Lo sentimos por los patrocinadores, pero en esta conversación se habla del Palacio de los Deportes. El sitio en el que Vetusta Morla han soñado tocar durante años, y que al fin los recibirá este sábado prestándoles toda su logística y su inspirador historial de recuerdos épicos. Hablamos con Juanma Latorre (guitarra) a escasas horas de la gran cita, en una semana muy ajetreada por motivos de diversa índole. La protesta contra el “ivazo”, las elecciones… Y Juanma se moja, oigan.

 

Primera pregunta obligadísima: ¿qué supone este concierto, a nivel sentimental?
A nivel sentimental es algo brutal, porque tocaremos en un lugar en el que hemos visto muchísimos conciertos desde hace muchos años. Conciertos, además, que recuerdas toda la vida, que incluso recuerdas las anécdotas, con quién habías ido, qué había pasado ese día.. De esos que te guardas la entrada, cuando las entradas eran bonitas. Aparte de eso, es un emblema que motiva a cualquiera que se dedica a la música, que te anima a luchar para conseguir subirte a su escenario. Y ahora, somos nosotros los que lo hacemos. Es muy emocionante. Sentimos que se ha cerrado una especie de círculo, de espectadores a protagonistas, y esperamos que nuestro concierto sea igual de emblemático y de antológico que los que nos dejaron huella a nosotros.

¿Y a nivel técnico?
Pues un cacao. Un cacao tremendo. A nosotros nos habían dicho que si hacíamos cinco Rivieras, por qué no un Palacio. Y una de las razones era que tocar en el Palacio exige otro enfoque, y en ese momento no teníamos la forma de adaptar el espectáculo a la altura de las circunstancias. A ver, que para este sábado no hemos preparado ni fuegos artificiales, ni confeti, ni equilibristas ni tragafuegos, pero sí un formato de pantallas y luces más especial. Y ha supuesto, como te digo, un cacao logístico considerable. Nunca lo hemos hecho, pero esta vez hemos querido jugar a tirar la casa por la ventana. Por todo eso, nos sentimos como un niño que ha soñado toda su vida con jugar en primera división, y que con el paso de los años se ve debutando en el primer equipo en un gran estadio.

La percha perfecta para mi siguiente pregunta: ¿La palabra Calderón ha salido en vuestras conversaciones sobre este concierto? Sé sincero…
Sí tío, ha salido (risas). Pero se nos queda grande todavía.

Bueno, está bien tener sueños por cumplir.
Exacto, exacto. Es genial poder decir “a ver si podemos crecer más y el próximo gordo lo hacemos en el Calderón”. Pero sí, te confieso que lo hemos hablado, y además con mucha ilusión. Como diciendo: “¡eso sí que sería la monda!”.

¿Cómo ves el recorrido de “La Deriva”, ahora con perpectiva?
Creo que cumplió la función que queríamos darle, que era mostrar más la intensidad de Vetusta en directo, y a la vez lanzar mensajes más directos, con menos retruécanos retóricos. Y la respuesta fue muy rápida, y volvió a superar nuestras expectativas, una vez más.

Damos por hecho que el de mañana será un concierto largo e intenso.
Por supuesto, y además creo que tendrá una gran coherencia formal, porque el estilo de “La Deriva”, más propenso al trance rítmico, ha tenido un efecto en las canciones de los otros dos discos a la hora de tocarlas en vivo. Las hemos “derivizado”, fíjate el verbo que me acabo de inventar. A pesar de que habrá canciones de tres discos, las hemos preparado para que suenen como si todas fueran del mismo, no sé si me explico.

Aunque hayais organizado muchos conciertos en recintos por debajo de vuestras posibilidades, ¿en algún momento de vuestra carrera habéis sentido que tocabais techo?
Pues yo la verdad es que sí, en varias ocasiones. Pero afortunadamente, y para mi agradable sorpresa, lo que ha sucedido después me ha quitado esa idea de la cabeza. Sí, yo lo he sentido varias veces, que esto no podía ir a mejor, a no ser que nos metiéramos en ciertas cosas sobre cómo promocionar nuestro trabajo, o que cambiáramos nuestra música. Siendo honestos con nosotros mismos, me parecía que no podíamos ir más allá. Pero gracias a Dios o a quien sea hemos podido seguir avanzando sólo haciendo aquello con lo que nos sentimos cómodos.

