Stoner rock de altura de esta banda madrileña con componentes de Adrift

Surgidos de las cenizas de Sou Edipo allá por 2005 y compartiendo dos componentes con los no menos contundentes Adrift, El Páramo son uno de los mejores representantes de la escuela stoner rock de nuestro país, con un primer disco homónimo publicado en 2008 por Alone Records y esta flamante nueva entrega que coeditan Nooirax Producciones / La Polvareda / Gran Sol).

A continuación puedes escuchar el disco a una semana de su publicación oficial y con un comentario de las canciones que en vez de los componentes del grupo en esta ocasión llevan a cabo ilustres de la escena metalera de nuestro país.

Balty (The Happiness Project, KLS) comenta… “LA REINA DEL SOL”

Sin duda uno de los temas que me recuerda más a los grandísimos Colour Haze en varias de sus partes. Con un comienzo Páramo cien por cien, te adentran frenéticamente contenidos en una de las partes más bonitas del disco, en mi opinión, todo un deleite de notas sutiles que se van amalgamando hasta llegarar a un crecendo de esos que el Páramo sabe hacer, pero que muy, muy bien… hasta llegar al minuto 8:00 donde tras el subidón nos regalan ese momento de sintes y guitarras “morunas”, detallazo que nos llevará con un subidón al momento final del tema, en la dirección del principio del mismo. El Páramo es siempre chapó, con el plus de que en directo te dejan el flequillo bien peinado y te puedes ir a casa con el mejor de los sabores de boca. Estamos ante un discazo que hay que escuchar unas cuantas veces hasta interiorizarlo bien, pero después de la tercera escucha, ya no podrás parar de escucharlo. ¡¡¡Grandes!!!

Iván Ferro (Ictus, El Ego, Desert Icons, Khmer) comenta… “AD BELLUM”

Échate, comienza el viaje… Lloran guitarras, melodías que relajann tus sentidos, entrando en conflicto con tu corazón, que reclama su derecho a la guerra, tensión y ritmo “in crescendo”… No lo quieres, pero sabes que esta paz no durará, aunque confías en que aún tienes tiempo para prepararte, porque el camino es largo y El Páramo te está sedando, te está liberando…

Sergio Albert (fotógrafo) comenta… “LLANO ALTO”

Después de todo el viaje del disco esta canción es la melodía perfecta para ese momento en el que recuerdas cómo ha ido todo y poco a poco se te dibuja en la cara una sonrisa tonta recordando cada subida y bajada por la que te han llevado estos señores de barba, directamente te transportan a la parte más alta del “páramo” en el momento justo en el que los últimos rayos del sol dibujan un atardecer y esperas inquietante a que uno a uno vayan desapareciendo poco a poco y todo se funda a negro… ¡si! El viaje ha llegado a su fin, y estoy seguro que estas deseando volverlo a empezar.

Jorge Fuentes (Doss, We are Standard, Julio de la Rosa) comenta… “ASPID”

Ha sido difícil escoger una canción del disco, aislarla y hablar de ella como un elemento sin contexto. De hecho no lo he conseguido. Lo entenderéis ahora que lo estáis escuchando íntegro. Lo nuevo de El Páramo es un viaje, una obra completa que nos lleva de un punto A, a otro, B, sorprendiendo, emocionando y golpeándonos con sus virajes. En ese sentido “Aspid” es ese giro repentino hacía un camino lateral que apenas unos metros antes no intuíamos y que pasado el susto inicial nos hace apretar un poco más la marcha con fuerza y seguridad ya enfilando el tramo final del trayecto. Tiene ese regusto de los clásicos de tiempos pretéritos, el de “la verdad” de la toma en directo, el poder intuir como los músicos se buscan en la sala del estudio, como todos persiguen la batería de Santi desde que arranca con ese patrón que nos invita a mantener el volante firme porque olemos las curvas, y todo eso sin sonar a recreación o anacronismo. El Páramo son tan clásicos como vigentes. Presente y futuro con raíz. ¡¡¡Respect!!

Quico Duret (El Primer Hombre) comenta… “LA CRUZADA”

El final de un eestern. Y mientras aparecen los títulos de crédito, los miembros de Tinariwen, Jimmy Page y John García montan a caballo por el desierto durante una puesta de sol. Uno de los mejores temas del disco. Un impresionante viaje hacia las raíces de toda la música que nos gusta.

