Suenan vientos de cambio en el universo Vetusta Morla. Las diez canciones que dan forma a Mismo sitio, distinto lugar (Pequeño Salto Mortal/Sony Music) suponen un salto de gigante en la discografía de los madrileños y una apuesta decidida por el riesgo. Grabado en los míticos estudios Hansa de Berlín, mezclado por el no menos mítico Dave Fridmann en Tarbox Road Studios, masterizado por Greg Darling en Sterling Sound (NY) y producido por Campi Campón, nos encontramos ante el proyecto más ambicioso y completo entregado por la banda hasta la fecha. El salto mortal esta vez es enorme, y sin red.


Voy a empezar siendo un poco obvio, ¿De qué sitios y lugares estamos hablando?

(Guillermo) El título viene de la canción que cierra el disco y tiene que ver con un proceso que hemos vivido tanto a nivel individual como de banda: con La deriva cerramos una etapa y teníamos la necesidad de volver otra vez a ese origen en el que empiezas a proyectar cómo quieres ser. Nos dimos cuenta de que cuando vuelves a casa después de mucho tiempo descubres que la casa ha cambiado, el origen es el mismo pero tú eres distinto porque el tiempo hace que las cosas cambien: el sitio es un espacio invariable, pero el lugar depende de quien eres tú en cada momento.
Llevando esto a un punto más musical diría que los sitios son las canciones y los lugares son las personas ocupando y metiéndose dentro de esas canciones y haciéndolas suyas.

Sobrevuela por todo el disco el tema de la relación entre vosotros y “los demás”, hay una interpelación constante a vuestra audiencia, de forma inclusiva pero también a través del conflicto. Os veo con ganas de abrazar a mucha gente y a la vez con ganas de mandar a la mierda también a un montón de gente.

(Guillermo) El disco tiene muchas capas y hay un punto de reflexionar sobre la libertad para hacer lo que necesitas hacer sin pensar en las consecuencias prácticas o cuantitativas. Hay mucho de lo que apuntas, hay mucho careo en este disco, mucho combate, pero todo está contado desde dentro.

(Pucho) Es casi una confrontación con uno mismo. Guerra civil, por ejemplo, podría apelar a la confrontación con el otro pero al final es más un duelo contra el espejo. El planteamiento de la búsqueda de la identidad está pululando por todo el disco, es la confrontación para llegar a otros destinos.

(Guillermo) Para encontrar tu identidad tienes que luchar también contra ti mismo, tienes que desligarte y derribar a tus compañeros y que te derriben ellos a ti. Te ves en el espejo y ves un poco por dónde quieres ir y tienes que reírte también de ti mismo e introducir la ironía y la sátira que hay en el disco, y la agresividad en muchos momentos también: creo que es un disco muy directo en la forma de decir las cosas. Igual que La deriva era un disco con todas las antenas puestas a lo que pasaba fuera, este es todo lo contrario, mira hacia dentro, aunque las canciones después también hablen de todo lo que está pasando alrededor.

(Guillermo) Ves que al final las canciones son un reflejo también de lo que ocurre fuera, en un colectivo como el nuestro estamos todos metidos en el mismo sarao y al final toda esta inestabilidad y transformación es común, todo el mundo se encuentra en la misma situación: en ese sentido cada uno hace suyo lo que se dice en el disco.

“Siempre ha existido la intuición en lo que estamos haciendo porque es algo honesto, al margen de expectativas”

Aunque eso plantea conflictos también, entre lo que uno quiere expresar y lo que los demás deciden entender o interpretar: en Te lo digo a ti decís que todo lo que digo se convierte en boomerang”…

(Guillermo) Sí, esa frase es muy actual, ¿no? (risas). Pensando un poco en lo que dices creo que es un disco en el que tiene mucho que ver la comunicación, es algo que está presente en todas las canciones: la crisis de la comunicación. Esa transformación que todos necesitamos parte de la comunicación, y si no existe esa comunicación todo deriva en una neurosis. A veces piensas que tienes clarísimo lo que eres y lo que estás haciendo, pero cuando le pones palabras y lo intentas llevar a otro lado debes entender al otro también. Luego abres un periódico y resulta que también estás hablando de lo que lees ahí, así que de repente lo que hablaba de algo interno pasa a ser aplicable a lo que todos estamos viviendo fuera también.
Las expectativas respecto al nuevo disco que llegan desde fuera y las que os marcáis internamente en la banda no tienen por qué coincidir, ¿ese conflicto también está representado en estas canciones?