¿Qué te ha parecido la repercusión del Día Sin Música?
Pues creo que ha sido magnífica, al menos todo lo que he estado siguiendo, sobre todo en las redes sociales. No estuve en la concentración, pero creo que fue bien. Así que ojalá sirva para meterle en la cabeza a quien corresponda, que básicamente son los que mandan, que la música crea cultura, identidad, puestos de trabajo, y le da la vida a mucha gente. Es importante en lo económico, en lo cultural y en lo sentimental.

 

Se comenta que el próximo paso para esta lucha es este domingo. ¿Lo esperas con ilusión?
¡Uf! ¡uf! No sé… No he… No veo que… Lo he llegado a ver con ilusión, pero… A ver, no estoy desilusionado, yo el domingo voy a ir a ejercer mi derecho al voto, y ojalá todo el mundo haga lo mismo porque creo que es importante, pero bueno, ese “wind of change” tan potente que había, como que se ha ido disipando un poco en mi ánimo con el paso del tiempo.

Parece que estás describiendo la gráfica de las encuestas de Podemos.
(Risas) Pues sí, puede ser…

En tu caso, ¿qué te ha decepcionado?
Ahh… No sé, ha sido una amalgama de factores. No sabría explicarlo de forma clara, la verdad.

Es más una sensación, quizá.
Sí, eso es. Es más una sensación que algo con una base estrictamente racional. Es como que algo que parecía diferente a todo lo demás, ha terminado entrando en el sistema. ¡Que probablemente siga siendo la mejor opción que tenemos! Pero ya no es eso tan distinto y tan esperanzador que veíamos al principio.

Qué se podía esperar, esto no es Bambi.
Pues sí. Quizá haya que pasar por ese proceso. De todos modos esto es una opinión ultrapersonal. En todo caso hay que ir a votar lo que cada uno entienda que es lo más razonable para todos, y teniendo en cuenta que los que han estado hasta ahora, por la cultura mucho no han hecho.

Una reivindicación a la que os habéis sumado siempre es la de levantar la prohibición a los menores de edad para los conciertos. ¿Alguna opción política ha dicho algo sobre esto?
Que yo sepa, solamente Podemos. Hicieron una charla en la sala Galileo, y estuvo alguien de nuestra discográfica, Pequeño Salto Mortal. Se presentaron unas propuestas y un plan específico para la música en directo en Madrid.

¿Cómo vivisteis la gala de los Premios de la Música Independiente? Estuvo bien que recordarais que, a pesar de vuestro arrase, no hay que dejar de interesarse por otros grupos, de ver el cuadro completo.
Claro. Nosotros estábamos contentos y orgullosos, pero también nos daba un poco de bochorno, la verdad. Porque entre los nominados había gente que había trabajado fenomenal, también en los escenarios, no sólo en los discos. Y que de repente un sólo nombre en concreto, como en este caso el nuestro, eclipse un análisis global de todas las propuestas que hay… Pues la verdad que nos daba pudor, aunque fuéramos los beneficiados. Recibimos los premios con toda la ilusión, pero sí con el bochornillo y la pena de que no se haya hablado del trabajo de otros compañeros que lo habían hecho igual o mejor.

Termino preguntándote por el futuro. ¿Las multis se cansaron de intentar engancharos? ¿O todavía están al acecho?
Ya no nos llaman (risas), porque saben lo que hay. Pero bueno, sí que dejan ahí la invitación, y no sólo las multis, también sellos de otros tamaños. Pero bueno, nosotros seguimos este camino que emprendimos, y que no elegimos. Porque tú sabes que este no era nuestro plan A, ni el B. Fue el C, el de no nos queda otra. Y al final, con el tiempo hemos descubierto que es la mejor forma de hacer las cosas. ¿El futuro? Con la misma fuerza e ilusión. Y con respecto a nuestra forma de funcionar, también. Nos costaría muchísimo cambiar.