Gustaff Choos ha llevado adelante en solitario el videoclip debut de la banda Señoras y Bedeles. Lo estrenamos en exclusiva bajo estos mismos párrafos. También hemos aprovechado para charlar un poco con Gustaff sobre la pieza así como de su momento actual. El clip corresponde al tema ‘Bofil de vocación’, disponible en la ópera prima de esta formación zaragozana y que acaba de ver la luz con el nombre de ‘Las cuatro hermanas’. Desde este link puedes leer la entrevista que mantuvimos hace unos días con la formación de Borja Téllez, Guillermo García ‘Willy’ y David García ‘Libi’.

Hemos querido saber más de un clip que descoloca, comenzando por la propia estética empleada y que contrasta con un disco serio. Gustaff Choos ha contestado a nuestras dudas. “‘Seriedad y estética son lesbianas’, que diría el torpedo aquel. Creo que se puede mantener total seriedad estando en pelotas. Si llevas un bañador a rayas todo es mucho más fácil, claro. La imagen que proyectamos en este clip de SYB poco tiene que ver con su imagen promocional genérica de banda, es algo concreto para la canción y el vídeo. No creo que vayan a las entrevistas en bañador, aunque vete a saber… Fueron ellos mismos los que decidieron el detalle del estilismo y se lo trabajaron a tope dentro del concepto que consensuamos. Es cierto que contrasta, pero es que ellos son así de subversivos al natural, y bizarros a más no poder para más inri. Tengo muy presente que los músicos no son actores y que dejarles desarrollar su imaginario en este sentido es mucho más fructífero para la veracidad de lo que hacemos que disfrazarlos bajo tópicos. Esa, creo, es toda la seriedad que requiere un proyecto así, que no es poco en este caso”.

Los tres músicos entran en una piscina cubierta visiblemente abandonada desde hace años, se colocan un bañador femenino, se acicalan como competidoras de natación sincronizada y se lanzan al agua. Nos interesa saber sobre cómo se da con una ubicación así y cómo fue, en general esa grabación. “Divertidísima. Grabamos una parte en verano y otra ahora, a principios de diciembre, siempre entre carcajadas a mandíbula batiente. Lo hicimos buscando huecos entre mis giras y movidas como fotógrafo, y sus giras y movidas como músicos de diferentes proyectos, casi todos de esa casa de locos maravillosos llamada Wild Lion. No fue fácil porque ha sido un 2017 brutal para todos y las fechas se nos comían y solapaban constantemente; pero apretando los dientes hemos llegado a todo. El día que grabamos bajo el agua fue hardcore para cada uno de nosotros al venir de diferentes compromisos. Un servidor llegó directo desde Madrid tras hacerle el Wizink Center al Javato, sin apenas dormir y sin pasar por casa, pero no teníamos otra opción de agenda y… fue verlos embutidos en los ‘bañatas’ otra vez, a mi en calzones y venirnos todos arriba para darle al rec. Somos así de simples. Antes, habíamos localizado la piscina abandonada durante el Slap! de verano. Los cuatro somos afines a la producción del festi y en las idas y venidas al camping pensamos que sería un sitio genial para hacer una performance. Llegamos allí, aquello estaba abierto y nos metimos con las mochilas y ganas, sin más. Era un cuadro perfecto, decadente y sucio y encajaba/contrastaba muy guay con ese ilusionario freak que alberga el corte de ‘Bofil de Vocación’. No recuerdo haber pasado más calor en mi vida trabajando, podíamos estar, fácilmente, a 50ºC bajo aquel techo. Era una chicharra atroz, las cámaras ardían pero al mismo tiempo era un tal el despiche que no podíamos parar. El equipo de producción y rodaje se reducía a mi mismo, así que cámara en mano tiramos planos sin reparar en mucho mas que dotar al corte de la veraz excentricidad que estábamos viviendo.