(Pucho) Cuando haces un disco fantaseas con cómo va a ser la recepción de ese disco, y más cuando hay esa intencionalidad tan clara de romper con lo que veníamos haciendo en la etapa anterior, pero no es algo que influya en tu manera de hacer las cosas, si fuera así acabarías por esposarte a ti mismo.

(Guillermo) Hay muchas capas diferentes de expectativas: las artísticas, las musicales, las empresariales… en este disco hemos puesto mucho relieve en lo musical, hay un recorrido por lugares que para nosotros han sido importantes en esta reconstrucción que estamos diciendo y en nuestra educación musical. Es un poco como seguir las pistas para buscar un lugar nuevo, en el que primero has de saber quién eres y de dónde vienes, y cuales son tus raíces: las raíces en el local de ensayo, en quienes somos y en volver a trabajar como trabajábamos hace 15 años, pero tus raíces también en la gente que te ha emocionado para hacer lo que haces, y ahí ha habido un trabajo musical muy bonito y evidentemente hay unas expectativas musicales altas.
Luego hay otro tipo de expectativas que tienen que ver con cosas como cobrar todos los meses y llegar bien a fin de mes, expectativas empresariales si quieres llamarlas así. Lo que siempre ha existido es la intuición y la confianza en lo que estamos haciendo porque es algo honesto y lo estamos haciendo porque es lo que nos tocaba hacer, al margen de expectativas. Más allá de eso tampoco pensamos mucho nunca en lo que hay detrás de un disco, con cada disco hay gente que se sube y gente que se baja, y eso está bien.

¿Qué papel ha jugado Campi Campón como productor del disco?

(David) Nos ha ayudado a salir de nuestra zona de confort y a explorar nuevos sitios, a quitarnos el miedo y a ir más allá con todas las ideas que íbamos teniendo: intercambiarnos los papeles, utilizar instrumentos que nunca habíamos utilizado, no tener por qué tocar todos todo el tiempo…

(Pucho) Veníamos de una etapa muy larga en la que habían muchas cosas preestablecidas, y queríamos jugar a romper con todo eso, que es de lo que habla también un poco el disco, y el papel de Campi tanto a nivel humano como a nivel profesional ha sido muy importante para lograrlo.

(Guillermo) Campi nos ha ayudado a abrazar la incertidumbre, a entender que el disco no se terminaba en el local. Nos ha impulsado a dejarnos llevar por la intuición como músicos, ha roto la dinámica de trabajo a la que estábamos acostumbrados y eso, en este disco, ha sido algo muy positivo. Cuando tienes una manera de trabajar establecida, para bien o para mal tiene unas consecuencias artísticas y musicales determinadas y ves las canciones desde un prisma y las cierras de una manera. Campi ha puesto en duda todo lo que íbamos haciendo y ha introducido cosas que hasta ahora no habíamos introducido. Ha hecho también un papel de psicólogo muy importante durante el proceso, que no era fácil (risas).

Habladme un poco de los estudios Hansa y de la experiencia grabando en Berlín.

(Guillermo) Hansa era una antigua sala de baile nazi donde iba Goebbels a… hacer sus cosas, digamos, y en los años sesenta lo reconvirtieron en un estudio que se planteó como un 24/7 donde se trabajara todo el día, muy pensado para Alemania y con precios muy baratos. A raíz de que Bowie fuera allí a trabajar en su trilogía de Berlín el estudio cogió una fama muy potente. Después pasaron por allí Depeche Mode, Iggy Pop, Nick Cave, se grabó allí también el Achtung Baby de U2
Cuando nos planteamos hacer este disco teníamos muy claro que queríamos hacer del disco una experiencia común, estar todos juntos, y hacerlo en Madrid era complicado por cosas de familia, etc… Y teníamos también la sensación, desde un punto de vista más melómano y romántico, de que algo que tenía que ver con nuestro pasado musical se estaba deshaciendo: murió Leonard Cohen, murió Bowie…

(Pucho) Prince también, como si fueran cayendo uno a uno…

(Guillermo) Lo veíamos como la desaparición de una parte importante de nuestra cultura musical, y había un punto romántico muy bonito al decir “justo ahora que estamos hablando de encontrar una manera distinta de hacer las cosas, de volver a reformular la identidad de la banda, podemos intentar seguir un poco los pasos de todos estos lugares que nos han marcado.

(Pucho) También vimos que muchas de las bandas que habían grabado en Hansa lo habían hecho para encontrar precisamente lo que nosotros estábamos buscando: romper un poco con lo que venías haciendo.

