Siete años después de separarse, Èric Fuentes ha reactivado The Unfinished Sympathy, ahora acompañado de quien fuera el guitarrista del grupo en sus primeros años, Uri Casanovas, Joan Colomo al bajo y Víctor García a la batería. Juntos vuelven con “It’s A Crush” (B-Core, 17), once pildorazos de emocore efervescente y vitalista.

Formados a inicios del nuevo milenio, los barceloneses firmaron algunos de las referencias más representativas de nuestra escena post-hardcore, especialmente su trilogía inicial conformada por “The Unfinished Sympathy” (01), “An Investment In Logistics” (03) y “Rock For Food” (04). Una lista de imprescindibles a la que hay que sumar desde ya mismo este “It’s a Crush”, un disco que nos enfrenta de nuevo al potencial de una gran banda de rock que nunca ha fallado.

¿Por qué ahora?
Cuando nos separamos en 2010 era un punto y final definitivo. En aquel momento ninguno de nosotros pensaba que pudiéramos volver en el futuro. Lo que pasó es que, por movidas internas nuestras, porque todo estaba muy reciente aún, no pudimos tocar en el concierto de celebración del veinte aniversario de B-Core. Estábamos en deuda con él. Cinco años después sí que nos pusimos de acuerdo para tocar en la fiesta del veinticinco aniversario. Eso fue la primavera de 2015 y desde entonces hasta ahora hemos ido tocando puntualmente. Primero fue en una movida que nos montaron nuestros colegas de Sant Feliu de Guíxols, luego peña de Madrid y, sobre todo, en Vic. Es brutal la demanda de Unfinished que hay en la zona de Osona. Poco a poco se me fue despertando el gusanillo creativo.

“Me gusta la actual formación de The Unfinished Sympathy porque representa lo mejor de nuestras referentes etapas”

Hablabas de Vic, donde, en estos siete años que han pasado desde que os separasteis ha irrumpido una escena muy interesante de bandas claramente influenciadas por grupos como The Unfinished Sympathy.
Parece que sí, que The Unfinished, y con nosotros muchos de nuestros compañeros de generación, hemos influenciado a muchas de estas bandas que están apareciendo. Desde Cala Vento hasta Mourn, De Souza, Power Burkas, L’Hereu Escampa, Please Wait, Mendra… Todos estos grupos no solo son colegas sino que se les nota que han escuchado a The Unfinished. Es un orgullo. Pero es normal, tenemos una edad.

No eres tan viejo…
No, pero ahora nos toca tener otro rol, el de veteranos que pueden ayudar o ser una buena influencia. No queremos acaparar ni tomar un protagonismo excesivo con nuestro regreso. En el mundo de la música, sobre todo en el rock, se tiene que cuidar a la gente joven porque son los que tienen el ímpetu para romper con todo y hacer cosas interesantes. Nuestro papel es hacer de tíos enrollados.

¿Es un regreso puntual?
No. Pero a diferencia de hace unos años, ahora no intentaremos apuntarnos a todos los bombardeos, ni lo daremos todo para estar tocando constantemente en todos los lados. Nos vamos a limitar a hacer pocos conciertos pero muy bien seleccionados.

¿Por qué lo dejasteis si parecía que las cosas os iban bien?
Los manuales de pedagogía infantil dicen que si estás haciendo una actividad que funciona, es el momento de cambiar, porque si esperas a que deje de interesarles será muy complicado que vuelvas a captar su atención. Las cosas se tienen que dejar cuando van bien.

Habéis vuelto con una formación…
A mí me gusta porque, como dicen los americanos, esta formación tiene lo mejor de los dos mundos, representa lo mejor de nuestras diferentes etapas. En The Unfinished Sympathy hay dos grandes épocas. Una primera es la de los tres primeros discos. La segunda, la de los dos siguientes.