David Bernabé (Trono De Sangre, The Hardtops, Emerge) comenta… “DON PEDRO”

Me ha tocado este tema por casualidad, no lo he elegido, pero me gusta que haya sido así. Esta canción me parece de esas que tienen de lo mejor de El Páramo. Es obvio que es de las que te hacen mover la cabeza de forma mareante, casi mirando al suelo, aunque en realidad eso pasa con todas sus canciones. Pero lo que me encanta es que es de las que de vez en cuando te hacen levantarla para mirar hacia arriba, como si estuvieran tocando delante tuyo, para sonreír y después volver a cerrar los ojos. Es como si los viera, cuando llegan esas partes de sostener los acordes agudos, casi haciendo bending, como levantan los mástiles hacia el cielo, mientras Santi redobla por toda la batería, para volver a caer en lo pesado de la melodía, bajando la melena, y vuelta otra vez.

Muchas veces la psicodelia tiene como algo “sexy”, me remite a lo femenino, y este tema para mí, podría ser el tema sexy del disco de El Páramo. Esos coros, esas partes pausadas, sí, son muy sexys.

¿Don Pedro o San Pedro? Si tiene que ver algo con la de Mogwai, me quedo con Don Pedro.

Juan (Aathma, Otus) comenta… “TURBINA”

En los años 20 del siglo pasado, el investigador escocés C.T.R. Wilson predijo que en la atmósfera superior, muy por encima de la troposfera donde se desarrollan las tormentas que estamos acostumbrados a ver, debían producirse súbitos fenómenos eléctricos. Por supuesto, en su momento no le hicieron demasiado caso. A pesar de ello, durante las décadas siguientes se produjeron numerosos avistamientos de dichos fenómenos por pilotos de aviones, hasta que finalmente, en la década de los 90, la Universidad de Alaska corroboró dichos prodigios, otorgándoles el nombre de Eventos Luminosos Transitorios (conocidos como TLEs, sus siglas en inglés).

Hay varios tipos de TLEs, pero los más comunes son los espectros, descargas eléctricas que tienen lugar por encima de las tormentas y que dan lugar a psicodélicas y extrañas figuras rojizas y anaranjadas, con gigantescos “tentáculos colgantes” y “ramas sobrenaturales”. Al contrario que la mayoría de los rayos en las tormentas que todos conocemos, estas descargas se producen de abajo a arriba, como si quisiesen escapar de la atmósfera terrestre. Pues bien, esto es para mí, El Páramo.

“Turbina”, la pieza que abre el disco, surge con una intro de guitarras con suaves armonías que actúa como cápsula de descompresión antes de enfrentarnos cara a cara con lo que estamos a punto de experimentar: un auténtico viaje en ácido al espacio interestelar…

Un viaje a base de riffs de guitarra crudos y robustos como una estación espacial soviética, enriquecidos con melodías y progresiones dignas de unos Kyuss puestos en órbita (aunque siempre estaban puestos, la verdad). La base rítmica es, como no, demoledora. Con un sonido de bajo orgánico y poderoso y una batería tocada de verdad, ¡por un tío que sabe tocar! No hace falta que una puta máquina corte y pegue el bombo y la caja y los coloque en su sitio, ¿a que no? Por suerte esta gente lo más parecido a un Mac que han visto en su vida es una Gibson Les Paul y se creen que un “plugin” es una magdalena para guiris… ¡Que Satanás les bendiga!

Y claro, han hecho las cosas como se tienen que hacer: canciones grabadas en analógico y tocadas en directo. Y eso se nota en Turbina y a lo largo de todo el LP. La calidez del sonido no hace más que ensalzar las dinámicas características de la banda y representa fielmente lo que supone experimentar en primera fila un concierto de estos cuatro individuos: un vuelo psicodélico hacia las estrellas.

En mi humilde opinión, El Páramo es un fenómeno extraño que lucha por salir al espacio exterior y que, en el camino, va creando maravillosas figuras que nos trasladan a estados alterados de conciencia.

En definitiva, una exquisita descarga de electricidad a contracorriente.