(Guillermo) Berlín también es una ciudad que está llena de capas superpuestas, es un mismo sitio y un distinto lugar, y la misma ciudad era una cosa en el siglo XIX, y otra muy diferente durante las dos guerras, y otra diferente durante la Guerra Fría… y se ve todo, todas las capas las ves. No sé, desde un punto de vista quizás ingenuo sabíamos que había que ir allí, que de alguna forma allí íbamos a encontrar algo que cerrara el disco, sumado a esa parte mitómana de decir “esto lo tocó Bowie” o “aquí está la firma de Brian Eno” que, joder, pues es algo muy bonito… tampoco vas a grabar tantos discos en tu vida como para no darle el valor de disfrutar ahora que te lo puedes permitir y sentir que estás cumpliendo un sueño, no un sueño profesional sino un sueño de niño, decir “yo estuve allí”.

(David) Una cosa novedosa es que fuimos grabando tema por tema, cada día empezábamos con un tema y ese era el tema en el que se trabajaba hasta cerrarlo, tocando todos juntos con todo el equipo enchufado en todo momento y centrándonos en cada elemento por separado después, para refinar arreglos y cosas así. Lo interesante de cómo ha sido planteada esta grabación es que ha sido como una extensión de lo que estábamos haciendo en el local de ensayo, con las canciones abiertas y margen para seguir haciendo cosas en el estudio.

(Guillermo) Durante la preproducción del disco, en Madrid, teníamos un instinto previo de no cerrar demasiado los temas porque teníamos claro que en Berlín iban a pasar cosas, sabíamos que en Berlín íbamos a encontrar cosas inesperadas.

En el disco se notan esas ganas de juego y riesgo y esa intención de salir de vuestra zona de confort.

(Guillermo) Sí tío, es que nos lo hemos pasado muy, muy bien en la grabación, hemos jugado mucho con todo y nos hemos divertido muchísimo haciendo el disco. Estábamos con Héctor, nuestro ingeniero, y el tío se picó: cada mañana buscaba en los armarios y cuartos del estudio cacharros diferentes y el reto era utilizar ese “cacharro del día” en el tema en el que íbamos a trabajar durante ese día. De repente llegabas y te decía “hay una celesta de los años 30”, y al hacer el arreglo de 23 de junio veías que no se te podía haber ocurrido nunca ese arreglo porque evidentemente nunca habías tocado una celesta de los años 30 y nada suena así. Hay toda una parte práctica y musical de trabajo muy importante para el disco que nos ha dado Hansa y que no nos hubiera dado otro estudio.

“Campi nos ha ayudado a abrazar la incertidumbre, a entender que el disco no se terminaba en el local”

Y de ahí os vais a trabajar con Dave Fridmann en Tarbox Road Studios. Explicadme cómo fue eso.
(Guillermo) Cuando decidimos hacer el disco con Campi también decidimos mezclarlo con alguien de fuera. Nos pareció interesante estar abiertos a que hubiera gente de fuera que pudiera participar ya que queríamos aportar cosas nuevas y cambiar el sonido, y Dave Fridmann era, dentro de la gente que ha hecho discos que forman parte de nuestra biblioteca de cabecera, uno de los primeros en la lista.
Sorprendentemente todo fue muy fluido desde el primer momento. Una de las cosas que más nos gustó de su propuesta fue que quería participar del proceso desde el principio, hubo mucho trabajo desde el local, íbamos enviándole demos durante la preproducción del disco y él se involucró mucho, de hecho nos dijo que no quería trabajar a distancia, dijo “si vamos a hacer esto os venís aquí y trabajamos todos juntos”.

(D) Tiene su estudio y su casa en un antiguo granero amish que compró hace veinte años, con una segunda planta que amplió y remodeló para ser vivienda, en el norte del estado de Nueva York, a una hora de las cataratas del Niágara.

(Guillermo) Hubo una premisa muy clara con él desde el principio: había estado escuchando nuestros discos y todo el trabajo anterior le parecía una foto de una banda muy engrasada tocando en una habitación, o en un estudio o en un directo, pero una foto de la banda, y nos dijo “vamos a intentar que estas canciones no suenen a seis tíos tocando juntos en un mismo lugar”.
Por nuestra parte una de las cosas que le dijimos desde el primer momento era que no queríamos hacer un disco pensando en cómo se iba a tocar luego en directo, porque al final te acabas limitando y autocensurando cuando haces algo condicionado por cómo lo vas a reproducir en directo y para nosotros era importante dar ese paso y pensar en el disco, ver hacia dónde nos llevaban las canciones. Las canciones han hecho de punta de flecha, cada canción te lleva a un mundo, y con Dave todo fue en esa dirección, a cualquier cosa que se nos ocurría él contestaba “let’s see what happens”.