Época B-Core y época Subterfuge.
Sí, aunque no es exactamente así. Para mí, aunque nunca tuvimos una formación totalmente estable, va más en función de los miembros. Y en esta formación actual hay una representación de los primeros años con el guitarrista Uri Casanovas y conmigo, y una representación de la época más nueva con Joan Colomo, cuya entrada en el grupo en su momento fue una bocanada de aire fresco, al bajo, y Víctor García a la batería, que ya tocó con nosotros en la ultimísima etapa del grupo.

¿Las canciones de “It’s A Crush” las has escrito especialmente para el disco o son temas que has ido escribiendo a lo largo de estos años?
En 2014 publiqué en solitario un disco triple, Barcelona (14), un proyecto con el que me vacié creativamente. Fue a partir de 2015, cuando empezamos a tocar de nuevo con Unfinished, que me empezaron a salir temas para el grupo. Aunque yo nunca me pongo a escribir canciones.

¿¡No!? ¿Y de dónde salen tus temas?
Salen cuando estoy apoltronado en el sofá, cuando voy andando por la calle… Es en momentos así que me viene una melodía o unos versos o incluso un simple título y las grabo en mi móvil. Hay tres o cuatro géneros musicales de los que me considero un entusiasta. Por un lado está el post-hardcore y el emocore, géneros que relacionó con Unfinished. Luego está el thrash metal de finales de los ochenta. Nunca me ha gustado excesivamente el heavy metal tradicional pero me flipan bandas como Suicidal Tendencies o Nuclear Assault. En el otro extremo me interesa mucho el pop sintetizado británico de los ochenta: Prefab Sprout, Ultravox, New Order, Duran Duran… Y, evidentemente, también el punk rock de toda la vida. Y como no paro de escuchar música y tengo muchos intereses, un día me sale una idea que tira más para el emo, otro día otra más thrash, más popera… Mi creatividad es un reflejo de mi nutrición musical.

Hablabas del pop de los ochenta, un sonido que dejaste entrever en los últimos dos discos del grupo. “t’s a Crush”, sin embargo, está más en la onda de los tres primeros, especialmente del “Rock For Food”.
Estoy de acuerdo. Ya no en la segunda etapa del grupo sino concretamente en el disco “We Push You Pull” (Subterfuge, 06) nos quisimos abrir a otros sonidos. Por aquel entonces, los cuatro miembros de Unfinished estábamos un poco cansados del rock de guitarras y nos interesaba mucho más la electrónica y el R&B. En aquellos años las producciones en los discos de gente como Beyoncé eran espectaculares y quisimos incorporar ese rollo a nuestra propuesta. Contrariamente, no nos interesaba tanto llevar todo esto al directo, teniendo que lanzar samples y tocar con teclados. En el suguiente disco, “Avida Dollars” (Subterfuge, 09), aunque seguimos usando teclados, volvimos a las guitarras. Esta vez hemos aparcado totalmente los teclados y los sintetizadores.

¿Como está siendo la respuesta de la gente a vuestro regreso?
Por alguna razón que se me escapa tanto la gente que nos sigue como la prensa siempre nos han tratado más que bien. Por el momento los comentarios de la gente están siendo muy positivos. Falta ver qué dirán los medios del disco. Pero estoy tranquilo, creo que hemos hecho un buen disco.

Siendo sincero, tenía reticencias pero me habéis vencido. En “It’s A Crush” hay unos cuantos temas que están a la altura de lo mejor de vuestros discos anteriores.
Este es uno de los comentarios que más me están repitiendo los que ya han escuchado el disco. Y, evidentemente, me hace muy feliz.

The Unfinished Sympathy, It’s Not Not, tus discos en solitario, los trabajos como productor… ¿Ahora qué será lo siguiente?
En un rato me voy a ensayar con mi primer grupo, una banda de thrash metal. Bueno, una mezcla entre Metallica y Bad Religion. Algo muy al estilo de Suicidal Tendencies, que era mi grupo favorito en aquella época. Con ellos toqué entre 1990 y 1995. Ahora nos hemos vuelto a reunir y queremos sacar un disco.

Rock for food…
¡Exacto! (ríe). Vivo de esto y no puedo parar.