¿Puede ser que Gustaff se enamorase tanto del grupo que se ofreciera para realizar el vídeo? “Podría ser, no digo que no… Me ofrezco -casi- siempre por Amor a todo lo que surja bonito. En realidad, no recuerdo si fue un ofrecimiento o una consecuencia. Te lías a vermuts, te cuentan su nuevo proyecto tres colegas y acabas en calzoncillos grabando un vídeo (risas). Además de atender contrataciones, llevo 10 años produciendo de forma independiente proyectos y contenidos musicales de todo tipo, tanto para artistas como para medios y marcas comerciales: ahora vamos a tope con el contenido media. Hay que adaptarse. Proponemos fórmulas que funcionan bien. Nos favorecen en la difusión y autogestión de nuestro trabajo y en el de la música e intereses de nuestros cómplices. Tanto en su necesidad audiovisual como a nivel mediático-redes. También sirve como documentación y experiencia propia y reporta muchas oportunidades de trabajo que no cambio por otro tipo de contratos o colaboraciones. Ya lo hice antes con otros grupos en sus inicios como León Benavente; o en las giras americanas de artistas como Bunbury, que cubrí para varios medios nacionales de forma independiente a modo de agencia propia, entre un sin fin de historias más con grupos de base como Almas Mudas o Mister Hyde, a los que también produje clips y giras en México, proyectos que acabaron antes de tiempo, pero de las que no me arrepiento para nada. Me saco el material y luego acuerdo su uso y licencia dónde y con quién corresponda. Hay que estar chalao, pero siempre he dicho que para trabajar de lo que te gusta no hace falta que te contraten, quizá echarle un par de ovarios al asunto pero nada más, no buscamos el virtuosismo en ningún caso. Esta pieza de SYB es el último proyecto que produzco antes de cerrar capítulo en este sentido por un tiempo. Han sido muchos años revirtiendo todo en ello, tiempo y dinero, sin ayudas, ni padrinos de ningún tipo y me voy a dar perdón, que acabo de cumplir 40 tacos y mi mujer me pide Caribe”.

Algo habrá, pues, de especial en la música de Señoras y Bedeles. “Nada y todo. No sé… son vibras. Confieso que pese a recibir propuestas habitualmente, no me lanzo con cualquiera. Señoras y Bedeles son amigos, pero eso no es suficiente… su disco es bueno, bueno, bueno de verdad, y me lo creo a pies juntillas, que es vital para currar juntos. Tienen cabida en el panorama actual y son carnaza de sala garajera y festival. Rebosan originalidad, humor e ironía. Punkarrismo, feminismo y sudor al mismo tiempo. Vamos… lo que viene siendo una disección espiritual de mí mismo. Tengo alma y ellos me la encienden en cada encuentro. Además me han dedicado un track, ‘Hola Bonito’, cómo para no hacer esto juntos. Me recuerdan, un poco, a Superyó, origen de los posteriores y eternos Picore, mis amigos del cole. En ellos veo talento, protesta y compromiso, es todo lo que necesito. Pero nada más… paso del rock al punk y del pop al folk tan fácil como de la electrónica al rap. Estoy de invitado en la música y cualquiera que sea su género me puede atraer. Trato de entender lo que escucho y cómo afecta al publico y al artista. Trato de captar todo lo que provoca la música sin hacerme muchas preguntas o sin caer en juicios de valor. Disfruto sin pedir credenciales del artista de turno y no hago cribas ni distinciones por género o estilo. Si me trasmite vibra, se me van los pies y voy de cabeza”.

¿Y ahora entonces? “El 2017 ha sido un año increíble, no he parado prácticamente en todo el curso. En primavera se abrieron nuevas vías de trabajo con los reportajes de viajes, sociales y gastronómicos que me llevan encantado de la vida. Los voy alternando con la música en un equilibrio del que no había disfrutado nunca antes y que me ayuda a sentirme más fotógrafo si cabe. Como productores nos hemos llevado algún revés serio e inesperado, pero el drama forma parte del juego y no te puedes derrotar por ello. También nos hemos llevado algún premio -que siempre gusta a las madres- . Lo importante es que hemos trabajado en lo que hemos querido de forma sostenible, no me puedo quejar para nada, la verdad. Pero ha sido duro y estoy cansado. Y como ya veo que hemos empezado a cerrar una agenda para el 2018 que pinta de traca otra vez, hay que hacer un alto, limpiar el escritorio y la mente y concentrarse en un par de proyectos exclusivamente por una temporada. Por ello me regalo este invierno, para avanzar todo lo posible mi proyecto personal #SantoNiño. Un resumen de aventuras, fotografías y vídeos que cuentan algunas historias de flipar y que he guardado estos años atrás para liberar peso y memoria con la perspectiva que da el paso del tiempo. El camino recorrido hasta aquí ha sido un viaje sideral pero siento que ya acabó y quiero poder empezar de cero otra vez. De otro modo, haciendo lo mismo pero en otra dirección. Me doy de plazo hasta marzo, cuando empezaré otra vez con la temporada de Festivales. Hasta entonces sólo mantendré la concentración en ello y en Kase.O y el apasionante trabajo fotográfico documental que estamos realizando sobre su gira El Circulo, que es, sin duda, una gozada. No sólo por la oportunidad que ofrece de concebir la fotografía artística del directo con total libertad y atrevimiento, si no por tener la suerte de vivir el momento tan especial que está aconteciendo rodeado de un equipo y filosofía que admiro y respeto profundamente, y que no tiene comparación con nada de lo que había hecho hasta ahora. Y nada… a ver qué pasa”.