de Girona pudiera superar un disco de la altura de “En la distancia”, pero lo ha conseguido. Y lo ha hecho a base de sintetizar más su propuesta, sin perderse en tantos derroteros estilísticos, y dándole una nueva dimensión a esa especie de copla postmoderna con un evidente sello de autor. Don Disturbios

9

Hacer un disco de versiones es siempre un ejercicio riesgoso. Ellos tenían claro que su coqueteo no podía traducirse en un disco ‘menor’. Y si Pérez Cruz tiene la mejor interpretación del panorama, Refree tiene la capacidad de explotarla. Yeray S. Iborra

10

Musicalmente es un trabajo continuista con un sonido excelente. Buenas canciones que trabajan sobre lo sórdido y lo bizarro que es salir cada mañana de la cama y lidiar con el odio y la frustración. La culpa, por supuesto, siempre es de los demás. Han vuelto a la inmediatez de su primer álbum. J. Batahola

11

Es posible que el día de la decisión definitiva del cambio de idioma, la banda discutiese, dudase, pero Dios había puesto en ellos su dedo para otorgarles un don que pocos tienen, el de crear algo inteligente, rico y, al margen de influencias más o menos asumibles, francamente personal, lírica y musicalmente. Joan S. Luna

12

En esta época de oferta desmesurada, es un placer encontrarte con ese disco que te deja noqueado. Esa obra que se adueña de tu día a día arrinconando al resto de lanzamientos. Melodías delicadas que, entonadas con ese susurro entre sensual e inocente de la catalana, te desarman y enamoran. Don Disturbios

13

Un álbum que rezuma una seriedad en las formas y una solidez instrumental de la que buena parte es responsable su productor Jeremy Jay. Un sonido muy sobrio, basado sobre todo en el bajo, en el que nada sobra y todo parece jugar a favor de la canción.Don Disturbios

14

Como un mal sueño, o la fase posterior que inquieta más que la propia pesadilla, “Ballenas…” se convierte en su elepé más interesante, por ir arriesgando un paso más allende del pop estándar. Incluso cuando canta Cristina, su dulzura se torna inquietante. Álvaro Fierro

15

Estos inquietos castizos del rock instrumental vuelven para reclamar lo que les pertenece por derecho. No es de extrañar que compañeros como Toundra o Jardín de la Croix se quiten el sombrero ante estos fabricantes de matrioskas sonoras con aroma a psicodelia y stoner de vitola. Miguel Ángel Sánchez Gárate

16

Respetan la pretendida esencia descuidada y garajera en su tercer disco, al tiempo que apuestan por un sonido más elaborado y de mayor recorrido estilístico. En cualquier caso, el trío gallego mantiene en el primer plano las elevadas e inherentes dosis de acidez marca y seña de la casa. Raúl Julián

17

Con unas letras con un fuerte componente de rabia el ADN mathcore que contienen sus estallidos tiene tanto de Refused o Black Flag como de decenas de formaciones que se atrincheran en los sonidos de la furia.Miguel Ángel Sánchez Gárate

18

No supone un giro de timón en la carrera del grupo, sino que refuerza su dibujo del pop oscuro. Si acaso, se despoja del tufillo post-punk para vestirse con guitarras más abrasivas, ritmos más contundentes y portentosos bajos, muchas veces en deliciosa disonancia con los sintetizadores. Marco Lobera Fatás

19

Un trabajo que rezuma una sensibilidad naif (pueden llamarla incluso indie, ahora que el término no sabe ya a qué acogerse) que le da a un género tan maravillosamente explícito como a la copla, un mágico toque de extraña y maravillosa rareza minimalista.Don Disturbios

20

En su disco más maduro y menos hedonista, asumen la fuerza de su demoledor directo. Con un sonido más crudo y menos arreglado, afrontan un giro hacia la frescura inicial de su debut influidos por grupos como Is Tropical, Foals o Reptile Youth y productores como Flood o Alan Moulder. Andrés García de La Riva